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29-12-2016 Versión imprimir

 
 
Abel Zamora

“El trabajo actoral me apasiona”
 
 
Abel Zamora quiso actuar desde siempre. Lo de crear historias le sobrevino, igual que la dirección, parcela donde nunca se había imaginado. 'Temporada baja' es su segunda incursión en el mundo web  
 
 
 
NURIA DUFOUR
Si resumiéramos en un solo concepto a este barcelonés de nacimiento, afincado en Valencia durante siete años e instalado en Madrid desde hace tres, ese sería el entusiasmo. Tanto contagia su ilusión por lo que hace que cualquiera desearía formar parte de los montajes que ha levantado en el circuito alternativo con su productora y compañeros de viaje: los actores María Maroto y David Matarín. No escatima en halagos para ellos.

   Yernos que aman, Ejercicios de violencia para abejas, Pequeños dramas sobre arena azul, Canciones y amor con queso (para tomar aquí o para llevar), Pulveriza… Gracias a esos títulos ha escalado al olimpo de la nueva dramaturgia. Y eso que nunca se planteó escribir teatro. “En 2008 decidí ponerme a ello porque Sergio Caballero y yo no dábamos con una obra para montar. La escritura fue casi llenando el vacío que me dejaba el no poder interpretar, porque era muy complicado conseguir trabajo en el audiovisual”.

   Zamora conocía el universo de las webseries, o microseries, según las llama él. “Hemos acabado tan influenciados por la variedad de formatos que ya es muy difícil catalogar las cosas”. Cuando las ficciones para internet comenzaban a inundar el panorama, allá por 2010, codirigió junto a Carlos Aparicio y protagonizó Anatomía humana desmontable. Aquella historia intimista ahora le ha permitido la grabación de Temporada baja. “A los productores [la plataforma online Flooxer, del grupo Atresmedia] les gustó ese tipo de ficción y pensaron que sería interesante hacer algo parecido”. Asegura que tuvieron toda la libertad creativa del mundo, un rasgo distintivo de estos productos, que bien podría haberse perdido al entrar en juego un grupo audiovisual. “No cambiaron ni una coma: confiaron ciegamente en el proyecto, en el reparto que propusimos… y eso normalmente no pasa”.

   Tampoco suele hablarse de presupuestos en este tipo de producciones, donde raro es el título respaldado económicamente, pero los responsables de Temporada baja sí han contado con financiación suficiente. “Todos, actores y técnicos, hemos cobrado. No hacerlo es algo terrorífico. Si trabajas gratis, no dignificas plenamente tu trabajo. Aunque si te niegas, posiblemente pierdas la oportunidad de una futura llamada. Porque quizá alguien te ve y te contrata. Es la pescadilla que se muerde la cola, y muchos se aprovechan”.

 
Temporada baja es un texto teatral suyo que estrenó en Valencia en 2013. ¿Lo adaptó tal cual?  
– Rescaté dos escenas y media. El resto es original, pensado para el formato al que va dirigido. Cada capítulo [un total de 10 autoconclusivos] es un duelo actoral con situaciones y conflictos personales donde te permites que el actor aguante una pausa porque la historia lo requiere. Eso en España es muy poco televisivo. Aquí parece que todo tiene que ser ritmo, ritmo, ritmo.
  
   En la conversación se van colando sus series de referencia: A dos metros bajo tierra, Stranger things, El asombroso mundo de Gambol y Transparent. Esta última, una producción online de Amazon sobre una familia en la que el padre septuagenario decide confesar su transexualidad, le inspiró para alumbrar Padres, madres y todo lo demás. Según sus palabras, se trata de un proyecto “muy arriesgado” del que ya ha grabado dos episodios y al que retornará en noviembre, cuando Temporada baja eche a andar en la red.

Como actor y director, ¿a qué retos se ha enfrentado al trabajar en un formato tan abierto como este?
– No he enfocado Temporada baja como una webserie, sino como una ficción al uso con una duración concreta. Si se hubiera planteado para una cadena convencional, la habría hecho exactamente igual.

La acción transcurre íntegramente en la habitación de un hotel. Eso supone un gran desafío tanto para usted como para los intérpretes. 
– Sobre todo por la duración, de entre 13 y 15 minutos en la vida de dos personas, pero también por mi escasa experiencia en la realización. Al tener que grabar durante 10 días todos los capítulos en el mismo espacio [un hotel en el centro de Madrid], fue bastante complicado que diéramos con las atmósferas necesarias. Tampoco resultó sencillo hacer planos diferentes [hasta 28 por jornada]. La principal ventaja fue que tuvimos tiempo suficiente para los ensayos. Todos llegamos al rodaje muy seguros de lo que teníamos que hacer en cada momento. Aunque no había margen para lo desconocido, para la improvisación, el resultado me gusta mucho.

 
En alguna ocasión ha dicho que donde se siente más seguro es en la dirección de actores. 
– Disfruto un montón con la labor actoral, me apasiona la interpretación. Si tengo un mes y medio para montar un espectáculo, intento dedicar más de la mitad del tiempo al trabajo de mesa: el análisis del texto, de las intenciones…
 
 
Dirigir e interpretar al mismo tiempo parece difícil, ¿no?
– Sí. Siempre estoy pendiente de todo lo que ocurre a mi alrededor porque disfruto y porque me es inevitable. En el audiovisual trato de confiar en mi equipo para poder centrarme así en la interpretación. En el teatro procuro que mis compañeros de escena olviden que también soy el director.
 
 
¿Cómo llevó la doble faceta en Temporada baja?
– Tenía muy trabajados con Lorena López, la actriz con quien comparto episodio, los estados emocionales por donde transitan los personajes. Pero la cosa era complicada y quise delegar en la dirección para estar muy concentrado en mi interpretación. Fue una buena idea, porque si no, me habría pasado horas con infinidad tomas.

 
Ha dicho que contar historias es para usted como jugar con muñecos y que no escribe a partir de esquemas ni patrones. ¿Cómo es su proceso creativo?
Lo de jugar con muñecos me duró hasta muy mayor. Y escribir me parece exactamente lo mismo. Todo parte de algo improvisado que se desarrolla sobre la marcha. Se me ocurre un personaje, una escena, y poco a poco la construyo. Necesito sorprenderme. No me adelanto pensando en un giro o en si tiene que suceder esto o aquello. La historia va llegando a unos derroteros que ni me había planteado.

– Suele dirigir sus propias obras teatrales. Sin embargo, en el audiovisual siempre había codirigido, hasta la llegada de Temporada baja.  
– Antes estaba acojonado. No me atrevía a dirigir un corto en solitario. Los afrontaba con gente en la que creía y con la que he aprendido muchísimo.
 

Huéspedes de lujo

Hasta 21 actores y actrices integran el reparto de esta ficción. Adriana Ozores, Maggie Civantos, Malena Alterio, Celso Bugallo, Jorge Usón, Ricardo Gómez, Sandra Cervera, Natalia Sánchez, Nuria Herrero, Juan Blanco, Carla Pérez, Ana Fernández, Bea de la Cruz, Bernabé Fernández, Lorena López, Seyla Villar, María Maroto, Diego Martínez, María Ordóñez, David Moreno y el propio Abel Zamora. Veteranos y recién llegados “que han creído en la historia y se lo han pasado bien en ella”.
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