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10-07-2015 Versión imprimir
Ilustración: Luis Frutos
Ilustración: Luis Frutos
 

Los cacaos del espacio o cacahuetes espaciales


Un texto inédito de ABEL ZAMORA



ROSA, una madre en chándal, hace pan. La VOZ de alguien muerto e invisible le susurra.
 
VOZ
Hay ratas, hay ratas por toda la casa…
 
ROSA
La gente pobre hacemos nuestro propio pan.
Qué pobre…
Tararea ‘El Cóndor pasa’Y siendo consciente o no, ella pone el veneno de ratas en el pan que está amasando. Entra Daniel, su hijo escuálido, que siempre va en pijama.

DANIEL
(tranquilo)
¿Vas a envenenarme, mamá?

ROSA
(muy tranquila)
Sí.

DANIEL
¿Por qué?

ROSA
Porque quiero dormir dos horas del tirón.
 
DANIEL
Ah. ¿Quieres que me muera?
 
ROSA
Sí.
 
DANIEL
Eso es muy duro.

ROSA
Ya lo sé. Tú también lo quieres. Lo dijiste ayer, lo recuerdo perfectamente. Dijiste: “Creo que me quiero morir”. Y yo te dije: “ Como todos, no te sientas tan especial”. ¿Fue así o no?
 
DANIEL
Sí. Mírame, ¿no te doy pena? ¿No te da pena tu hijo?
Pausa
 
DANIEL
Piensa en las cosas bonitas que te he dado, piensa en mí cuando era pequeñito, con aquel flotador con cabeza de jirafa. Cuando me enamoré por primera vez y hacía tantas tonterías. Piensa en los disfraces; no, en los… los regalos que te traía del cole el Día de la Madre y en cómo te peinaba, o cómo dormía contigo porque era miedica… Piénsame en el campo, o cuando estaba malito. Piénsame… y si quieres que muera, tráeme eso (señala el veneno) y una cuchara sopera.
Pausa
ROSA va a un cajón y saca una cuchara sopera, coge la caja con el veneno y se lo ofrece a DANIEL. Él saca una cucharada de un modo lento y reta con la mirada a su madre. Se la va a tomar, y justo antes sopla los polvos amarillos en la cara de ella.
 
ROSA
Eres muy cobarde.

DANIEL
Ya lo sé.
Ella sigue haciendo el pan.
 
DANIEL
Sabías que no lo iba a hacer, ¿verdad?
Pausa
 
DANIEL
Ha sido como una metáfora, como una lección para que aprendiera y todo eso, ¿no?
Pausa
 
DANIEL
Tengo hambre…
Ella, sin mirarle y con un gesto brusco, coge el bote con veneno de ratas y se lo ofrece en la mesa mientras sigue haciendo pan.
 
DANIEL
¡Mamá!
 
ROSA
¡Trabaja!
 
DANIEL
Me duele trabajar, soy incapaz… No sé, no sé hacer nada.
 
ROSA
Voy a envenenar todo en casa.
 
DANIEL
No digas… locuras.
 
ROSA
Yo sabré lo que está envenenado y lo que no. Yo como poco, ya lo sabes, yo como poca cosa… Es más, puedo aprovechar para hacer la mierda esa del sirope de alce o arce o como se llame. ¡De savia! De savia era el sirope… Sí, eso voy a hacer.
 
DANIEL
Ya he aprendido la lección, ¿vale? Me he portado mal. Te he pegado y te he robado y eso no se hace, pero ahora quiero cenar.
 
ROSA
¡Perfecto!
Ella saca un plato de comida. Los macarrones de siempre.
 
ROSA
Toma. Espera, igual se quedaron sosos.
Ella espolvorea con veneno.
 
ROSA
A mí ya todo me da bastante igual.
 
DANIEL
¿Y Alfonso?
 
ROSA
Él trabaja. Tiene su mujer, su hogar, está en otra estratosfera. Nosotros solo somos un lastre sucio y mugriento para él, el recuerdo del pasado chungo del que proviene. Sería mejor para él que no existiéramos, mucho mejor. No es tan descabellado. Piénsalo. Cierro con llave.
Los dos se miran fijamente. Y ella corre, él tras ella. Salen. Vuelven a entrar corriendo, pero ella lleva un puñado de llaves en la mano. Forcejean bruscamente, pero ella sale victoriosa.
 
ROSA
¿Y ahora? ¡Tiro las llaves por el váter!
 
DANIEL
No se van a ir…
 
ROSA
¡Ay claro que se van a ir! Las empujaré con la escobilla hasta donde no te alcance la mano.
El autor del texto, el actor y dramaturgo Abel Zamora (foto: María Maroto)
El autor del texto, el actor y dramaturgo Abel Zamora (foto: María Maroto)
 
ROSA sale corriendo y él se queda inmóvil. Escuchamos una cisterna. Escuchamos otra cisterna.
 
ROSA
Ni siquiera lo has intentado. Has sido tan vago que ni me has intentado detener. La primera descarga de la cisterna iba vacía, ya ves… Esperaba que entraras y me lo impidieras. Pero eres tan vago. Sois una generación de vagos. Es por vuestra culpa que las mujeres como yo, que ya estamos mayores para algunas cosas, no tenemos pensiones en condiciones. ¡Porque no cotizáis! ¡Nunca has cotizado! ¿No te da vergüenza, vivir de tu madre con 30 años? Vergüenza me daría a mí. Se me caería la cara de vergüenza.
 
DANIEL
¿Las has tirado de verdad?
 
ROSA
Lo veo… Viejos sin pensiones abandonados en gasolineras porque sus hijos no son capaces de mantenerlos. Los programas de sucesos –que me apasionan, y lo sabes– cargados de noticias de hijos que matan a sus padres por no poder mantenerlos. “Le asfixié en la siesta porque no podía comprarle sus medicinas y no quería que sufriera”. “Le empujé por la escalera porque no podía pagar su operación de la cadera y le veía sufrir”. “Le inyecté Fanta porque se había cansado de comer arroz blanco todos los días”. Yo no quiero llegar a ese extremo. Yo no puedo mantenerte siempre. ¿No lo has pensado? ¿Nunca te ha pasado por la cabeza?
 
DANIEL
Yo seré alguien, mamá. Algún día.
 
ROSA
No me hagas reír.
 
DANIEL
Mis dibujos…
 
ROSA
Son una mierda tus dibujos. Parece que los haya hecho un deficiente.
 
DANIEL
¡Es mi estilo, mamá!
 
ROSA
Son basura.
 
DANIEL
¡Es mi estilo! ¡Es mi estilo! ¡ES MI ESTILO! ¡Aaaahhh!
DANIEL grita y patalea.
 
DANIEL
(se relaja)
 Mi técnica… No soy capaz de…
 
ROSA
¿De vivir en una sociedad? No lo eres, no.
 
DANIEL
Tú tienes la culpa. Haberme obligado a estudiar… Todo lo arreglabas hablando. Haberme metido en vereda, haberme pegado. Ojalá nos hubieras pegado alguna puta vez. Pero no: tú tenías que hacerte la madre moderna de manual, la madre modélica, la madre que todo lo arregla hablando. Porque eso es muy guay… Eso es muy guay para Belén Rueda, mamá, no para ti. Vivimos en esta pocilga, en esta mierda de sitio, rodeados por todas las barriadas de gitanos que nos roban el cobre y los buzones. No me preparaste nada para esta vida. ¿Qué esperabas de mí? Ahora apechuga. Soy un inválido por tu culpa, mala persona.
 
ROSA
Pues a lo mejor, pero ya es tarde para todo.
 
DANIEL
No.
 
ROSA
Sí, hijo, sí. Tarde. Nunca llegarás a ser nada, no tengas ilusiones.
 
DANIEL
No las tengo.
 
ROSA
Perfecto. Perfecto.
 
DANIEL
Pensaba que sí. Cuando me emborracho pienso que sí, que sería maravilloso ser ilustrador y hacer libros sencillos, libros de cuentos. Tú nos contabas historias felices de pequeños. Eso ha hecho que quisiera, no sé… Podría ser dibujante e inventar personajes bonitos, felices, ligeros, que tengan un montón de merchandising y yo cobrar royalties por los llaveros, las carpetas… Como Jordi Labanda. Él ha hecho vasos de Nocilla, eso es lo máximo en los ilustradores, seguro. Yo quiero hacer vasos de Nocilla, mamá. Y cuentos…
Ella lo sienta a la mesa, le prepara la mesa. Poniendo un mantel, una servilleta, hasta una vela.
 
DANIEL
Cosas un poco ambiguas, esos libros que más que para niños son para modernos… Ese de un topo al que le hacen una caca en la cabeza.
 
ROSA
¿Cuál?
 
DANIEL
(cada vez más frágil)
Uno de un topo que… se despierta y tiene una caca en la cabeza y quiere ir a averiguar quién se la ha hecho, porque está muy enfadado. Yo tengo una idea, tenía una idea de unos personajes sencillos. Los cacaos del espacio o cacahuetes espaciales. Es mía. Es mi idea. Son unos cacahuetes con cara de bondad y con una pecera de esas en la cabeza para respirar porque viven en el espacio. Los cacaos del espacio se dejan llevar por la corriente en la Vía Láctea porque les hace cosquillitas en la espalda, aunque algunos nadan corriente arriba y llegan a sitios preciosos. Los cacaos del espacio duermen hasta tarde los domingos por la mañana y sueñan que tienen piernas y que montan a caballo o que juegan a pimpón con sus amigos en las fiestas de cumpleaños. Los cacaos del espacio se frotan unos con otros en extrañas danzas coreografiadas y brotan chispitas de sus cuerpos espaciales…
DANIEL con actitud inocente mira fijamente a su madre. Ella le pincha tres macarrones y le deja apoyado el tenedor en el plato. Él coge el tenedor y come. Sigue comiendo. ROSA suspira, se sienta y se quita los zapatos.
 
FIN
 
 
Abel Zamora (Barcelona, 1981) es dramaturgo, actor y director. Entre sus obras figuran ‘Yernos que aman’, ‘Pequeños dramas sobre arena azul’ y la más reciente ‘Ejercicios de violencia para abejas’
 
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