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14-06-2018

El nuevo escaparate de los actores de hoy


Las redes sociales se han convertido en una revolucionaria forma de ‘networking’ para los artistas. Ana Isabel Mena repasa su utilidad con un curso en la delegación de AISGE en Sevilla


LUIS M. ROJAS NAVAS (@luismirrojas)

(Texto y fotos)

Todo intérprete está inmerso a lo largo de su carrera en el aprendizaje, más allá de las experiencias acumuladas tras encarnar diversos personajes. Y es que ahora tiene que incluir en su cartera de conocimientos el universo de las redes sociales como si de algo vital se tratara. Porque esas aplicaciones con las que estamos tan familiarizados no solo sirven para ver cómo disfruta en la playa nuestra tía la de Cuenca o escuchar al hijo de nuestro vecino cantando por Raphael. El término social media se está consolidando como un suplemento impepinable para el currículum profesional. No suena descabellado decir que ese papel con una foto de carné pegada se está viendo eclipsado por apps como Instagram para determinados trabajos.

   “¿Qué redes usas?”. Así comenzaba el curso de redes sociales que impartió la actriz Ana Isabel Mena en la delegación de AISGE en Sevilla. Los asistentes sabían de la existencia de Twitter, Facebook (la plataforma más usada y sobre todo para el ámbito personal), Instagram o Linkedin, pero coincidían en un síntoma: el del hastío que les causa la obligación de estar pendientes de ellas en todo momento. Aun conociendo la proyección que algunos colegas de oficio alcanzan gracias a estos canales de comunicación.



   “A veces te miran hasta los seguidores que tienes en Instagram”. Lo afirmaba Josema Pichardo, quien recientemente apareció en series como Entre olivos o Allí abajo. Ya había advertido de esta realidad la youtuber Andrea Compton a través de su canal: “Si no estás en Instagram, estás muerta”. Y aunque parezca disparatado, el sentido de pertenencia al grupo se fragua hoy a partir de la presencia en las redes. Se ha generado la necesidad de contar al mundo lo que nos sucede en el día a día, entrando incluso en terrenos demasiado íntimos con tal de que se dispare el número de esos ansiados ‘Me gusta’.

   El poder del like resulta atractivo, alentador, adictivo, divertido. Pero también frustrante. Los creadores de este nuevo modo de socialización han logrado su propósito: que multitud de vidas giren en torno a un corazón, y no precisamente lleno de sentimientos desinteresados.

   Al margen de enumerar críticas, la realidad es que las redes son un escaparate eficaz para actores y actrices, aunque eso no anula el papel del representante. Ahora ellos mismos tienen la oportunidad de labrarse su imagen de marca. Ana Isabel Mena insistió durante sus clases en el uso de esta nueva forma de difusión como un camino más para hacer networking: “Si te dejas ver, tienes mayores posibilidades de que te contraten. Además de ahorrar tiempo, creas una amplia red de contactos”.

   Esta actriz especializada en comunicación 2.0 recomendó a los alumnos que, antes de profesionalizar sus perfiles en las redes que elijan, determinen el público al que quieren dirigirse. Y que sean conscientes de la exposición a la que se someterán. “Es importante saber que, entre quienes te miran, haya alguien que te ofrezca un futuro trabajo en cine, televisión o teatro. Hay que echarle cara a la vida, y si nos gusta lo último de Almodóvar, se lo manifestamos en un comentario. Lo puede leer o no, pero si lo hace… ¡quién sabe!”.



¿Con qué red me quedo?

La herramienta de moda en este momento es Instagram. Esta red fácil, intuitiva y visual permite ver lo que el universo está haciendo a golpe de clic. A partir de ejemplos de influencers reconocidos, Mena recomienda no saturar el perfil con publicaciones: una diaria o cada dos días como mínimo. ¿Cuándo deben publicarse? En la franja comprendida desde las 8 a las 10 de la mañana o a partir de las 19 horas de la tarde. En contra de lo que se pueda pensar, aconseja no abusar de etiquetas o hashtags ni superar las tres líneas al escribir los pies de foto.

   La experta recomienda tener en Facebook un perfil personal y otro profesional o poseer una única cuenta pero configurando la privacidad de cada publicación. En la red creada por Mark Zuckerberg considera interesante la creación de grupos y de eventos.

   Twitter puede ser un gran aliado para los artistas dependiendo del país donde nos encontremos. La experta aconseja crear hilos de debate, así como unirse a hashtags sobre tendencias que sean de nuestro interés.

   Snapchat está en claro declive desde que Instagram copió su fórmula de fotografías y vídeos instantáneos con animaciones. Son las denominadas stories, que tienen una duración de 24 horas. Snapchat encaja por ello con artistas jóvenes que congreguen a público juvenil.

   Linkedin es la gran olvidada en el mundo de la interpretación. El hecho de que no esté colapsada todavía la convierte en una vía idónea para que los actores contacten con productores y directores de una forma más seria.



   A rasgos generales, Mena incide en que los profesionales no hagan publicidad continua. “Primero deben dar, dar, dar y luego pedir”. Pueden hacer partícipes a sus seguidores de un rodaje, de nuevos proyectos, de su vida cotidiana… y tras publicar varios posts en los que les ofrecen contenidos, pedir que vean su obra de teatro o película.

   Debe proporcionarse un contenido actualizado, variado, con buena calidad. Profesionalizar un perfil requiere dedicación (15 minutos por la mañana y otros tantos por la noche). Para ahorrar tiempo y trabajo existen aplicaciones como Later y Hootsuite, que permiten programar publicaciones en Twitter, Facebook e Instagram. O incluso organizar un calendario de publicaciones en Instagram, como es el caso de Later.

   Cada aplicación y cada anglicismo supuso un mundo para los asistentes. Pero es cuestión de probar. En cualquier caso, Mena defiende la libertad de cada cual, por lo que recordó a los asistentes que tienen dos opciones: unirse a la almohadilla del hashtag o eliminarla de su teclado.

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