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09-01-2017 Versión imprimir

 

Adrián Vereda


“Hacía uso de la interpretación para hacer novillos en clase”

El joven actor ha estado inmerso en el rodaje de ‘Douglas, guardián de Escocia’, uno de los cortometrajes más ambiciosos de su corta carrera
 
 
LUIS MIGUEL ROJAS
(Texto y fotos)
“Un actor y director de cine malagueño del que no has oído hablar en tu vida”. Así se define Adrián Vereda (Málaga 1992) en su cuenta de Instagram. No obstante, charlar con él hace evidente que más pronto que tarde, tendrá que dar un cambio a la biografía de esta red social. El desparpajo de Vereda, su ilusión en la mirada y el indiscutible peso de la madurez sobre sus palabras son capaces de tapar su corta carrera con la tela de la vocación absoluta. Y es que aquellos que en su interior guardan el arma de la vocación acaban con el éxito de cara. En Adrián se produce una mezcla entre la seguridad de un trabajo bien hecho, la inocente sonrisa de un chaval de 24 años que desea mostrar al mundo su potencial y la ilusión por vivir de lo que le gusta. Solo hace falta un paseo por aquella Sevilla construida en 1992 para darse cuenta que ese año dio una buena cosecha para el futuro y Adrián Vereda fue uno de esos grandes activos.
 
– ¿Estaba el primero apuntado en la lista de los teatros del cole?
– ¡Hombre, por supuesto! Siempre recordaré que cuando estaba en preescolar hice una obra que se llamaba El Gato Pirraca. Iba embutido en una malla naranja con una cola de gato y era el narrador [risas].  Leía muy bien en ese momento, porque mis padres me enseñaron a leer desde muy tempranito, y ese fue el primer contacto que tuve con el teatro y la escena.

 
 
 
– Leer es muy importante. Para el actor también es un arma, ¿no?
– Es im-por-tan-tí-si-mo. Pero no solo es bueno leer sobre interpretación, sino empaparte de un buen libro de cualquier campo que te interese conocer y te guste. El actor tiene que hacer mucha investigación. A mí me gusta leer sobre divulgación científica, vamos, que me he leído la mayoría de libros de Eduardo Punset. Y dirás, ¿qué te aporta a ti eso como actor?, pues no lo sé, pero quizás algún día tenga que interpretar a un superhéroe científico y ya es algo que llevo adelantado (risas).
 
– ¿Fanático científico?
– ¡Sí! ¡Me apasiona! Me gusta muchísimo todo lo que tiene que ver con el avance gracias a la ciencia y cómo evoluciona todo para salvar al propio ser humano. Yo creo que siempre hay una solución y la ciencia la da.
 
– ¿Usaba sus prematuros dotes interpretativos para hacer novillos o aprovecharse de  mentiras piadosas?
– Sí… ¿Cómo explico esto? ¡Qué vergüenza! [risas]. Yo hacía uso de la interpretación para hacer novillos en clase. Cuando me aburría en el colegio, fingía que me dolía la barriga. Los profesores se lo creían porque era bastante convincente, pero mi madre al verme llegar sabía que mentía. Hay un gesto en mi cara que solo conoce ella y sabe que cuando lo pongo es porque estoy mintiendo. Joder, ¡qué risa!
 
– ¿Y cómo fue la reacción cuándo dijo en casa “mamá quiero ser artista”? ¿También le dijo que mentía?
– ¡No! Hubo un 50/50, creo yo. Cuando estaba en el instituto y supieron que quería hacer arte dramático siempre me lo cuestionaron. Estuve un tiempo de gira con el grupo de teatro del instituto, gané un premio en un certamen de teatro juvenil y fue ahí cuando se dieron cuenta de que mi idea no era un simple capricho, ni algo que se usa como vehículo motor para lucrar el ego.
 
– ¿El ego del actor?
– Sí, un actor tiene ego pero cuando te sobrelucras de él y no estás cumpliendo con tú trabajo, esa confianza se desvanece y yo no he tenido ese problema con mis padres. Ellos saben que yo trabajo duro porque es mi vocación.  
 
 

 
 
 
– ¿Qué reto se plantea cuando decide estudiar interpretación?
– Yo diría en primer lugar, ser convincente como actor. Si no lo eres estás perdido. Y en segundo lugar me plantee no tener miedo. Pero evitar el miedo a las consecuencias de este trabajo porque un día te ves perdido y otro día te ves con un golpe de suerte. En este sentido hay que intentar no dejar de ser quién eres ni dejar de lado la humildad. Avanzar y evolucionar como actor es importante, pero mantener tu propia esencia también.
 
– Ha hecho teatro pero le gusta más la cámara…
– Muchísimo, me siento mucho más cómodo en la cámara que en teatro.
 
– Sin embargo, hay muchos actores que catalogan el teatro como la estrella a la hora de interpretar…
– Y lo es. Ambos mundos son preciosos, con procesos de trabajo distintos, pero maravillosos. En teatro mantienes la vida de un personaje en escena durante 90 minutos o lo que dure la obra en un estado sin pausa. En cámara hoy afrontas la muerte de tu padre, pero mañana lo vuelves a tener vivo para grabar otra escena. El tempo es distinto, pero al final tienes que vivir esa escena que te toca. No obstante cada cual se siente más cómodo en un sector. Quizás en teatro tengas que usar una partitura de movimiento mucho más elaborada y en cámara puedes ser más sutil y yo soy mucho de sutilezas. Con nada que digas, ya estás expresando algo para que el espectador haga su propia lectura de ello. Aun así, tengo que hacer autocrítica y decir que aunque sea actor, voy poco al teatro y debería ir más.
 
 

 
 
 
– ¿Es por eso por lo que deja la escuela de arte dramático y pasa a la academia de cine?
– A ver, la Escuela de Arte Dramático de Málaga para bien o para mal funciona en ocasiones como un colegio. A veces el trato no era para un profesional que se forma para un mundo laboral, había una concepción demasiado teórica de todo. Un actor que pasa cuatro años de su vida formándose y no tiene oportunidad de una hacer una práctica fuera, en la realidad, es triste. Entonces no me parecía adecuado para mí y consulté otras opciones que fueron más fructíferas. Me he ido formando mucho más en todo este tiempo que en los años de escuela, que quizás tenga carencias, pues sí, pero he aprendido.
 
– Se le ve muy maduro para ser tan joven, ¿se manifiesta esto en su carrera?
– Cuando defiendo a Batman contra Superman en la película, no (risas). Cuando defiendo algo que yo sé que cinematográficamente hablando no está bien, ¡soy el tío más inmaduro del mundo! Ya hablando en serio, sí, me lo han dicho varias veces pero no creas que es algo tan bueno. Muchas veces me gustaría ser o disfrutar de una manera más simple de las cosas. Yo creo que no es cuestión de madurez o no, sino de saber escucharse a uno mismo. Todos cometemos errores, pero tenemos que empezar a aprender de ellos  y eso se consigue escuchándonos. Si cada cual se para a verse uno mismo, da igual tener 24 años, 19 o 30, que siempre vas a tener las cosas claras y vas a saber afrontar gran parte del todo.
 
– Se le va la alegría de la cara cuando menciona que no disfruta las cosas simples de la vida…
– Sí, porque cuando se piensa demasiado no se disfrutan lo suficiente las pequeñas cosas. Siempre me han dicho que pienso demasiado en el día de mañana en lugar de aprovechar el momento. Me gustaría mirar todo de una forma más simple sin tener demasiado en cuenta el futuro.
 
– ¿Influye eso en el momento de grabar?
– No. Afortunadamente he sabido separar mi vida del momento en el que tengo que dar todo de mí.
 
 
 

 
 
 
– El cine le encanta, pero seguro que estaría encantado de poner el pie en una serie televisiva…
– ¡Por supuesto! Al fin y al cabo es ponerse delante de una cámara y dar lo mejor de ti mismo que es lo que me gusta (risas). Eso sí, el trabajo de cine y televisión es diferente. En televisión se trabaja con más presión y el nivel de exigencia es bastante alto.
 
– ¿Serie diaria o semanal?
– Cualquiera de las dos, pero quizás semanal. El argumento de una serie diaria está expuesto a tanto cambio que siempre estás con la incertidumbre de a dónde va a ir tu personaje. No obstante no pondría pega para ninguna de las dos. En las series diarias hay actorazos como es el caso de Selu Nieto en ‘El Secreto de Puente Viejo’ que considero que es la guinda de cada capítulo.
 
– ¿Se lanzaría a la piscina por una comedia o por un drama?
– Me lanzo a por lo que me echen. He hecho comedia, pero me gustaría probar un poquito más de drama. Más que nada porque en comedia cuesta hacer reír y encima yo me veo y no me hago ni puñetera gracia (risas). Es que soy muy crítico conmigo mismo y me cuesta disfrutar de mi trabajo en comedia, pero en drama quizás me sienta más cómodo, más que nada porque este registro te permite más acercarte a la vida que, al fin y al cabo, es agridulce.
 
– Un pajarito dice que Alex de la Iglesia es su director favorito. ¿Con cuál de sus últimas pelis se queda?
– Sin duda, ‘Mi gran noche’. Sobre todo me gustó ese caos tan grande que ocurre dentro y fuera del plató. Yo salí a cien por hora del cine. A mí este director me encanta y siempre que puedo, me veo sus películas más de una vez. Mi preferida es ‘Muertos de risa’ que la vi cuando era muy pequeñito y la guardo en mi mente con cariño.
 
– ¿Y con que actores españoles le gustaría compartir escena?
– Con Selu Nieto sin dudarlo. También estaría guay con Alberto Ammann y con el peso pesado de Luis Tosar.
 
– ¿Y con qué reparto femenino?     
– Blanca Suárez es maravillosa. Es una actriz que maneja muchos registros y me gusta. Y con Cristina Castaño sería un lujazo trabajar.
 
 
(Instagram: @adrivereda)
(Instagram: @adrivereda)
 
 
 
– ¿Qué proyectos tiene en mente ahora?
– Hay uno que supondrá, o eso espero, un salto grande en mi carrera. No puedo adelantar nada pero pronto los medios de comunicación darán una bonita exclusiva (risas).
 
– ¿Peli con Alex de la Iglesia?
– ¡Ojalá! (Risas)
 
– ¿Cree que esa ilusión que desprende mientras habla de su profesión desaparecerá con el éxito?
– Quizás habría que esperar unos años para que sea capaz de responder a esta pregunta. Sí que es verdad que los actores o directores pueden perder la pasión. Da pena, porque al fin y al cabo siempre puedes reciclarte. Yo creo que si perdiera la pasión en algún momento, me pararía a escucharme y vería qué camino puedo escoger dentro de esta bendita profesión para reciclarme. No hay que esperar a que la suerte llame a tu puerta en muchas ocasiones, sino que la cabaña la tienes que construir tú.
 
– Ya que lleva un buen recorrido por el mundo actoral, ¿seguiría recomendando sumergirse en esta profesión a todos los jóvenes que la sientan?
– Claro que sí. Pero voy decir una cosa que puede que moleste. Hay que dejar al lado el postureo de las redes para decir “soy actor” y formarse para serlo de verdad. Si no vas a trabajar, no quieras ser actor.
 
– Seguramente haya recibido comentarios desagradables con respuestas así…
– Sí, estoy convencido. Yo respondo así porque soy trabajador. Si critico la forma de formar en escuelas como la de arte dramático pero alguien la defiende, entonces comprendo que duelan comentarios así. En este trabajo no le vamos a caer bien a todo el mundo, pero ¿qué prefieres quedarte con aquel que va a hacer un comentario destructivo o una crítica constructiva? Pues eso…
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