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Adriana Torrebejano


“Culpar únicamente a los políticos de los problemas del cine es un error”


 
El nombre de esta barcelonesa de casi 23 años está ligado a algunas de las producciones televisivas más exitosas de la última década. La pequeña pantalla la recibió cuando apenas había cumplido los 13 con un personaje fijo para Abuela de verano, aquella nostálgica serie de TVE en la que Eva Saguès (Rosa Maria Sardà) pasaba las vacaciones rodeada de sus dispares nietos en la costa. A ella le tocó encarnar a Aurora, la típica artista incomprendida por sus padres, un urólogo y una psiquiatra. Una racha de pequeños papeles en títulos como Hospital Central o Cuéntame... la condujo a su segunda gran oportunidad, la comedia Fuera de lugar, estrenada a mediados de 2008 en la parrilla en TVE. Hizo entonces de Lucía, la primogénita del protagonista (José Luis García Pérez), un abogado de prestigio cuya vida se iba al traste a causa de numerosas desgracias acumuladas en solo un día: perdía su empleo, sus infidelidades quedaban al descubierto, sus tres hijos le echaban en cara la falta de cariño… Cambió ese hogar en descomposición por la familia de timadores que tantas carcajadas provocaría al año siguiente en De repente, los Gómez, aunque esa propuesta de Telecinco no consiguió atrapar a la audiencia.
 
   Ya en 2010 llegó al pueblo decimonónico de Tierra de Lobos como Isabel, la más tímida de las cuatro hijas del despreciable cacique Antonio Lobo. Este la obligaba a casarse con un banquero nada apetecible, por lo que ella intentaba suicidarse, pero su hermana Nieves (Dafne Fernández) le solucionaba esa papeleta al seducir al acaudalado anciano. Los asuntos amorosos y los vestidos fastuosos no anulaban un carácter aventurero que le hacía disfrutar con la caza y la animaba a deshacerse del cadáver de su insoportable cuñado. Su padre se enteraba del idilio que mantenía con otra mujer, así que la enclaustraba en un convento para que se purificase a base de castigos físicos, hasta que el teniente Ruiz (José Sospedra) pedía su mano. Su verdadera orientación sexual, sin embargo, no remitía pese a la vida matrimonial. Y lógicamente, sus continuos rechazos provocaban la desesperación del militar, refugiado sin saberlo en los brazos de la amante de su esposa. El desenlace de ese triángulo sentimental era doloroso para todos.
 
   Compaginó la grabación de ese western emitido por Telecinco con su retorno a la ficción médica de la misma cadena, Hospital Central, donde interpretó a una novata enfermera del Samur llamada Irene Valencia. Y la estancia allí fue corta, tan solo nueve capítulos, pues moría tras explotar una bomba mientras auxiliaba a los heridos provocados por otra detonada anteriormente en una oficina del INEM.
 
 

 
 
 
   El pasado abril cayó como una bomba en Ciega a citas, la aplaudida serie de sobremesa de Cuatro. Y es que su disoluta Bea, una estudiante de Medicina que trabajaba de camarera en un bar para costearse la carrera, desataba un nuevo conflicto amoroso: tonteaba con su responsable compañero Rodrigo (Miguel Diosdado) y, cuando por fin rompía el noviazgo que este tenía con Irene (Arancha Martí), consolaba a base de besos a la despechada muchacha. Próximamente volverá al canal liderado por Paolo Vasile gracias a El rey, un biopic sobre Juan Carlos I en el que da vida a Olghina, de quien el monarca se enamoró antes de conocer a Sofía de Grecia.
 
   Lisístrata, un alegato contra la guerra representado ya en la antigua Grecia y planteado desde una óptica femenina, la subió al escenario en 2007 como integrante de la compañía Blas de Otero. Su argumento giraba en torno a una ateniense que sugería a sus congéneres una estrategia infalible: seducir a los maridos para vigorizar la rutina conyugal y apartarles así de la lucha constante. Luego entró en el universo lorquiano de la mano de La zapatera prodigiosa, que abordaba sensación experimentada por todos alguna vez: las cosas (en este caso, el matrimonio) se valoran poco mientras se tienen y se añoran cuando se pierden. En 2012 llevó al alternativo Garaje Lumière de Madrid la futurista Futuro 10.0, una mirada desoladora a un hipotético siglo XXIII. Ella y Silvia Alonso, su compañera en Tierra de Lobos por esas fechas, retrataron un sexo esencialmente cibernético y muy necesitado de contacto físico. Ante el público de esa misma sala se presentó meses después con Los que besan bien, su debut a las órdenes de Álvaro Aránguez, que pensó en ella para escenificar una relación lésbica con Ana del Rey. Pese a estar aún enamoradas, las chicas ponían fecha de caducidad a su historia.
 
   Perversiones sexuales en Chicago surcó España con una gira que la llevó durante varios meses de 2013 al Teatro Lara, el primer gran escenario que pisaba en la capital, sobre el cual bordó junto a Javier Pereira a una pareja que acababa de conocerse. Ambos estaban ilusionados y su atracción física saltaba a la vista, pero sus respectivos amigos sembraban dudas entre ellos y les desanimaban. Encadenó ese proyecto con otro de las mismas dimensiones, La vida resuelta, ahora radicado en el Teatro Borràs de Barcelona. Escrito por los guionistas de Siete vidas y Aída, cuenta cómo dos parejas y una madre soltera pugnan por la última plaza vacante en una guardería. Esa es la excusa para abordar la frustración que provoca la llegada a los 30 sin haber logrado los objetivos que tanto se anhelan en la juventud. A comienzos de este 2014 también se atrevió con la brevísima María y Ana, otra obra de Aránguez sobre complicidad entre mujeres, ofrecida esta vez en Microteatro por Dinero.
 
 

 
 
 
   Su andadura cinematográfica se limita, de momento, a cuatro cortometrajes. El canario Diego Betancor la dirigió en dos de ellos, La noche rota y Tarde, en cuyas secuencias apareció al lado del popular Gonzalo Ramos. Muy llamativa resultó su actuación para el segundo título, exhibido en el certamen Notodofilmfest, ya que se ponía histérica cuando descubría que su novio le había puesto los cuernos. Su filmografía la completan Taking Chances y ELA, que la unió a Luis Fernández o Víctor Sevilla para concienciar sobre la Esclerosis Lateral Amiotrófica.
 
 
HÉCTOR MARTÍN RODRIGO
¿Recuerda el momento particular en que decidió ser actriz?
− No hubo un momento concreto. De niña ya jugaba a ser otras personas, después quise formarme y empecé a hacer castings, hasta que un día me cogieron para mi primera serie: Abuela de verano.
 
− ¿Quién fue la primera persona a la que se lo contó?
− Supongo que a mi madre. Me apoyó desde el principio, siempre me llevaba a todas las pruebas a las que quería asistir, confiaba en mi vocación.
 
− ¿Cuál ha sido el mayor golpe de suerte que ha recibido hasta ahora en su carrera?
− No sé si es el mayor, pero sí el más importante: Abuela de verano fue la primera oportunidad que me dieron, a pesar de que por entonces era muy pequeña.
 
− ¿Cuál de los papeles que ha interpretado le ha dejado una huella especial? ¿Por qué motivo?
− Mi Isabel de Tierra de Lobos. Fue un personaje muy bonito, completo, creció mucho a lo largo de la serie.
 
Si el teléfono dejara de sonar, y ojalá que no, ¿a qué cree que se dedicaría?
− Me pondría detrás de la cámara, me gusta la producción.
 
 

 
 
 
− ¿Alguna vez ha querido tirar la toalla?
− Tirarla no, pero sí colgarla en algunos momentos [Risas].
 
− ¿Le gusta volver a ver los títulos en los que ha participado?
− No los veo, aunque admito que me gusta encontrarme con algún capítulo de Abuela de verano cuando la repiten cada año, me hace gracia.
 
− ¿Cuál considera que es el principal problema del cine español?
− Culpar únicamente a los políticos de los problemas que sufre la industria cinematográfica. Tenemos muchísima gente brillante para paliarlo y darle un vuelco a todo.
 
− ¿A quién le devolvería antes la llamada, a Tarantino o a Burton?
− A Tarantino. ¡Crea unas mujeres brutales!
 
− ¿Cuál fue el primer actor o actriz que le conmovió?
− Marion Cotillard o Charlize Theron.
 
¿Qué frase cinematográfica le gusta aplicar como leit motiv personal?
“Estoy a minutos de a 20 minutos de allí. Llegaré en 10”.
 
− ¿Qué cinta ha visto tantas veces que se sabe los diálogos completos de alguna escena?
− Por la respuesta anterior, diré que Pulp Fiction.
 
− ¿Cuál fue el último largometraje que no fue capaz de ver hasta el final?
− Uno que era de peleas y cosas fantásticas en las que no logré entrar.
 
− ¿Recuerda alguna anécdota divertida que haya vivido como espectador en un teatro o sala de cine?
− Me hizo mucha gracia una vez que me reconocieron en el patio de butacas de un teatro, se acercaron y me preguntaron: “Oye, ¿y tú en esta cuándo sales?”. Como si a mitad de la obra me fuese a levantar para participar en ella solo por ser actriz…
 
− ¿A qué serie de televisión está enganchada?
− Seré la envidia de quien lea esto, pues querrá estar en mi lugar [Risas]. Ahora mismo, justo en este instante, estoy viendo Breaking Bad. He alcanzado la tercera temporada después de devorarme las dos anteriores en solo una semana. Se puede decir que estoy más que enganchada…
 
 

 
 
 
− ¿Cuál es el mejor consejo que le ha dado alguien cercano para ejercer este oficio?
− Que siempre sepa dónde estoy y lo que estoy haciendo.
 
− ¿Qué punto fuerte destacaría de usted como intérprete?
− Me encanta aprender.
 
− ¿Y débil?
− A veces me cuesta percibir según qué cosas para interpretar un personaje si no las he encontrado yo antes.
 
− Adelántenos, ahora que no nos escucha nadie… ¿Cuál es el siguiente proyecto que se va a traer entre manos?
− El próximo no lo puedo contar todavía, pero actualmente levanto el telón del Borràs de Barcelona con la obra La vida resuelta. Estoy muy contenta de actuar en un teatro como ese y en mi tierra. También sé que Telecinco estrenará este otoño El Rey, un telefilme en el que participo.
 
− ¿Qué sueño profesional le gustaría hacer realidad?
− Seguir trabajando en esto paso a paso, de forma ascendente, como hasta ahora.
 
− ¿Qué titular le gustaría leer en el periódico de mañana?
− Que han quitado ese 21 por ciento de IVA que tanto daño nos está haciendo.
 
− ¿Qué canción o canciones escogería para ponerle banda sonora al momento actual de su vida?
Love is found, de Sade.
 
− ¿En qué otra etapa de la historia le gustaría haber nacido?
− En los años cincuenta o sesenta, por ejemplo, para conocer a mujeres de la talla de Marilyn Monroe o Brigitte Bardot.
 
− Díganos qué le parece más reseñable de AISGE y en qué le gustaría que mejorásemos.
− Me parece encomiable cómo defendéis nuestros derechos y como localizáis todo lo que hacemos. Gracias por todo.
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