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06-07-2016 Versión imprimir

 

LA PELÍCULA DE MI VIDA



Alberto Jiménez / Cantante de Miss Caffeina


“En los personajes de ‘Volver’ veo a mi propia familia”


TOÑO FRAGUAS
Fotografía: Warner Music
Polvo bíblico en los ataúdes; polvo y flores sobre las lápidas… Cada primero de noviembre, la familia de Alberto Jiménez (Talavera de la Reina, Toledo, 1984) acudía al camposanto a limpiar la tumba del abuelo. Por esas reminiscencias personales, el vocalista de Miss Caffeina elige Volver (2006), de Pedro Almodóvar, como la película española de su vida. “Llevaba un tiempo viviendo en Madrid y me devolvió a mi infancia: veía a mi abuela, a mi familia… Tiene todos los topicazos manchegos. Creo que un andaluz o un catalán no la entenderían igual que yo”, responde desde su casa, acompañado de su perra Cuca. Poco tiempo va a pasar con ella estos meses, porque la banda, una de las más populares en la escena indie del nuevo siglo, está de gira defendiendo Detroit, su tercer álbum de estudio.

   El cantante tararea dubitativo cuando tiene que elegir una secuencia concreta. Descarta ese icónico momento en que Penélope Cruz entona el tango de Gardel, ayudada por la voz de Estrella Morente. “Se me quedó grabada la escena en la que limpia un cuchillo. Hay mucho surrealismo y el espectador está dividido entre morirse de risa o de pena. Es una de las pelis en las que Penélope Cruz está más en su salsa y también tienes a Chus Lampreave haciéndolo genial. Hay mucho del Almodóvar que juega con el humor y el drama. Él intenta lograr eso en muchos de sus trabajos y en Volver lo consigue”.

   Cine y muerte, muerte y cine, es una combinación que ha impregnado las canciones de Miss Caffeina. En su anterior trabajo, De polvo y flores (como el polvo y las flores del cementerio), figuraba una canción inspirada en la película Los secretos del corazón, de John Cameron Mitchell. “Se titula MM y el estribillo dice: ‘Dentro de un año estaré muerto / Y en el universo nada va a cambiar’. Habla de cuando te enfrentas por primera vez a la muerte y de todo lo que te empiezas a preguntar: tu existencia, qué hay después, cómo llevar el peso del luto… La muerte es una cosa muy cercana. No tiene por qué ser algo siniestro y oscuro. Una vez que te has enfrentado a ella –y yo, por ejemplo, perdí a mi padre cuando era adolescente– aprendes un montón de cosas e incluso la puedes llevar al lado positivo”.

 

   Esa visión casi optimista y trascendente de la muerte pudo explotarla Alberto en una de sus primeras aproximaciones al mundo de la escena, cuando los dramaturgos Javier Ambrossi y Javier Calvo le pidieron dos temas para el musical La llamada, una de la obras teatrales de más éxito de los últimos años. “Sus referencias eran las canciones de La sirenita, porque ellos son muy del rollo Disney [risas]. Fue muy emocionante ir al teatro y escuchar mis canciones escenificadas y metidas en su contexto”.

   A Alberto le van las tablas. “No soy actor, pero me fliparía hacer cine, como esos cantantes que han utilizado su popularidad para hacer pelis, aunque fueran malas”, anota con humor. Seguro que no serían tan malas, porque concibe sus actuaciones actuaciones como un espectáculo total. No en vano su ídolo más citado es David Bowie. “Era muy bueno, incluso como actor.  Es verdad que salir a escena en un teatro tiene mucho que ver con una actuación musical, pero aprenderte un texto e interpretarlo es muy difícil”.

   No le tiene miedo a nada: ni a la muerte, ni a hacer pública su homosexualidad, ni a teñirse pelo y cejas de rubio platino, ni al miedo mismo, tal y como canta en Mira cómo vuelo, uno de los sencillos de Detroit. Jiménez, al que una encuesta de la revista Rolling Stone señaló como el chico más sexy de la música española, ya vuela muy alto.
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