twitter facebook instagram
Inicio Aisge
Noticias Entrevistas Cursos
 
Foto Fija
Versión imprimir

 
 
Alex Molero
 
“Ahora tenemos más tiempo que nunca para aprender a vivir”
 
 
Aunque este catalán empezó a tomarse en serio el oficio cuando terminó la universidad, de adolescente ya se había formado como actor en una escuela de El Masnou, su pueblo natal. Allí hizo sus pinitos sobre el escenario con tres textos que representó entre 2000 y 2002: en Pel davant i pel darrera fue el director de una compañía teatral con intérpretes continuamente peleados, para El retard de l’autobús ejerció de periodista y L’auca del senyor Esteve le descubrió la Barcelona del siglo XIX a través de una familia burguesa cuyo heredero anteponía su (mal vista) vocación artística a un empleo seguro en la mercería donde había crecido. Seis años después de aquellas funciones locales defendió en la Sala Muntaner barcelonesa varios personajes de la obra Per qué?, un reto que repitió durante la gira de Don Quijote de La Mancha por todo el país en 2009.
 
   Tan aplaudida fue la comedia Historia de un parque que con ella visitó los coliseos de numerosas localidades desde abril de 2010 a junio de 2011. Esa comedia sobre tres gais que cada noche buscaban sexo en el mismo parque le brindó el papel de Gabi, confiado en que su chico ideal acabaría apareciendo en aquel lugar de encuentros furtivos. Paralelamente actuó en Los últimos días de Judas Iscariote, su trabajo escénico más importante hasta la fecha, que dejó atrás una minúscula sala alternativa para instalarse en el Matadero madrileño a principios de 2012. Los espectadores que durante casi dos años presenciaron ese peculiar juicio contra el traidor de Jesucristo le recordarán como Matías de Galilea, uno de los numerosos testigos que comparecían en el tribunal por conocer de cerca al procesado. Y si tanta función le sabía a poco, fundó junto a Rodrigo Ramírez la compañía Los Postizo Mostacho, que inició su andadura con el montaje infantil Cucharacas. Los dos intérpretes hacían de chefs que, sirviéndose de utensilios de cocina, creaban personajes de ciencia ficción para una historia educativa. También alumbraron por entonces espectáculos cómicos como Cita ciega o Desechos postizos, con los que arrasaron en concursos convocados por diversos bares madrileños.
 
 

 
 
 
   La pasada Navidad llegó al espacio barcelonés Miniteatres con una trilogía del también actor Juan Frendsa formada por Un regalo para dulce, Esta barra es mía y Al día siguiente. Esas tres piezas breves contaban de forma cronológica el atípico idilio entre su apuesto gigoló y una señora solitaria: ella decidía cenar sola en Nochebuena, él se presentaba en su casa, se emborrachaban y amanecían juntos en plan romántico. Desde marzo dirige y presenta en ese mismo espacio El show de Trol, una propuesta humorística y ambiciosa en cuanto a su contenido: monólogos críticos con temas de actualidad, entrevistas a expertos y artistas, actuaciones musicales, divulgación cultural y científica, concursos…
 
   En 2008 empezó a participar en cortometrajes estudiantiles como Golpes del presente, una pieza muda en blanco y negro sobre tres hombres elegantes de dudosa reputación. Se presentaban en el domicilio de un fallecido cuya esquela salía en el periódico, forzaban la puerta y lo revolvían todo en busca de objetos valiosos y dinero, aunque los dos más jóvenes huían sin nada después de dejar encerrado a su líder para vengarse por el trato vejatorio que les infligía. Ese mismo año encabezó Pols, una crítica a quienes llevan una vida decente de día y se entregan al deseo de noche. Dio vida entonces al atractivo Samuel, pretendido por una prostituta pese a ser homosexual. Luego se ponía a rondar a hombres sin sospechar los disgustos que le esperaban: un chapero le humillaba por no tener dinero, subía a su coche a un joven que resultaba ser drogadicto y le amenazaba jeringuilla en mano… Igualmente favorable le resultó 2009, pues probó registros muy variados. En El payaso fue un clown que entablaba amistad con el niño travieso de turno, mientras que Crida le convirtió en un maltratador asesinado a manos de su novia.
 
 

 
 
 
   Los tres pasos le vistió de época en 2010 para recrear los duelos y romances entre nobles del siglo XVII. Los seguidores de Notodofilmfest le vieron en Tempus Fugit como un muchacho abatido por sus problemas laborales y sentimentales, pero quitaba hierro a esa situación después de que un señor gravemente enfermo le recordase lo afortunado que era, pues aún tenía salud y mucho tiempo de vida. El musical Discos Edén, estrenado el verano de ese año, le puso bajo las órdenes de Marc Oller. Esa pieza presentaba a los dos dependientes frikis de una tienda de vinilos, unidos por su mala suerte en el amor: ambos habían comprado a sus novias el último álbum de una banda juvenil… y ambos habían visto cómo ellas se besaban con el mismo donjuán. Esa traición compartida les hacía tan inseparables que formaban un grupo de rap, hasta que uno se enamoraba de nuevo y endulzaba su estilo musical, algo que estaba a punto de romper la amistad. Ese mismo director pensó en él dos años más tarde para que pusiese cara a Jonás, el protagonista de Mar, te amo, deseoso de querer a alguien con todo su corazón. Por eso declaraba a todas horas su amor por una novia con la que solo llevaba saliendo… ¡un día! Ante semejante agobio, ella huía, claro.
 
   El pasado 2013 fundó el sello DeCero Films, que ya ha estrenado tres títulos ingeniosos en Notodofilmfest: Ensayo surrealista sobre el egoísmo, Pause y Culos, tetas y superhéroes. Solo ha intervenido como actor en el último, donde enumera los ingredientes imprescindibles de un corto exitoso.
 
   Su única experiencia en el mundo del largometraje se la debe a Terrados, premiado en la Seminci de 2011, un retrato de la crisis con el desempleo como tema principal. Su personaje en esa cinta independiente de bajo presupuesto, Víctor, era amigo de un treintañero completamente desorientado tras quedarse en paro. Como él triunfaba en un prestigioso despacho de abogados de Barcelona, le conseguía una entrevista, pero la cosa no acababa bien: el aspirante permanecía ante la jefa de personal sin abrir la boca, quizá porque deseaba romper con su vida y desobedecer a quienes siempre le habían marcado el camino.
 
 

 
 
 
   La pequeña pantalla le abrió las puertas en 2009, cuando la Red de Televisiones Locales catalana emitió la microserie Point of View, con capítulos narrados desde muy diferentes perspectivas. Él apareció en uno protagonizado por una flor que se marchitaba mientras una pareja rompía su relación. Al poco tiempo hizo de tímido informático en Share, una ficción online que varios estudiantes idearon para Antena 3 como parodia de los programas del corazón, siempre en pugna por obtener la máxima audiencia. Pese al escaso interés que despertaba entre las mujeres su personaje, siempre pegado al ordenador y obsesionado con los avances tecnológicos, al final conquistaba a la simpática maquilladora de la cadena. Ya en 2010 recibió su primera gran oportunidad con un papel episódico para Arrayán, la telenovela más emblemática del andaluz Canal Sur, donde encarnó a un DJ descarado como pocos. Había encontrado a una chica provocativa por Internet, pero se decepcionaba al verla en persona porque tenía los pechos más pequeños de lo esperado. Sin cortarse un pelo, la acusaba de haber retocado su foto de perfil y le sugería una operación, aunque al menos valoraba su simpatía.
 
   Su salto a la ficción nacional llegó en 2011 gracias a Amar en tiempos revueltos, donde le esperaba el papel de Quintín de las Heras, un dramaturgo ansioso por ver su primer texto sobre las tablas. Sin embargo, dicho sueño se truncaba tras morir atropellado por el censor que había leído su obra y se había inspirado en ella para cometer una serie de crímenes, de modo que esas páginas jamás podrían ver la luz si quería parecer inocente. A comienzos de 2012 se dejó ver en la serie histórica Toledo, de Antena 3, cuyo argumento repasaba el reinado de Alfonso X El Sabio durante el siglo XIII. Se puso entonces en la piel de Pedro, un joven cristiano al que un guerrero musulmán había convertido en esclavo. Trabajaba a sus órdenes en una mina y pasaba las noches encadenado, condiciones que le empujaban a refugiarse en la ciudad junto a un compañero. La huida de ambos desencadenaba un nuevo conflicto entre el monarca castellano y su enemigo andalusí, enfrentados continuamente por cuestiones religiosas, así que la devolución de los vasallos a su dueño era lo mejor para preservar la frágil paz. Pero el destino, finalmente, le libraba de tan cruel existencia.
 
   El tiempo entre costuras, que a finales de 2013 sedujo a millones de espectadores en esa misma cadena, le trasladó al Tetuán de los años treinta. Su Juanito había dejado una España en guerra y seguía el desarrollo de los acontecimientos desde la pensión donde se alojaba con su autoritaria madre, que estaba a favor del bando sublevado y le callaba siempre a base de collejas. Al otro lado del Estrecho conocía a una costurera tristona llamada Sira Quiroga (Adriana Ugarte), convertida luego en espía al servicio de Gran Bretaña durante la Segunda Guerra Mundial. Pendiente de estreno tiene la serie para Internet Seducta, dirigida también por Marc Oller.
 
 

 
 
 
HÉCTOR ÁLVAREZ JIMÉNEZ
¿Recuerda el momento particular en que decidió ser actor?
− Aunque de pequeño ya había transitado estos senderos en el colegio y el grupo amateur de mi pueblo, decidí iniciarme en serio cuando estudiaba el último curso de Económicas, después de hacer un anuncio por casualidad y encenderse una chispa reveladora.
 
− ¿Quién fue la primera persona a la que se lo contó?
− No lo recuerdo con exactitud, pero seguro que mis padres fueron de los primeros. Y aunque les resultó un poco chocante, me apoyaron desde el principio.
 
− ¿Cuál ha sido el mayor golpe de suerte que ha recibido hasta ahora en su carrera?
− Aterrizar en el estudio de entrenamiento actoral de Adán Black en Madrid. De allí salieron mis trabajos más importantes: Los últimos días de Judas Iscariote en teatro y El tiempo entre costuras en televisión. Y conocí a mi representante Lula Duahlde (Repetto Management) con la que comparto un vínculo maravilloso.
 
− ¿Cuál de los papeles que ha interpretado le ha marcado más? ¿Por qué motivo?
− El Juanito de El tiempo entre costuras, un personaje que miles de personas ya habían conocido en la novela homónima. Supuso un reto tratar de ser fiel a la descripción que hizo María Dueñas y, a la vez, darle mi propia verdad.
 
Si el teléfono dejase de sonar, y ojalá que no, ¿a qué cree que se dedicaría?
− ¡Noticia! Ya ha dejado de sonar. Ahora mismo trabajo en el negocio familiar y lo compagino con mis proyectos personales…
 
− ¿Ha pensado alguna vez en tirar la toalla?
− Sí. La sorpresa es que, aunque quiera, no puedo. Es posible que uno se aleje un tiempo para respirar, pero el actor es actor hasta que se muere.
 
− ¿En qué momento de qué rodaje pensó: “¡Madre mía, en qué lío me he metido!”?
− En mi primera grabación para la pequeña pantalla con Arrayán. Era ya julio, me fui una semana de vacaciones con un amigo y me rapé la cabeza. Un par de días después me llamó mi representante para comentarme que me habían dado un papel en un capítulo, así que debía ir con el pelo como aparecía en las fotos. Al final tuve suerte y no fue un problema: me pusieron una gorra y ya está. Pero el susto que me llevé al pensar que perdía mi primera oportunidad fue enorme.
 
− ¿Ve las series y películas en las que ha participado?
− Sí, me gusta saber el resultado de mi trabajo, aunque me gusta mucho más hacerlo que verlo.
 
 

 
 
 
− ¿Cuál considera que es el principal problema del cine español?
− No sé si el principal, pero uno muy importante ha sido la gestión de las subvenciones. Creo que, en general, no se ha controlado ni distribuido bien la partida destinada al sector. Nos haría falta otra entrevista solamente dedicada a este tema…
 
− ¿A quién le devolvería antes la llamada, a Tarantino o a Burton?
− ¡Espero coger el teléfono cuando llamen! [Risas]. Contactaría antes con Tarantino, me va un poco más de sangre.
 
− ¿Cuál fue el primer actor o actriz que le conmovió?
− No me acuerdo. Sí puedo decir uno de los últimos: Chris Cooper en Agosto. Perdón, August, que no me gusta nada el doblaje.
 
¿Qué frase cinematográfica le gusta aplicar como leit motiv personal?
− Aunque utilizo muchas, ahora me viene a la cabeza una de Star Wars: “Hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes”.
 
− ¿Qué largometraje ha visto tantas veces que se sabe los diálogos completos de alguna escena?
− ¡No he llegado a tanto todavía!
 
¿Cuál fue la última película que no fue capaz de ver hasta el final?
− Bastantes, la mayoría por aburrimiento y alguna por miedo.
 
− ¿A qué serie de televisión está enganchado?
− Actualmente estoy volviendo a ver Los Soprano, una historia de mafiosos con personajes muy bien creados. ¡Es un buen cóctel!
 
− ¿Cuál es el mejor consejo que le ha dado alguien cercano para ejercer esta profesión?
− Que esto tiene que ser divertido. De lo contrario, no vale la pena.
 
 

 
 
 
− ¿Qué punto fuerte destacaría de usted como intérprete?
− La empatía de los personajes que encarno con el espectador.
 
− ¿Y débil?
− Tengo poca paciencia con el trabajo previo a rodar o salir a escena.
  
− Adelántenos, ahora que no nos escucha nadie… ¿Cuál es el siguiente proyecto que se va a traer entre manos?
− Estoy esperando la llamada de un amigo que quiere proponerme la dirección de algo… Eso es todo lo que sé. Si llama antes de que termine la entrevista, ¡lo cuento aquí!
 
− ¿Qué sueño profesional le gustaría hacer realidad?
− Una película o serie que transcurra en plena naturaleza. Me encantaría mezclar esas dos pasiones, sería lo más cercano a sentir el multiorgasmo [Risas].
 
− ¿Qué canción elegiría para ponerle banda sonora al momento actual de su vida?
− Alguna de las que suenan en The Lord of the Rings cuando van a luchar contra los malos y lo tienen muy jodido.
 
− ¿Qué titular le gustaría leer en el periódico de mañana?
− “Una extraña enfermedad afecta a los políticos: se vuelven honestos y sirven, ante el asombro de todos y sin privilegios, al pueblo”. ¡Tengo una libreta llena de titulares!
 
− ¿Qué otra época de la historia elegiría para nacer?
− Me gusta la actual. Tenemos más esperanza de vida que nunca, mucho más tiempo para aprender a vivir.
 
− Díganos qué le parece más reseñable de AISGE y en qué aspecto le gustaría que mejorásemos.
− La iniciativa Foto fija me parece interesante. Todo lo que se mueve, algo genera.
Versión imprimir
© AISGE 2017   Webmaster   Condiciones de uso   Política de privacidad
Inicio