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Los espectadores utilizan, literalmente, las apariciones de los premios menores para ir al baño, para hacer palomitas o para echar un polvo rápido hasta que salga Mejor actriz. Nadie recordará mi premio a mejor corto de animación, pero prefiero ocupar diez minutos en detrimento de una gala que representa a todo mi sector en vez de buscar alternativas. Hay que joderse.

Vengo a hablar de los Goya. Porque estuve. Me llamaron para cubrir la alfombra roja para las redes de la Academia. Y a mi alrededor no dejé de ver caras semiconocidas, gente sin un propósito más que dar la brasa, fingir amistades y coleccionar fotografías (¿¡para quién, si están solos?!). 'Canaperos' del cine español, esa peña que se hace la foto en el 'photocall' cuando está todo recogido. Influencers en su casa. No quiero ponerme romántico: auténticos primos. 

Hay pocas edades peores que los 17 años, porque ser adolescente es vivir en una república independiente en constante guerra civil a centímetros de tus amigos. Sandra Escacena, con la que escribí y presenté la pasada gala de las Medallas CEC, tiene, lo han adivinado, 17 años. Creo que es la persona más joven en la tierra ahora mismo. Ella y un niño nepalí. Pero que se joda ese niño nepalí: él no es Sandra Escacena. 

Últimamente me enfrento al bloqueo en esta columna. No tengo ganas de darles un texto lánguido y evidente. ¿La gente no se cansa de ser siempre ella misma? Los lectores, ¿no se cansan de poder anticipar cada palabra de sus columnistas favoritos? ¿O solo buscan reafirmarse? Así que esta es una "columna paréntesis" que refuerza mi holgazanería con tres recomendaciones: el álbum de versiones de Weezer, el monólogo de Yunez Chaib en 'Late motiv' y 'Extafadas', en el Teatro Lara.

"Puede que haya alguien más guapo o más listo que tú delante. Crees que la vida te debe algo, pero la vida le debe mucho a muchísima gente y estás bastante detrás en la lista. si dejamos que los demás evalúen nuestras victorias, parecerán mayores y no lo son. Pero, si las evaluamos nosotros, siempre las reduciremos".

Tiemblo cada vez que alguien hace humor que le sienta bien, humor que no es humor, sino panfletos que tienen asegurado el aplauso. Por estética, por amabilidad mecánica y no por brillante o ingenioso. Si como intérpretes nos da miedo abrazar ideas, oscuridades y tonos grises que no nos representan, estamos en la recta final de nuestro potencial creativo. 

"Ya he encontrado mi sección favorita del año. Es difícil que alguien mejore a Valeria Ros hablando de su despido en 'Lo siguiente' (TVE). Transmite algo que muy rara vez se ve en televisión. Honestidad. Verdad. Esa droga para los que consumimos series, programas, cine, audiovisual en general. Yo estoy ahora (y mientras dure) muy muy feliz en Ese programa del que usted me habla, de la 2Qué manía con contratar a cualquiera al que nominan a un Goya, oigan...".

"Estamos dedicando artículos a un anuncio de embutidos, pero es NUESTRO anuncio de embutidos.  No creo que sea tan mal momento para el humor. Creo que es un mal momento para que ciertos perfiles de cómicos hagan humor. El secreto para que los cómicos seamos libres no pasa por pretender que nadie se ofenda, pasa por construir una nueva generación de humoristas que no responda ante nadie".

"No medimos los logros en esfuerzo, los aplaudimos por defecto. Con los Goya me pasa un poco lo mismo que con la Selectividad y el periódico. Hay casos que aterrizan por acumulación, por cantidad, por medios, por dimensiones diseñadas para conseguir numerosa representación; y hay casos que o bien rascan algún hueco por suerte aritmética o bien se quedan fuera, independientemente del trabajo realizado"

"He borrado unos vídeos de mi canal de YouTube. Lo he hecho, en primer lugar, porque me lo han sugerido. Estoy metido en un proyecto que quizá salga, y me han sugerido que los quite por si acaso. 2018. Boom boom boom boom. Ya tú sabes. Es curioso porque precisamente esos vídeos me sirvieron para llegar a Selfie y para llegar a este mismo proyecto. De puertas para dentro nadie se escandaliza tanto como de puertas para fuera. Vivimos en una era en la que nos indignamos por apariencia, no por convicción".

"He hecho un anuncio. Un anuncio de una universidad a distancia. Llegué, puse mi mejor voz de abogado preocupado por el medio ambiente y me lo quedé. No me han cogido en 18 proyectos este año, pero en esto sí, hombre. Hay trabajos con dignidad, con frases largas y guiones complejos, destinados para actores y actrices. Y los hay sin ella, destinados para mierdecillas que admiten que tienen que pagar el alquiler". 

 

No creo que Leticia Dolera sea un "mal referente", como dicen algunos. Tras darle muchas vueltas, no creo que tal cosa exista. A mí, Leticia Dolera no me transmite nada. Recibo sus opiniones sin la vehemencia del que las necesita. Mi condición privilegiada pack premium (varón, heterosexual, blanco, cisgénero, jugador de rol) me permite elegir referentes desde Peter Parker a Javier Cansado. 

Lo que, en teoría, debería ser popular no tiene por qué serlo en la red. Y nos corroe pensar que el que lo peta no se lo merece. Es malo, tiene suerte, la gente es imbécil y lo comparte. Pero el tema es ese, que no importa. No importa si es malo, bueno, si habla de Tolstoi o de las salchipapas. Si algo tiene éxito en Internet lo merece, puedas o no explicarlo, sirva o no sirva para algo. Quizá el problema sea juzgar Internet con el mismo criterio con el que juzgamos el mundo real. 

¿Cuántos actores, informadores, periodistas o cómicos nos encontramos a diario con esta situación en la que, si ya es difícil pagar una cuota de autónomos abusiva, encima la sociedad nos ningunea ante préstamos o un simple alquiler? Mi animal mitológico favorito es un gobierno local que paga a tiempo. Ojalá poder empezar a pagar los cafés a noventa días...

¿Por qué la promoción de las pelis españolas no siempre funciona demasiado bien? Santi Alverú nos ofrece algunas reflexiones y alternativas (algunas, muy "locas") al respecto. Como siempre, lúdicas, provocadoras, inesperadas. A veces, incluso, desternillantes. Así es #AlgoQueNoSepa.

"En un encuentro con Spike Lee, el primero en intervenir no pregunta nada. Es un director de cine español. Y qué cosas, habla de sí mismo durante 15 minutos, dejándonos perplejos. De cómo le afecto Spike en su vida. Okay. Luego pasamos a otro hombre, que también ha venido con la pregunta preparada de casa. Porque ya se empieza a intuir que la peli aquí a la gente se la pela. El director del principio vuelve a intervenir. Tanto Spike Lee como la moderadora le indican sin éxito que, por favor, aquí hay más gente, pero él sigue. Hay que ser cabrón para hablar más que Spike Lee en un coloquio de Spike Lee".

Santi Alverú ha sido jurado en el Festival de Madrid, lo que le ha llevado a ver cerca de 30 cortometrajes en muy poco tiempo. La experiencia le ha servido para extraer algunas conclusiones sorprendentes; más en concreto, nueve. Y cada una con su título: desde "Efecto tengo un dron" a "Efecto Go Pro" o "El plano en el baño". Un casi decálogo sorprendente, desconcertante y, sobre todo, muy ingenioso.

Nos encantan las historias de triunfadores que un año atrás eran completos desconocidos. En cambio, los relatos de trabajo duro y largas trayectorias implican una mirada autocrítica mucho menos atractiva. Para rematar la jugada, nada se le da mejor al ser humano que sobrevalorar, que reaccionar desproporcionadamente.

A pesar de que las amo y no puedo vivir sin ellas, odio profundamente las redes sociales. Hace poco, con ambos pensamientos mezclados, llegué a una breve e infeliz conclusión. Echo de menos sentir auténtica soledad. Hablo de soledad en todas sus dimensiones. Soledad cognitiva, soledad de gustos. En cuarto de la ESO mis padres me enviaron a Irlanda unos seis meses. Al volver, mis amigos podrían estar muertos, que yo no me habría enterado. Conocer a alguien como tú con 15 años era toda una celebración. Conocer a alguien con tus gustos ahora es… bueno, facilísimo. Incluso follártelo es facilísimo.

La crítica, como cualquier expresión literaria, tiene un código. A los que creemos en ella nos gustaría ver ese código forzado. O al menos, evitar ver ese código empleado de la manera más obvia posible. El periodismo cultural abraza demasiado a menudo sus recursos más evidentes para salir del paso. Sobre todo, en casos en los que los temas son tan delicados (identidad de género, feminismo, política…) que es mejor dejarse llevar por la corriente. 

"Creo que es mi responsabilidad, ahora que esta columna va a ser semanal, mezclar inquina y amor", nos avisa nuestro columnista de "Algo que no sepa". Por eso, después de haber hablado sobre los 'haters' en las redes sociales, esta semana le tocaba escrir sobre el amor. Bueno, y sobre las dificultades en el amor. Y sobre adivinos reales. En fin, sin desperdicio...

¿Existiría Batman sin el Joker? ¿Qué fue primero, Superman o Lex Luthor, Dani Rovira o los perros abandonados? Son algunas de las preguntas que se formula Santi Alverú en 'Los haters que nos convienen', nueva entrega de su columna semanal "Algo que no sepa". El actor y analista razona por qué las celebridades a menudo aceptan los peligros de la fama en Internet. Y sí, esos peligros "dan asco", pero también implican una relevancia a veces consentida o incluso buscada.

Nuestro columnista Santi Alverú regresa de vacaciones con novedades: su serie 'Algo que no sepa', visión muy personal, heterodoxa y desmitificadora sobre el mundo del cine y otros aledaños artísticos, pasa a ser semanal. Todos los lunes le tendremos aquí con sus reflexiones lúcidas, divertidas y hasta desconcertantes. Para abrir boca, empezamos fuerte: ¿cuánto importa la vocación? "El secreto reside en no estancarse, moverse, inventar, forzar los límites", infiere Alverú tras sendas visitas al museo Guggenheim... y al Media Markt.   

Santi Alverú se despide hasta septiembre de su columna quincenal 'Algo que no sepa' con un hilarante 'totum revolutum' des ideas que le han estado rondando por la cabeza en estas últimas semanas: la opinión de David Mamet sobre los 'castings', la certeza de que la segunda temporada de 'Paquita Salas' es aún mejor que la primera o sus últimas reflexiones sobre el humor. Y, como colofón... el, a su juicio, mejor diálogo de la historia del cine español.

La actriz Scarlett Johansson ha renunciado a protagonizar 'Rub & Tug', una producción en la que había sido contratada para encarnar a un mafioso que se somete a un cambio de sexo. Johansson ha preferido retirarse ante las críticas de que no fuera un actor trans quien asumiera este papel. Alverú analiza esta polémica, con sus luces y sombras, en una nueva entrega de su columna 'Algo que no sepa'.