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Alicia Sanz


“De pequeña le decía a mi madre que quería estar dentro de la tele”


Esta ceutí de 1988 estaba tan segura de que su vida transcurriría ligada al espectáculo que a los seis años empezó a formarse como actriz y bailarina en su ciudad natal, aunque con la mayoría de edad ya cumplida se trasladó a Madrid para continuar sus estudios de interpretación en la escuela de Juan Carlos Corazza y de danza en la de Carmen Roche. No esperó mucho tiempo hasta que debutó ante la cámara en 2009 con el cortometraje El sobrino, sobre un chaval que parecía condenado a fracasar sentimentalmente pese a su bondad. Ella era una de las muchachas que le rechazaban justo antes de irse a dar una vuelta en moto junto a un malote. Para evitar más chascos seguía el ejemplo de su tío Nicanor, un delincuente de quien aprendía a hacer el mal. O al menos lo intentaba. En su transformación se unía a una pareja de malhechores de poca monta, Boni (Esperanza Pedreño) y Clau (Raúl Arévalo), siempre dispuestos a liarse en cualquier sitio. Aun así, cometía con ellos un robo de droga a punta de pistola, pero a la persona equivocada… La pieza salió victoriosa del Festival de Zaragoza y el Festival de Comedia de Tarazona.
 
   El segundo paso en su andadura por el formato breve llegó en 2010 gracias a Señales, donde encarnaba el papel protagonista de Elsa, una jugadora de voleibol con el número siete como talismán después de vivir numerosas experiencias significativas: nació un 7 de julio de 1977, perdió la virginidad a las 7 de la mañana dentro de un Renault 7… Precisamente el día de su vigésimo cumpleaños conocía en las fiestas de un pueblo al madrileño Jorge, que desde entonces la visitaba cada dos por tres en Tarragona. Él estaba tan obsesionado como ella con el simbolismo de las cifras, en su caso el nueve, pero le restaba importancia al asunto tras el amargo final de esa relación a distancia.
 
   Dio el salto al largometraje de la mano de Afterparty, estrenada en 2013, una película de terror juvenil donde Luis Fernández estuvo al frente del elenco. Se ponía en la piel del engreído Carlos, un actor de moda por su labor en la serie Campamento sangriento, lo cual le convertía en el centro de atención entre las invitadas a una fiesta. ¡Y vaya si lo aprovechaba! Su Carla conseguía ligárselo, aunque debía compartirlo con otras dos fans. En realidad todas eran amigas y aplicaban una estrategia bien diseñada: fingían sus propias muertes a manos de un psicópata para dar un escarmiento al artista, al que grababan mientras tanto a fin de arruinar su carrera, pero la broma acababa provocando una sucesión de crueles asesinatos en la mansión. Y mientras las descocadas adolescentes eran víctimas de su tropelía, la estrella televisiva salía de allí con vida.
 
 

 
 
 
 
   También de modo discreto comenzó a colarse en casa de los telespectadores. A principios de 2010 se plantó en el instituto de La pecera de Eva con el encargo de interpretar durante dos episodios a Alicia, una joven enamoradiza que buscaba consejo en esa peculiar psicóloga que encumbró a Alexandra Jiménez. Esa breve aparición ayudó a que le confiaran el jugoso papel de Lucía Elizondo, una de las tres hermanas que centraron en Antena 3 las tramas de Gavilanes, inspiradas en las del serial colombiano que ya había hecho historia: Pasión de gavilanes. A lo largo de 26 capítulos semanales convivió en la mansión de su familia con los tres hermanos Reyes, que se presentaban allí en busca de empleo cuando en realidad les movía la sed de venganza, aunque poco a poco se enamoraban de las adineradas chicas. Ella había dejado Derecho y atendía sin muchas ganas una tienda donde vendía el aceite de la finca, por lo que recurría a la fiesta y las compras para darle algo de sentido a su vida. En el terreno sentimental alternaba a su novio Alex con el mozo de almacén Frank Reyes (Alejandro Albarracín), quien de verdad la interesaba por su afición a los caballos, aunque él ya tenía un hijo con la cantante Rosario Montes (Norma Ruiz). Y cuidar al bebé, que finalmente no era suyo, los distanciaba. El proyecto le permitió actuar junto a Carme Elías, Rodolfo Sancho, Claudia Bassols…
 
   No sospechaba que en 2012 regresaría al mismo canal para pasar de puntillas por el disparatado camping de Con el culo al aire, hasta donde se desplazaba su Cynthia para conocer al espabilado Ángel (Raúl Fernández), quien la tenía como segundo plato en caso de que fracasase el idilio con la doctora Sandra Rojo (María León). Y como la cita le sorprendía además en plena gripe, su amigo Jorge (Raúl Arévalo) le suplantaba encantado. Pero el flirteo se venía abajo cuando encontraba el bungalow abarrotado de gente: el caradura Chema (Vicente Romero) viendo el fútbol, Eli (Carmen Ruiz) dispuesta a hacer un trío… y la médica sospechando una posible infidelidad de su novio enfermo. Atresmedia la fichó de nuevo después, pero esta vez en horario de sobremesa, para aquella telenovela ambientada en la Andalucía del siglo XIX: Bandolera. Su arrolladora María Ortega recalaba en el pueblo de Arazana con el propósito de ejercer como meretriz en la posada de Clara Campos (Teresa Hurtado de Ory) y no le importaba reconocerlo ante todos los presentes, entre ellos Andrés (Guillermo Barrientos), un herrero que se quedaba prendado de ella y renunciaba a las comodidades que le podía reportar su aventura con una adinerada viuda. A pesar de las dolorosas trabas que esta les ponía por despecho, los jóvenes emprendían un noviazgo sin prostitución de por medio y recuperaban a Candela, la niña a la que unas monjas dieron en adopción sin consentimiento de la muchacha tras el parto en un convento granadino.
 
 
 

 
 
 
   En otoño de ese año se incorporó a la segunda temporada de Amar es para siempre con su Maite Gimeno, una de las protagonistas de un reparto ambientado en los sesenta: Belén López, Asier Etxeandia, Alfonso Bassave, Ángela Cremonte, Javier Collado, Octavi Pujades, Raquel Infante, Jaime Blanch, Antonio Garrido, Nadia de Santiago, Raúl Sanz, Jordi Rebellón, Mariona Tena… Casi dos millones de espectadores la vieron en el pellejo de una mujercita que se comportaba con excesiva madurez pese a sus 17 años, pues compaginaba el trabajo con los estudios para procurarse un futuro más prometedor que su humilde presente. Tenía como referentes a esas muchachas acomodadas con las que trataba a través de su madre, una limpiadora que la sometía a una sobreprotección imposible de soportar. Quizá porque la había criado en solitario, sin la ayuda de su padre, al que nunca había puesto cara. Al final se emancipaba gracias a su boda con Samuel, su primer amor, un estudiante de Medicina con quien luego formaba una familia.
 
   El pasado febrero la vimos como la turca Melek en un par de episodios de la decimosexta temporada de Cuéntame. Conocía al periodista Toni Alcántara (Pablo Rivero), más desenvuelto en temas políticos que en la crónica social, mientras este cubría la accidentada boda marbellí de Lolita en el verano de 1983. Aquella en la que Lola Flores rogaba a los curiosos que se marcharan de la iglesia. “Si me queréis, irse”, les insistía. ¡Como para olvidarlo! El redactor rescataba a la exótica joven de la muchedumbre y surgía un flechazo entre ambos, hasta el punto de que ella se escapaba al humilde barrio de él en Madrid y allí daban rienda suelta a la pasión. De camino al piso contemplaba estampas insólitas, como la un mendigo pidiendo, pues estaba habituada a una vida de lujo. Al final, el hecho de que fuese hija de un traficante ponía fin a la historia, la enésima para Toni.
 
   Ahora graba en EEUU la segunda temporada de la terrorífica serie From dusk till dawn, dirigida por el mismísimo Robert Rodriguez a partir de su legendaria película Abierto hasta el amanecer (1996). La versión para la pequeña pantalla amplía el universo de los protagonistas, los hermanos Gecko y los miembros de la familia Fuller, quienes sufren un ataque vampírico en un club de striptease. Aunque las entregas en que aparece se emitirán a finales de este año, ya sabemos que interpreta a una inocente inmigrante indocumentada de nombre Paloma, secuestrada por la maléfica criatura que se esconde bajo la piel de la stripper Santanico Pandemonium. Su aventura americana incluye además una colaboración en el espectáculo televisivo Comedy Bang! Bang!
 
 

 
 
 
HÉCTOR MARTÍN RODRIGO
¿Se acuerda del momento concreto en que decidió ser actriz?
− Ya de muy pequeña, con cinco o seis años, le dije a mi mamá que quería estar dentro de la tele mientras la veíamos. Ese es el primer recuerdo que tengo.
 
− ¿Quién fue la primera persona a la que se lo contó?
− A ella. Por aquel entonces no me hizo mucho caso, aunque yo insistí…
 
− ¿Cuál ha sido la mayor oportunidad que ha recibido hasta ahora en su carrera?
− Formar parte de Gavilanes y verme rodeada de actores de la talla de Carme Elías o Rodolfo Sancho fue una suerte. También me siento afortunada ahora por rodar con Robert Rodríguez.
 
− ¿A cuál de los papeles que ha defendido le tiene especial cariño? ¿Por qué motivo?
− La verdad es que de todos guardo algo especial, pero me quedo con aquella Lucía de Gavilanes por todo lo que me trajo. Y encarnar a mi María en Bandolera fue un gustazo: era la primera vez que usaba mi acento andaluz.
 
Si el teléfono dejase de sonar, y ojalá que no, ¿a qué cree que se dedicaría?
− No imagino mi vida sin actuar. Si eso pasara, crearía mi propia compañía, una productora…
 
− ¿Ha pensado alguna vez en tirar la toalla?
− Nunca me lo he planteado seriamente. Pero sí hay momentos en que lo ves todo negro y es inevitable que esa idea se te pase por la cabeza.
 
− ¿Cuál considera que es el gran lastre del celuloide español y qué solución se le ocurre para paliarlo?
− No tenemos los medios económicos que se necesitan. Talento sí nos sobra: lo demuestra el aumento de taquilla de las películas españolas durante los últimos años. ¿Una solución para impulsar los rodajes? Que el Gobierno conceda más ayudas y encontremos así más facilidades. 
 
− ¿Cuál fue el primer intérprete que le conmovió hasta la lágrima?
− Imposible olvidarme de Kate Winslet en Titanic, la primera película que vi en el cine, cuando tenía alrededor de ocho años. Recuerdo que estaba contemplando a la protagonista en pantalla y al final de la historia pensé: “Quiero ser como ella, hacer sentir cosas a las personas”.
 
¿Qué frase de película le gusta aplicar como leit motiv personal?
− “Have courage and be kind”, de Cinderella. La traducción sería así: “Ten valor y sé amable”.
 
− ¿A qué serie de televisión está enganchada?
− Acabo de empezar Juego de tronos y todavía no entiendo por qué he tardado tanto… Es increíble la producción y cómo definen cada personaje.
 
− ¿Cuál es el mejor consejo que le ha dado alguien cercano para ejercer esta profesión?
− Que crea en mí misma y no le otorgue ese poder a otra persona. Los actores somos personas muy sensibles que necesitamos la aprobación de la gente todo el rato, y más aún de las personas que nos pueden contratar.
 
 
 

 
 
 
¿Cuál es su punto fuerte como intérprete?
− La facilidad para conectar con mis emociones y la tenacidad.
 
− ¿Cómo titularía la autobiografía de lo que lleva vivido hasta ahora?
Los sueños existen para ser realizados.
 
− ¿A qué lugar del planeta le gustaría teletransportarse mañana?
− Deseo volver a las playas de Tulum (México). Aquello es un paraíso en la Tierra.
 
− Adelántenos, ahora que no nos escucha nadie… ¿Cuál es el siguiente proyecto que se va a traer entre manos?
− Estaré hasta el verano con la grabación de la serie americana From dusk till dawn, en cuya segunda temporada doy vida al personaje de Paloma. El director es Robert Rodríguez, que se basa en su película Abierto hasta el amanecer.
 
− ¿Qué sueño profesional le gustaría cumplir?
− Hacer cine, ya sea en España o en Los Ángeles, donde resido ahora mismo.
 
− ¿Qué canción simboliza el momento actual de su vida?
Time of our lifes (de Pitbull y Ne-Yo), Bailando (Enrique Iglesias) y Thinking out loud (Ed Sheeran).
 
− ¿Qué titular le gustaría leer en el periódico de mañana?
− “El Gobierno sigue el ejemplo del resto de países y rebaja el IVA cultural. Será del 5,5 por ciento, como en Francia”.
 
− ¿A qué otra época histórica le gustaría regresar?
− Me llaman mucho la atención aquellos tiempos de las pirámides y princesas egipcias.
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