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26-04-2017 Versión imprimir

 

Banderas, el triunfal retorno del hombre que vive a borbotones

El actor malagueño, que abre nueva etapa creativa en España, recibió de manos del rey Felipe el premio Camino Real por tender puentes culturales entre España y Estados Unidos


PEDRO PÉREZ HINOJOS
“Vuelvo a España para reencontrarme con José Antonio Domínguez, del que tengo fundadas sospechas de que nunca perdió el sur”. Con estas palabras dedicadas a su otro yo cerró Antonio Banderas su emotivo y bipolar discurso de agradecimiento por el premio Camino Real, un galardón que entrega el Instituto Franklin de la Universidad de Alcalá de Henares para reconocer la trayectoria de “españoles ilustres” en tierras de América del Norte. Convertirse en todo un icono de la cultura hispana en Estados Unidos a partir de sus películas en Hollywood es el gran mérito distinguido por este premio. Y el actor malagueño lo recibió de manos del rey Felipe en el Paraninfo de la institución alcalaína, en un acto que contó con la presencia del ministro de Educación y Cultura, Íñigo Méndez de Vigo, y que viene a iluminar esta nueva etapa profesional y creativa del intérprete, de nuevo en España.
 
 

 
 
 
   Con una poblada barba canosa y embutido en un elegante traje negro, “nuestro actor más internacional” –según reza la inseparable coletilla que le acompañan a él y a Javier Bardem– no ocultó la alegría que le ha producido recibir este galardón. Lo hizo saber, en una breve conversación con los periodistas, justo antes de la ceremonia. “Nunca he dejado de tener un ojo en España, para lo bueno y para lo malo”, se confesó Banderas, reconociendo además que se abre un nuevo tiempo para él en nuestro país, y en su tierra natal para más señas, como muestran sus proyectos en marcha: “Estoy rodando una película norteamericana en Andalucía. Y estoy deseando tener tiempo para escribir y ponerme tras la cámara”.
 
   Las cosas, por lo demás, no se han puesto fáciles en Estados Unidos para los latinos (y para los foráneos en general) con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca. “Se están estableciendo muchos más muros que los que se quieren establecer en México. Son muros virtuales. Nada de lo que está saliendo de esta Administración apunta en sentido positivo, esa es la verdad”, lamentó.
 
 

 
 
 
   La lectura de la laudatio que precedió a la protocolaria entrega del premio correspondió a uno de los principales banqueros del país, José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia y también del consejo asesor del Instituto Franklin. Se pasó revista en la loa a los inicios de Banderas en la escuela de teatro de Málaga siendo un adolescente, su salto a Madrid “con 10.000 pesetas en los bolsillos y a ver qué pasaba”, y su amistad con Pedro Almodóvar. Además de contar con él en cinco películas, el manchego fue quien le aconsejó que se buscara un nombre artístico “porque con el nombre real le confundirían con un torero”.
 
   Su salto a Estados Unidos, sin saber inglés y con los contactos mínimos, fue un prolongado más difícil todavía que comenzó con buen pie en Los reyes del mambo, allá por 1992, y continuó con Filadelfia, Entrevista con el vampiro o De amor y de sombras (1994), esta última ya con un papel protagonista. Más tarde llegaron las películas de acción, con Desperado (1995) y, especialmente, La máscara del Zorro (1998); su debut tras la cámara (Locos en Alabama, 1999) e incluso su estreno en Broadway como actor de musical en Nine (2003).
 
   80 películas y un sinfín de premios y reconocimientos respaldan “al actor español más taquillero en Estados Unidos”, subrayó Goirigolzarri, que destacó, por encima de todo, los valores que encarna Banderas: “Ha sabido conjugar la humildad intelectual con una autoestima invencible, y ha demostrado que el futuro lo escribimos cada uno de nosotros con nuestro compromiso diario y con nuestra capacidad de riesgo”.
 
 

 
 
 
Un soñador y un aventurero
El actor, por su parte, respondió con el citado discurso bipolar “y esquizofrénico” hablando por boca de sus dos yoes: José Antonio Domínguez, su nombre de pila, “nacido en 1960, en un tórrido 10 de agosto en la bella ciudad de Málaga”; y Antonio Banderas, su nombre artístico, “que nació muchos años más tarde, en los años locos de la movida”.
 
   El intérprete aclaró que a los dos les diferencian muchas cosas, pero les une que ambos “hablan, escriben y viven a borbotones” y que “lo que se pierde por un lado, se gana por otro”. De este modo, “al tímido y soñador se le unió el audaz, el conquistador de sueños, el rey del mambo…”. “El niño que llevo dentro no ha permitido que el sentido crítico o el cinismo me llevaran a un callejón sin salida”, se felicitó el homenajeado. Y así han ido transcurriendo los años, viviendo como “un soñador en un país de soñadores” y confiando en España “como un país de oportunidades a pesar de todo”; con unas fronteras que van mucho más allá de las geográficas y que son las que ponen “los actores, los escritores, los pintores, los pensadores o los intelectuales, como representantes de un pueblo de espíritu libre”.
 
   Eso sí, el camino que comparten Domínguez y Banderas acaba de toparse con una encrucijada a raíz de un serio aviso desde la sala de máquinas. El  actor sufrió en enero un infarto, y tal contratiempo ha tenido consecuencias, según admitió para cerrar su parlamento. “En este momento me debato entre el continuismo o la reinvención. Opto más por lo segundo. La naturaleza es implacable y mi cuerpo me ha aconsejado un cambio de estrategia… ante la evidencia de que el tiempo pasa y que la muerte es poco democrática”.
 
 
(Foto: Universidad de Alcalá)
(Foto: Universidad de Alcalá)
 
 
 
   El rey, por su parte, se mostró cómplice y feliz “de que hayáis venido los dos, José Antonio Domínguez también”, y elogió el legado que ya acumula el actor. “Ya formas parte de la historia de unión entre España y Norteamérica; y eres, además, un referente y un modelo de superación personal y profesional”.
 
   A continuación le entregó a Banderas el trofeo que simboliza el premio: una pequeña campana que reproduce las que jalonan el Camino Real, que a su vez hace referencia a las vías (Camino Real de Tierra Adentro y Camino Real de California) utilizadas por los españoles para llegar desde México a los territorios del norte que forman parte actualmente de los Estados Unidos. Antonio Banderas es el primer actor en contar con esta distinción. En sus ediciones anteriores los galardonados fueron Plácido Domingo (2012), Valentín Fuster (2013) y Pau Gasol (2015).
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