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13-09-2018

 

Una propuesta positiva que ni restringe Internet ni limita la libertad de expresión

 

La directiva votada en Parlamento Europeo reconoce “una remuneración justa” a los artistas por la explotación digital de sus obras y es un primer paso en la buena dirección

 

 


Abel Martín Villarejo

Director General de AISGE

El Parlamento Europeo ha aprobado este miércoles 12 de septiembre la propuesta de directiva sobre los derechos de autor en el mercado único digital con 438 votos a favor, 226 en contra y 39 abstenciones. El texto aprobado incluye la obligación para los Estados miembros de “garantizar que los autores y los artistas reciben una remuneración justa y proporcional” por la explotación de sus obras e interpretaciones en plataformas digitales. Esa remuneración podrá lograrse mediante convenio individual o colectivo, o a través de un derecho de remuneración, como el que los artistas españoles y de algunos otros países ya tienen reconocido.

 

   El Parlamento también ha acordado encomendar a su Comité de Asuntos Jurídicos la negociación del texto definitivo de esta importante norma con el Consejo y la Comisión Europea. Precisamente de dicho comité partieron las principales enmiendas aprobadas el miércoles, que suponen una mejora sensible con respecto a la protección que se dispensaba a los artistas en la propuesta inicial, formulada en septiembre de 2016 por la Comisión Europea.

 

   Aclarémoslo cuanto antes. Esta directiva ni “acabará con Internet” ni “limitará la libertad de expresión”, como vienen apuntado interesadamente determinadas agrupaciones controladas por los gigantes tecnológicos, desde Google a Facebook, Amazon, Mozilla, Cloudfare, etcétera. Las medidas adoptadas por el Parlamento no incluyen la aplicación de “filtros” para subir contenidos a la red. Solo prevén que sean las propias plataformas que permiten acceder a contenidos subidos por los usuarios (YouTube, por ejemplo) las que acuerden con los titulares de los derechos los mecanismos más adecuados para la identificación de contenidos protegidos. De esta manera se facilitará algo tan elemental, necesario y justo como que las plataformas puedan remunerar adecuadamente a los creadores por la explotación de sus contenidos.

 

   Tampoco se acaba con la “libertad de expresión”, toda vez que la directiva no impide el uso de contenidos para la difusión de ideas a través de la parodia (memesgifs, etcétera). Tales usos continuarán siendo permitidos al amparo de las correspondientes excepciones y limitaciones al derecho de autor legalmente previstas desde hace años. 

 

   Por lo tanto, el intenso debate vivido en Europa parte de dos premisas falsas. Y estas obedecen a su vez al interés de los gigantes tecnológicos por continuar explotando contenidos creativos a muy bajo precio, o incluso sin precio alguno. Todo ello, mientras ven crecer sus beneficios de manera exponencial y en paralelo al empobrecimiento de los creadores europeos. Tengamos en cuenta que, por norma general, las plataformas como YouTube no pagan a los usuarios por subir contenidos, pero en cambio se benefician ampliamente de la venta publicitaria.

 

   El Parlamento, en definitiva, ha rescatado la dignidad de los europeos frente a la voracidad de los gigantes tecnológicos. En este contexto de globalización, la cultura constituye el valor intangible más importante con que contamos en Europa, y mal vamos si estuviésemos dispuestos a cedérselo a las multinacionales tecnológicas. En este sentido es de obligado reconocimiento la labor del ponente, el alemán Axel Voss, que durante el debate parlamentario recordó: “estamos hablando de grandes empresas tecnológicas que están ganando montañas y montañas de dinero a costa de los artistas y los creadores europeos”. Superada la votación, Voss se mostró “muy contento” de que, “a pesar de la fuerte campaña de lobby de los gigantes de la red”, las autoridades comunitarias hayan hecho prevalecer “el principio de pago justo para la comunidad creativa europea”.

 

¿Qué supone la norma para los artistas de AISGE? 

En realidad, y más allá de la satisfacción por el reconocimiento al trabajo de los artistas frente a la voracidad de los conglomerados tecnológicos, la entrada en vigor de esta norma no tendrá efectos prácticos en la gestión de AISGE, puesto que la legislación española ya reconoce a los artistas un derecho de remuneración por la puesta a disposición interactiva de sus interpretaciones. La directiva vendría a brindar a otros Estados miembros de la UE la posibilidad de introducir en sus respectivas legislaciones un derecho como el que nuestros artistas ya tienen reconocido. Esta posibilidad ya viene recogida expresamente en el artículo 12.3 del Tratado de Beijing, impulsado en la capital china en 2012. 

 

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