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03-02-2015 Versión imprimir
Hiba Abouk y Álex González, en una impactante escena romántica
Hiba Abouk y Álex González, en una impactante escena romántica
 
 
La ley de la kasbah: Así se hace ‘El Príncipe’


Telecinco ultima la segunda y definitiva temporada de su serie más exitosa. Si “nada es lo que parece” rezaba el eslogan de la primera entrega, “nada era como parecía” es el enigmático resumen para los nuevos episodios



NURIA DUFOUR
Reportaje gráfico: Enrique Cidoncha
Una cancela verde, desvencijada y casi oculta entre el resto de edificaciones que se erigen a su alrededor, en un polígono industrial de la zona norte de Madrid, nos sumerge súbitamente por una pendiente en las intrincadas callejuelas de la depauperada barriada ceutí de El Príncipe Alfonso.
 
   Seis meses separarán narrativamente hablando la primera de la segunda temporada. Javier Morey retorna a Ceuta procedente de Malta. Entre sus objetivos, recuperar el amor de Fátima (Hiba Abouk), casada con Khaled (Stany Coppet), el actual líder de la célula terrorista AKRAB, y enfrentarse al trágico final que cerraba la primera tanda de episodios. Morey hería mortalmente a Abdu (Samy Khalil), el hermano de Fátima, y regresa para expiar su culpa. “De lo contrario, se habría suicidado”, piensa el actor que lo interpreta.
 
 
Jesús Castro, la incorporación estrella de la segunda temporada
Jesús Castro, la incorporación estrella de la segunda temporada
 
 
 
   12.000 habitantes censados viven en El Príncipe. Una microciudad blindada, muda, de trazado laberíntico. Terreno abonado para los narcos, mafias de la inmigración y células yihadistas, encaramado en unas lomas próximas a la frontera del Tarajal, la que separa Ceuta de Marruecos, en la orilla africana del estrecho de Gibraltar. En él confluyen diversas etnias e intereses sin más patria que la supervivencia ni más bandera que la marginación.
 
   A uno y otro lado de la pendiente se alinean módulos polivalentes de casas y locales comerciales. Construcciones en madera sobre plataformas deslizantes para facilitar la movilidad. También las fachadas fijas de la Comisaría, el Centro Cívico y el Cafetín, tres de los escenarios principales de la producción televisiva que ha dado la vuelta a los audímetros con cifras apabullantes. En el interior de las instalaciones, dos platós suman 1.500 metros cuadrados. Uno recrea la sala de operaciones del CNI y el otro alberga los decorados principales: dependencias policiales, aulas del centro cívico, apartamento de Morey, casa de la familia Ben Barek, Bar Marina, réplica exacta de un local ceutí, y espacios que tan pronto se atrezan como una celda, un quirófano, una tienda de comestibles o una morgue.
 
 
El director de la serie, José Ramos Paíno, entre la pareja protagonista
El director de la serie, José Ramos Paíno, entre la pareja protagonista
 
 
 
   Álex González (Javier Morey, agente infiltrado del CNI) es uno de los vértices en ese triángulo central que completan Jose Coronado y Hiba Abouk. El madrileño reconoce que, tras el visionado del primer capítulo, su lado crítico le llevó a dudar de la respuesta del público. Y vaya si se enganchó. Cinco millones de espectadores se sentaron frente al televisor durante trece martes consecutivos, con cuotas de pantalla del 27 por ciento.
 
   Álex acaba de fijar con Hiba la tercera de las secuencias que hoy tiene previstas en la orden de trabajo. Entre cinco y siete se graban por jornada, unas ocho páginas de guion. Doce días por episodio. José Ramos Paino, el director del capítulo en grabación, pide una toma más. “¡Para que no parezca que es tan fácil!”, dice de vuelta al combo, desde donde dará junto a Federico Ribes, el director de fotografía, el visto bueno definitivo. 
 
 
Minna Elhammani, la actriz que encarna a Nur
Minna Elhammani, la actriz que encarna a Nur
 
 
 
   La ficción de Plano a Plano está visibilizando un lugar tan próximo como ignorado. “Creo que los ceutíes están muy agradecidos, al menos eso es lo que percibimos cuando hemos rodado allí”, nos explicará Hiba Abouk al preguntarle por el eco que la emisión de la serie ha levantado en la ciudad autónoma. Su personaje, Fátima, es una comprometida e idealista profesora musulmana que se enamora de Morey (González) y expresa abiertamente su rechazo a las actividades delictivas de Faruq (Rubén Cortada), su hermano, y a la opresión que sufre la mujer a la hora de comportarse, tomar decisiones e incluso vestirse.
 
   Muchas jóvenes musulmanas de Ceuta están copiando el estilismo de Fátima y su manera de colocarse el hiyab (bastante alejada de la realidad, por cierto, aclara Hiba). Circunstancias ambas que le emocionan. “¿Sabe lo que eso significa para mí? ¡Con lo que yo he luchado!”. La actriz madrileña de origen tunecino se ha criado, como su personaje, en un choque entre culturas y siempre ha animado a la mujer árabe para que pelee a muerte por su libertad.
 
   La apertura de mentalidad femenina es uno de los temas que aborda esta ficción, la primera en retratar en primer plano el mundo árabe, junto a la captación de jóvenes por células yihadistas, el narcotráfico y la corrupción policial. 
 
 
Rubén Cortada, en un momento de concentración
Rubén Cortada, en un momento de concentración
 
 
 
   Rubén Cortada/Faruq sabía que se encontraba ante un proyecto atrevido y distinto. “Siempre he creído en lo diferente, y lo diferente, en este caso, era muy arriesgado”. Pau Durá –Serra, el jefe del CNI– celebra que una televisión generalista apueste por una historia en la que se hable de asuntos tan delicados y complejos, “que se acerque a la actualidad y la cuente sin caer en lugares comunes”.
 
   Cortada, al que vimos en Bandolera y El tiempo entre costuras, se siente reconfortado por el hecho de que entre la población musulmana se haya llegado a creer que es árabe. Preparó a Faruq con varios coachs y tres logopedas, y aprendió rezos y frases comunes en la lengua islámica. Tras varios meses en barbecho, la casualidad quiso que Faruq le llegara cuando sobrevivía en el madrileño barrio de Lavapiés, donde alternaba con muchachos árabes tomando té o jugando al fútbol. “Un regalo de la vida… y de mi representante, que es la arquitecta de todo esto”, resume.
 
 
Pau Durá, en una escena con Álex González
Pau Durá, en una escena con Álex González
 
 
 
   Alejarse de tópicos y estereotipos fueron dos de las máximas de sus creadores y productores ejecutivos, César Benítez y Aitor Gabilondo, a la hora de abordar el proyecto. Un artículo de prensa publicado en 2008 llamó su atención justo cuando andaban dándole vueltas a una ficción policial que se alejara de lo realizado hasta entonces (Benítez había producido a finales de los noventa El Comisario, con 10 años en antena, y Gabilondo colaboró en la escritura de guiones). En aquella noticia se hablaba de cómo, a raíz del 11-M, el CNI estaba reclutando policías locales como informadores dentro de comunidades de difícil acceso. Y entre esas comunidades se encontraba la barriada de la periferia ceutí El Príncipe Alfonso.
 
   A partir de su lectura empezaron a desarrollar la idea de un agente infiltrado en una comisaría. Esta premisa les encantaba, declaraba Benítez en la presentación, igual que la de situar una serie policiaca fuera de una gran urbe. “Nos fascinó la idea de explorar Ceuta como la desconocida ciudad fronteriza que es para muchos de nosotros”.
 
 
Jesús Castro y María Guinea, que encarna a Leila
Jesús Castro y María Guinea, que encarna a Leila
 
 
 
   A María Guinea El Príncipe le ha llevado a conocer y aprender cosas del día a día sobre el mundo árabe, aspectos que no aparecen en las noticias. “Nos llega lo peor sobre temas relacionados con Oriente Medio. Informaciones muy transformadas. Nunca nos hablan de su cultura, que es enriquecedora”.
 
   María es Leila, la esposa de Faruq, una mujer sumisa que frena sus emociones ante el hecho de no poder ser madre, aunque en los capítulos que graba sacará a la luz su instinto. “No se reprime y luchará más que nunca”. Para construir a Leila, un personaje con el que soñaba –la actriz catalana tiene raíces árabes– y su primer trabajo en una serie de televisión, María se preparó a conciencia incluso antes de que le confirmaran, tras varias pruebas, que había sido seleccionada para el papel. “Salía a la calle vestida como ella por zonas con población musulmana”. Quería observar cómo caminan, cómo sirven una taza de té, cómo lo toman, cómo miran. “Las mujeres árabes se comunican mucho con los ojos”, subraya. Los suyos, “superazules”, se han camuflado para la ficción con unas lentillas oscuras. “Solo el hecho de ir detrás de unas lentillas y con un velo te ayuda a interiorizar. Me gusta empezar mi carrera con un papel que no tiene nada que ver con el físico”. Además, su vida personal apenas se ha resentido: aparecer con ojos marrones y velo impiden, al contrario que al resto de sus compañeros, que la reconozcan por la calle. Porque el enorme éxito de la serie ha convertido a sus actores y actrices en figuras mediáticas.
 
 

 
 
 
ÁLEX GONZÁLEZ (Javier Morey)

“Morey es el primer adulto que interpreto”

Varias producciones televisivas y cinematográficas (una de ellas en Hollywood, X-Men) jalonan el currículum de este actor madrileño. Segundo asalto y Motivos personales fueron sus dos primeros protagonistas. Hoy, una década después, disfruta tanto interpretando a Javier Morey que, según nos dice, llega cada día a la grabación silbando.
– ¿Qué le hizo sumarse a El Príncipe?
– Más bien fueron los productores los que me sumaron al proyecto. Me interesó porque se trataba de una apuesta diferente. Me gusta cómo están diseñados los personajes, su evolución. Nada ocurre porque sí.
– ¿Qué le interesa del suyo?
– Me atrajo que fuera el primer adulto que interpreto. Siempre he hecho personajes con edades inferiores a la mía. Destacaría su dualidad: es muy maduro a la hora de manejarse profesionalmente y enormemente torpe en el amor.
– ¿Le inspiró rodar en parajes originales para meterse en el personaje?
– Ceuta no huele como Madrid. Tampoco suena igual. Hay mucha mezcla de olores, de sonidos, de colores, y eso te ayuda a sentir la riqueza de culturas y pensamientos. Ahora, trabajando en plató o ante el croma, procuro envolverme en las sensaciones que guardé en mi memoria y recuperar aquel entorno.
 
 

 
 
 
HIBA ABOUK (Fátima Ben Barek)

“Me encantó que Fátima fuera musulmana”

Convertida en una de las actrices más solicitadas del actual panorama audiovisual gracias a Fátima Ben Barek,  su personaje en El Príncipe, la madrileña de origen tunecino se estrenó en la pequeña pantalla con la tira cómica de Cuatro La isla de los nominados en 2010. A ella le siguieron un episódico en Cheers y papeles principales en la miniserie El corazón del océano y la ficción semanal Con el culo al aire
– ¿Qué le llamó la atención de Fátima?
– Su origen musulmán, sin duda. Me pareció muy inteligente que por fin en la ficción española los protagonistas fueran un reflejo de la sociedad en que actualmente vivimos.
– ¿Le aportó?
– ¡Todo!
– ¿A qué se refiere?
– No puedes encarnar un personaje como este si no tienes elementos para conocerlo. Mis orígenes se parecen un poco a los de Fátima. Vengo de una familia árabe, me he criado en España y esto me sirvió para indagar, observar en mis raíces.
– Antes de grabar, se hace una lectura de guion, se fijan las marcas,…
– …y poco más. Desde que te proponen el proyecto hasta que se empieza a grabar siempre hay un tiempo muy prudente para prepararse. Esto es importante, porque durante el rodaje es difícil ensayar.
 
 
 
Completan el reparto principal:
Juan Manuel Lara (Quílez)
Thaïs Blume (Mati)
Mercé Montalà (Aisha)
Susana Córdoba (Marina)
Pepe Quero (Federico)
Carla Díaz (Nayat)
Elia Galera (Raquel)
Baya Belal (Malika, asistenta)
Ahmed Younoussi (Samy)
 
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