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22-05-2018

Un retrato de la mujer actual, desde la Sevilla de los años veinte

‘La otra mirada’ (TVE) aborda el feminismo en el horario estelar de los miércoles y revela cómo el maltrato, la brecha salarial o el ‘bullying’ ya eran problemas cotidianos un siglo atrás



El Alcázar de Sevilla, en pleno rodaje de la serie

 

LUIS MIGUEL ROJAS (@luismirrojas)

Reportaje gráfico: Michael Oats / Boomerang TV (@grupoboomerang)

Mayo en Sevilla. Explosión prematura de los termómetros. Son las 12 del mediodía y el actor Álvaro Mel repite varias veces una secuencia porque tiene que lidiar con el ruido de los coches, los autobuses y barcos poco representativos de la Sevilla de los años veinte. Nos encontramos en el Paseo de Nuestra Señora de la O, a orillas del río Guadalquivir, donde se escucha un espontáneo “¿Qué están grabando?” de un turista curioso que se asoma por la baranda del Puente de Triana. En efecto, se rueda. Justo debajo, el equipo de producción de Boomerang TV está registrando una secuencia que pertenece al capítulo 9 de La otra mirada.

 

   La 1 de Televisión Española colocaba en su parrilla el 25 de abril esta serie de temática feminista que se adentra en las vicisitudes de una academia de señoritas de la segunda década del siglo XX. La historia, con una envolvente banda sonora a cargo de Fernando Velázquez, traslada al espectador del prime time de los miércoles hasta un universo femenino de conflictos internos ante la contención social y el machismo imperante en la época. 

 

Macarena García, una de las protagonistas principales, pasa por maquillaje

 

  La continua lucha por el empoderamiento de la mujer y los actuales movimientos feministas han contribuido a la buena acogida de una serie que, además de la temática, puede presumir de su excelente factura. La producción dibuja un retrato de época a través del contraste entre las mujeres adultas –que se aferran a la tradición y a una forma inquebrantable de entender la vida– y todas esas jóvenes ilusionadas que afrontan conflictos sociales y afectivos casi atemporales.

 

  “El argumento quizá parezca oportunista, pero es una casualidad. Llevábamos casi dos años preparando el proyecto. Ha coincidido con un momento clave”, asegura Luis Santamaría, que comparte la dirección con Fernando González, Miguel del Arco y Pablo Guerrero. Esta idea original de Josep Cister y Jaime Vaca pasó por varias cadenas, según apunta Santamaría, pero la pública decidió “lanzarse a la piscina”. 

 

  Santamaría aprovecha para refrescarse –el agua fría y los abanicos son herramientas de trabajo indispensables–, el equipo técnico está cambiando el set de rodaje y nos dirigimos al Puente de Isabel II, que ofrece una elocuente postal de la ciudad hispalense, con la Torre del Oro y la Giralda de fondo. El director no puede ocultar su satisfacción por el trabajo que todo el equipo está desplegando. Para los espectadores la trama aún da sus primeros pasos, pero ellos han regresado a Sevilla para finalizar ya el rodaje de los 13 episodios que integran la serie.

 

Alejandro Sigüenza y Cecilia Freire

 

   Boomerang TV ha querido con este proyecto “aminorar en cierta medida” la tendencia en la ficción española a colapsar las tramas principales con una historia amorosa que enganche al espectador. La otra mirada se decanta más por una perspectiva coral, de manera que los capítulos centran el protagonismo en el conflicto interno de profesoras y alumnas.  “Esto se acerca más a la vida real. Cada una de nuestras heroínas vive su propio drama y se enfrenta a las injusticias de la época desde su educación y su perspectiva del mundo”, añade Santamaría. 

 

Un reparto novel

Los nombres de Macarena García, Cecilia Freire y Ana Wagener son los más reconocibles y veteranos como carta de presentación para la serie, pero esta historia está construida en gran medida por el buen hacer de rostros noveles y poco conocidos en el panorama audiovisual. 

 

   Con Eva Leiva y Yolanda Serrano como directoras de casting, Boomerang TV repite patrón a la hora de escoger a actores y actrices que den vida a los personajes que componen sus historias. Ya lo hicieron en la exitosa Física o Química, aquella serie juvenil que lanzó al estrellato a intérpretes como Javier Calvo o Úrsula Corberó, entonces perfectos desconocidos. La productora reincide en su apuesta por artistas jóvenes que se enfrentan por primera vez a un guion o que cuentan solo con bagaje encima de los escenarios. Es por ello que las dos series diarias de Boomerang TV (El secreto de Puente Viejo Acacias 38) están sirviendo de plataforma para que estos actores de nuevo cuño obtengan visibilidad en la industria audiovisual. 

 

Patricia López

 

  Para esta grabación mañanera han citado a Cecilia Freire, Alejandro Sigüenza y Álvaro Mel. Como la ficción reparte sus sets de rodaje entre Madrid y Sevilla, los artistas acuden a la capital hispalense para finalizar los últimos episodios y algún que otro plano-recurso. Álvaro Mel es el primero en terminar su trabajo de hoy. Para aquel que no vea la serie y sea propenso al seguimiento en redes sociales, este nombre probablemente le sonará por otra de las facetas de este joven actor. Mel es, a sus 21 años, uno de los influencers de España con más seguidores (1,1 millones) en su cuenta de Instagram. Asegura que el salto televisivo surgió de casualidad y que nunca había hecho nada relacionado con interpretación. 

 

  Mel ensalzar el trabajo de sus compañeros de reparto y del resto del equipo. “Es necesario resaltarlo en el caso de una cadena como TVE. Lo más importante es que sean ellas las protagonistas. La otra mirada es una serie necesaria que conviene ver, porque hace 100 años ya sucedían cosas que aún pasan”, asegura. Encarna al hermano pequeño de los Peralta, una familia de terratenientes sevillanos, quienes rondan a las alumnas de esta academia para llevarlas a su terreno. De todos los hermanos, es el que menos inquina transmite al espectador, aunque este actor se asombra por el comportamiento de los personajes masculinos en la serie.


    

   Cecilia Freire y Alejandro Sigüenza interpretan al matrimonio perfecto de la época. Están felizmente casados y tienen cinco hijos. Freire acaba de cambiar  los tacones de salón por sus zapatillas y está esperando a la próxima secuencia. Eso sí, teme irse a comer porque lleva un vestido de 1915. “Es una responsabilidad. Este vestido tiene vida”, exclama. Más cómoda en los vaqueros y el calzado de la actualidad, la actriz da vida a Ángela, profesora de protocolo de la academia. Es víctima de sus deseos oprimidos y esclava del qué dirán. Al principio temía que su personaje fuese similar a otros que ha interpretado hasta ahora, pero su idea cambió cuando leyó el guion del tercer capítulo. 

 

   “Se trata de un viaje a las tinieblas. Yo nunca había hecho algo tan loco. Y la cosa va a ir a más y a peor, porque la homosexualidad en ese contexto estaba mal vista y se consideraba como enfermedad”. En esta hecatombe de sentimientos jugará un papel importante la figura de David, el marido de Ángela, quien no le pondrá las cosas nada fáciles a su esposa. Justo en las antípodas se encuentra el actor en la vida real. “Provengo de una familia de nueve mujeres y me da coraje tener que representar este personaje así. Estoy muy lejos de esa miseria. Pero hoy hay gente así, y peor, aunque me parezca bochornoso”, reflexiona. No parece demasiado optimista al respecto: “vienen generaciones con menor sensibilidad”.


Lucía Díez, Elena Gallardo y Carla Campra

 

   El compañero en la ficción de Freire defiende que que el guion “tiene que partir de lo más mezquino del hombre” para que funcione. “La imagen del hombre terminará jodida, pero es un retrato realista. Desgraciadamente”, anota. Sin embargo, piensa que esta producción interesa al público masculino “porque cada vez hay mayor cantidad de hombres feministas, pues el feminismo no nos excluye a nosotros”.

 

   Entre el equipo técnico también abundan los parabienes sobre Patricia López, que destacó en La peste (la serie de Alberto Rodríguez para Movistar +) y ahora da vida a Teresa, una profesora de ideales transgresores que llega a la academia con la necesidad de resolver un misterio que la persigue. Combatirá las conductas de sometimiento a la figura masculina que permanecen arraigadas en las alumnas y las profesoras.

 

   Luis Santamaría no conocía a Patricia López, pero su casting le dejó encandilado. Y eso que su papel resultaba “muy goloso” para actrices ya con trayectoria, algunas de las cuales se postularon como candidatas, según revela. “Patricia tiene verdad y encara el trabajo de la actriz desde un punto de vista muy especial. Demuestra además un magnetismo singular con la cámara”.


Cecilia Freire, en la piel de Ángela

 

   Uno de los hallazgos de esta serie pasa por el fresco elenco de actrices que constituyen su alma. Algunas se habían asomado a la pequeña pantalla (Carla Campra, Paula de la Nieta, Lucía Díez…), pero esta nómina de alumnas soñadoras y valientes se completa con Begoña Vargas, Elena Gallardo y Abril Montilla. 

 

Descentralizar en Sevilla

La filmación matutina va llegando a su fin. El equipo artístico ya está comiendo y reponiendo fuerzas antes de regresar a la carga. “No teníamos claro dónde ubicar el colegio, pero sí que queríamos salir de Madrid. Y yo, por el color y la luz, prefería el sur”, señala el director. Y remata: “El papel de la mujer en los años veinte en Sevilla era todavía más tradicional y conservador que en otros puntos de la Península”. Por su parte, José Luis Pecharromán confirma como director de fotografía la idea de que siempre pretendieron hacer una serie luminosa y recrear un universo femenino en torno a la luz, “independientemente de que cada personaje tenga sus contrastes”. 

 

   Santamaría mira de reojo el reloj. Sabe que se les echa el tiempo encima. La emisión de la serie pronto alcanzará el ecuador de la primera temporada y aún faltan los últimos flecos del rodaje. Por eso se trabaja a ritmo frenético entre Madrid y Sevilla. Para ambientar la academia han recreado en la capital un palacete sevillano del siglo XVI que forma parte de los decorados interiores dentro de unos estudios de aproximadamente 2.000 metros. La Sevilla de los años veinte se ha reflejado con el Puente de Triana, los Reales Alcázares, el Muelle de la Sal, El Paseo de Nuestra Señora de la O, la Playa de los Mimbres (en la Puebla del Río) o distintas localizaciones de la localidad de Utrera. 

 

   Un paseo por el set de La otra mirada da mucho de sí. Los datos de audiencia la sitúan por ahora como la emisión menos vista de la noche, pero se atisba cierta similitud con El Ministerio del Tiempo. Y es que esta producción genera un animado debate en las redes, puesto que esas mujeres “de época” afrontan temas tan presentes en la actualidad como el maltrato, el bullying, la conciliación o la brecha salarial.  

 

   La otra mirada coloca su punto de mira en la institución educativa y se inspira en la madrileña Residencia de Señoritas de María de Maeztu. Tomando como referencia ese primer centro para fomentar los estudios universitarios entre las mujeres de España, Boomerang TV y la cadena pública han creado “una serie de mujeres de verdad”. 

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