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12-11-2015 Versión imprimir
Una foto para la historia: compañeros, amigos y munícipes, con Asunción Balaguer en la Casa de Cultura que ya lleva su nombre
Una foto para la historia: compañeros, amigos y munícipes, con Asunción Balaguer en la Casa de Cultura que ya lleva su nombre
 
 
Asunción Balaguer, 90 años de integridad artística


La decana de la escena da nombre a la Casa de Cultura de Alpedrete, su municipio madrileño de adopción. Actores y vecinos la arropan con su cariño y aplausos
 
 
FERNANDO NEIRA
Reportaje gráfico: Enrique Cidoncha
Solo la muerte pudo desligar a Asunción Balaguer y Paco Rabal, aquel infausto 29 de agosto de 2001 en el avión que trasladaba a la pareja desde Londres hasta Madrid. “Paco murió aquí, pegadito”, recordaba Asunción golpeándose suavemente el hombro izquierdo con esas manos surcadas de arrugas que tanto admiran cuantos han tenido la suerte de tratar con esta “mujer sin sombra”, como el título del documental que le dedicó Javier Espada.
 
 
Asunción y su hija, Teresa Rabal
Asunción y su hija, Teresa Rabal
 
 
 
   Aquel inexorable tránsito se produjo ya hace 14 años, pero lo que el destino separó ahora ha podido volver a entrelazarlo el hombre. Al menos simbólicamente, que ya es algo. A Paco Rabal se le llenaba el pecho de orgullo hablando de la plaza con su nombre que el madrileño municipio serrano de Alpedrete (14.000 habitantes), su pueblo de adopción, le había dedicado en el corazón mismo del casco urbano. Desde este pasado 6 de noviembre, además, el centro cultural abierto en 1999 en esa misma plaza no es un centro cultural cualquiera. Nunca lo fue, como atestiguan los miles de alumnos de música, danza o teatro que han forjado en él sus ilusiones, pero menos lo es ahora que el edificio ha pasado a denominarse oficialmente Casa de Cultura Asunción Balaguer.
 
   Asunción y Paco, Paco y Asunción, quedan así fundidos nuevamente en un abrazo, esta vez para los anales de los callejeros y del Google Maps. Y en esta ocasión, sin que la maldita parca tenga manera de interponerse, tan antipática e implacable, entre ellos dos.
 
 
En el momento de descubrir la placa, junto al alcalde, la concejal de Cultura y la familia Rabal Balaguer
En el momento de descubrir la placa, junto al alcalde, la concejal de Cultura y la familia Rabal Balaguer
 
 
 
   La gente que alcanza los 90 años, una edad tan venerable y meritoria, acostumbra a conmemorarlo con una tarta o un caldito. Los cuerpos, a esas alturas, tampoco suelen dejar margen a mucho más. María Asunción Balaguer Golobart, mujer a la que siempre le gustó ir por libre, prefirió inmortalizar la celebración de su novena década con un bautizo. Qué cosas. No fue el suyo, claro, pero sí el de su centro cultural, ese edificio funcional y moderno que a partir de ahora contará con su ascendente y sus buenas vibraciones, a modo de karma benéfico. El cumpleaños era el domingo 8 de noviembre, pero el Ayuntamiento de Alpedrete y la Fundación AISGE, convenientemente compinchados para la causa, adelantaron la fiesta al mediodía del viernes 6. Sin solemnidades, protocolos ni alharacas, pero sí con todo el cariño del mundo. El que merecía la homenajeada. Ese del que se ha hecho acreedora a lo largo de toda una larga vida sobre los escenarios y lejos de ellos. 90 añazos de “actriz pionera y mujer ejemplar”, como reza ya para las generaciones venideras en la placa que ella misma y el alcalde de Alpedrete, Carlos García Gelabert, descubrieron en el centro cultural.
 
   A la incombustible decana de nuestras tablas y pantallas (acabamos de verla ejerciendo de abuelita del benemérito Pepe Viyuela en Olmos y Robles) la esperaban en la Plaza de Paco Rabal casi 200 de sus incondicionales, entre artistas, representantes de la corporación municipal y admiradores de a pie. Y en cuanto accedió al centro cultural, entre piropos, ramos de flores y parabienes, le confesó a sus vecinos la mayor de sus debilidades: los besos. “Es que la gente de aquí es muy buena, me dan besos por la calle, en la farmacia o el supermercado y yo se los doy también. Llego a casa repleta de besos, cariños y palabras cercanas. ¡Total, que le recomiendo a todo el mundo venirse a vivir a Alpedrete!”.
 
 
Pilar Bardem y Asunción, "amigas y hermanas"
Pilar Bardem y Asunción, "amigas y hermanas"
 
 
 
Patrimonio de humanidad
Hubo quien sugería a la salida que Alpedrete cambiara su denominación por la de “Albesarte”, pero ese otro bautismo seguramente llevaría más negociaciones. El del centro cultural, en cambio, se fraguó en pocas semanas, una vez que la concejal de Cultura, Marta Díaz, y el resto del gobierno municipal hicieron suya la sugerencia que les trasladó la Fundación AISGE. Además del descorrimiento de la placa, hubo discursos, pequeñas actuaciones y ramos de flores para la gran Asunción, tanto los que le habían encargado sus amigos de AISGE como otro, también precioso, llegado desde el Ayuntamiento murciano de Águilas. Todo humilde, entrañable, auténtico, sincero. Por eso, cuantos llenaban el salón de actos no dejaron de aplaudir (y besar) a la homenajeada. Hasta que una voz entre las butacas pronosticó: “Asunción, de hoy en diez años te hacemos aquí mismo otra fiesta”.
 
   Con la Balaguer, ese torbellino de la naturaleza, casi cualquier cosa parece posible. “Asunción cumplirá los años que quiera cumplir porque ella siempre hace lo que le da la gana”, resumió la también actriz Pilar Bardem, “amiga y hermana”, que ensalzó a esta Escorpio ya nonagenaria como “un patrimonio de humanidad y una mujer a la que debemos amar casi como obligación ciudadana”. No fueron los únicos halagos de una radiante mañana otoñal. “Hemos compartido camerino como dos niñas díscolas, me cantaste las coplillas murcianas de tu Paco Rabal e hiciste que fuera una alegría ir a trabajar”, la glosó Soledad Mallol, integrante en su día del dúo Las Virtudes.
 
 
Massiel canta el bolero "Sabor a mí"
Massiel canta el bolero "Sabor a mí"
 
 
 
   Intérpretes como Juan Diego, Manuel Zarzo, Carlos Iglesias, Fernando Marín, Maite Blasco, Fernando Chinarro, Amparo Climent o José Manuel Cervino arreciaron en sus aplausos. Y Massiel, a la que no achantó ni una inoportuna fiebre, dio la campanada al marcarse junto a una pianista cubana una versión del bolero Sabor a mí. “Asunción vive cada noche de función como si fuera su debut”, desveló la intérprete del La la la, que cambió ligeramente la letra de la canción para adaptarla al contexto alpedreteño.
 
   A Asunción no pararon de preguntarle por el secreto de su longevidad, y ella la atribuyó “a las ganas de trabajar, los aires de Alpedrete… y al alcalde, que ha sido el médico del pueblo muchos años y alguna vez que me puse muy malita vino a curarme a casa”. Paco se le marchó antes, cierto, con los pulmones debilitados por las dentelladas de la nicotina, pero hasta para ese contraejemplo encontró la Balaguer una explicación. “Es que él viajaba mucho. Aquí, en Alpedrete, habría durado más…”.
 
 
Un jubiloso "Cumpleaños feliz" en honor de la maestra nonagenaria
Un jubiloso "Cumpleaños feliz" en honor de la maestra nonagenaria
 
 
 
   Desde ahora, el nombre de Asunción Balaguer inspirará talento y bondad a los estudiantes locales de música y danza, así como a los usuarios de una biblioteca municipal con 29.000 volúmenes. También a los veteranos alumnos de Saskia, esa profesora cubana de teatro que cada mañana, rebosante de energía, conmina a sus jubilados a “olvidarlo todo cuando se sube al templo del escenario”.
 
   Olvidar y dar muchos besos: seguramente esa sea la clave. 
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