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22-05-2017 Versión imprimir
Una panorámica del Autocine Madrid Race
Una panorámica del Autocine Madrid Race
 
 
Cine sobre cuatro ruedas
 
 
 
Son un invento genuinamente yanqui y peliculero, pero vienen para quedarse. Tras la apertura de uno en Madrid, son ya siete los autocines en nuestra geografía
 
 
PEDRO DEL CORRAL
En los autocines españoles, el trinomio pareja, coche e intimidad siempre se ha considerado una combinación setentera. “Toda la familia es bienvenida, sin importar los ruidosos que sean los niños”, constaba en el cartel del primer autocine de la historia, abierto en Camden (Nueva Jersey) en 1933. Desde entonces, lo que comenzó siendo algo secundario a las tradiciones salas de cine se convirtió en un fenómeno social, tanto para parejas como para familias. ¿La fórmula? Pocos a día de hoy la conocen. O mejor dicho, pocos la entienden.

   Esta modalidad aterrizó en España gracias al Motocine de Barajas en 1959, el primer autocine español. Desde entonces, más de una veintena de establecimientos han ido abriendo y cerrando sus puertas hasta llegar a los siete que, con más o menos suerte, se mantienen en la actualidad. Sin embargo, desde el pasado febrero y casi 60 años después, Madrid ha vuelto a tener su propio autocine, el mayor de Europa. “Nuestro objetivo es que la película, al final, quede como algo anecdótico. Queremos ser un lugar de ocio para que la gente venga tres horas antes del pase y se quede tres horas después”, explica Tamara Istambul, una de las socias fundadoras del Autocine Madrid Race.

   Para conseguirlo, han invertido tres años trabajando en un proyecto en el que la mayor dificultad fue encontrar el terreno. “Llamamos a todas las puertas, nos reunimos con todos los concejales de todos los municipios y lo encontramos”. Así, el autocine se encuentra en la zona de Chamartín, con un espacio de 25.000 metros cuadrados y capacidad para 350 vehículos. “Siempre recordaré el día que lo vi con el agente inmobiliario. Nos dijo que era imposible, pero, tras varias negociaciones, llegamos a un acuerdo”. Desde entonces comenzó una aventura apasionante por convertirse en un lugar de referencia en el que conjugar música, cine y gastronomía.

   El clima de verano es su mejor carta de presentación, en especial para los tres que se encuentran en la costa valenciana. El Sur (Mutxamel, 1980) y el Autocine Star (El Saler, 1981), junto con el Drive-In (Denia, 1979), han encabezado durante muchos años la oferta existente en España. Tal es así que cuando Luis Notario, uno de los socios del Star, decidió montarlo a principios de los ochenta, su objetivo principal fue movilizar el negocio cultural en la franja oriental de la península. “Pensé que sería algo bueno para Valencia”, admite. Desde entonces ha sabido sortear los diferentes obstáculos por los que ha ido atravesando el sector. “Son muchos años y nos han afectado las mismas crisis que al resto de cines. Al principio las teles privadas y luego, la piratería, sin olvidar el IVA. El panorama no es muy diferente al de cualquier otra sala normal”.
 
Madrid Race
Madrid Race
 
 
Invierno o verano
Sin embargo, el factor climatológico sigue siendo la dificultad primordial. Más allá del coste que suponga una entrada, la variabilidad de las nubes ha hecho que el negocio fluctúe. Aunque no es el único motivo. “Actualmente”, explica Notario, “tenemos más público en invierno que en verano, pero en otras épocas es al revés. En cierto modo va ligado a los estrenos. Ahora en España las cintas se presentan simultáneamente con Estados Unidos y en la época en la que se concentran es en invierno. Pero si echamos la vista para atrás, se estrenaban con varios meses de diferencia. Se podía decir que las películas que tenían más éxito llegaban más tarde a España”.

   Comparte esta opinión Tamara Istambul, que, tras los primeros meses de vida del autocine en la capital, ha comprobado cómo el motorizado espectador opta más por estrenos que por clásicos. “Es cierto que dependemos de la película”, apunta. “Cuando ha habido un buen estreno se ha notado más. Hay clásicos con los que nos estamos arriesgando, aunque, por ahora, hemos sacado el barco del puerto y tenemos que empezar a navegar”. Con todo, lo que mejor les ha funcionado por el momento ha sido Grease. “Si en una sala habitual una película funciona bien, aquí también va a ser así. De la misma forma que cuando una semana la oferta es más floja, la gente se retrae”, añade Notario.

   Por eso, reconoce el socio del autocine valenciano, se opta más por los últimos estrenos, pues al final resultan una apuesta más segura en la taquilla. “Si nosotros, este fin de semana, proyectáramos Lo que el viento se llevó el resultado sería muy inferior. Cuando abres un establecimiento y te das a conocer, tienes ese margen para sacar otras cosas diferentes para que la gente le evoque lo que es un autocine. Una vez pasada esa época hay que darse cuenta de que nuestro negocio es vender entradas, y no es diferente al cualquier otro cine”. Con sus pros y sus contras.
Los Autocines Getxo, abiertos desde 2015
Los Autocines Getxo, abiertos desde 2015
 

Y es que, aunque el aficionado tiende a asociar el autocine a un cine de verano, la misión de estos emprendedores pasa por conseguir todo lo contrario. “Para nada tiene que convertirse en eso”, corrobora Istambul. “Pensemos, por ejemplo, que la mayor parte de ellos se encuentra en el norte y allí se enfrentan continuamente a la imprevisibilidad de la lluvia. Esperamos que no sea un negocio tan estacional”.
 
También en el norte
Porque la moda de los autocines también ha comenzado a eclosionar por la cornisa cantábrica y sus alrededores. Si el primero que se abrió por aquella franja fue el Autocine Gijón, en la década de los noventa, en los últimos tres años se han inaugurado otros tres: el Autocine Cantabria (Cantabria, 2014), el Autocine Getxo (Vizcaya, 2015) y el Autocine Ribadesella (Asturias, 2016). Y entonces, ¿su éxito depende de que llueva o no? “No”, sostiene Javier Castaños, promotor del Autocine Getxo, “porque si fuera así, hubiese resultado un negocio bastante inviable y no habría tenido tan buena acogida”. Es por eso que se han instalado unas viseras para proteger los coches de la lluvia y poder disfrutar así del cine en las mejores condiciones.

   “Durante los meses de invierno”, especifica Castaños, “ofreces más sesiones porque anochece antes. En verano, menos pero con más afluencia de gente. Al final es parecido”. Después de la experiencia de este par de años, la conclusión es que, aunque en verano siempre cabe la posibilidad de disfrutar de todo lo que ofrece el autocine, en invierno sirve como un plan alternativo ante la escasa oferta que hay en esas fechas. “Puedes venir a cenar, a dar un paseo, relajar o tomarte algo. Y al mismo tiempo ves la película de forma más íntima, comentándola sin molestar al resto de público. De paso. incluso es más barato”.
Getxo
Getxo
 

   En el caso del Autocine Getxo, el precio es de 10 euros por coche, indistintamente del número de personas que ocupen el vehículo. En el Autocine Star optan por cobrar por persona, aunque la ventaja es que proyectan dos películas por el precio de una, como ocurre en Alemania o Estados Unidos. Los promotores del Madrid Race han decidido fijar el precio por persona y día. El día más barato es el miércoles, con entradas a 4,50 euros, los fines de semana a 8 y el resto de días a 7.

   “Nos sentimos maltratados por el exceso de IVA y de derechos de autor”, sostiene Notario. “El Gobierno lleva tiempo diciendo que va a abrir una ventanilla única, pero desde que lo montamos, nada. No da para tanto”. Por eso de lo que se trata, concluye Istambul, es de “Venir, olvidarte de aparcar y centrarte en disfrutar. De otra forma no tendría sentido”.
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