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Carla Díaz


“Sueño con protagonizar una película de ‘cowboys’ y acción”
 
 
Esta madrileña está a punto de cumplir 16 años y acaba de terminar la ESO. Tal presentación podría corresponder a cualquier adolescente anónimo de este país, aunque a ella la conocen millones de españoles gracias a su continuada labor artística desde pequeña. Su caso no es el de quienes se instalan en la fama tras dar sus primeros pasos en una producción exitosa, sino que ha logrado labrarse una larga trayectoria a partir de unos inicios discretos. A finales de 2008 se rodeó de delfines en su primer proyecto para televisión, el piloto de Oceanografic, que nunca llegó a ver la luz pese a tener en su reparto a figuras como Alejandro Tous. En 2009 pasó por un capítulo de El internado (Antena 3) para revivir la oscura infancia de Lucía (una doctora interpretada por Lola Baldrich) bajo la tutela de un matrimonio nazi, y poco después se dejó ver en un episodio de Águila Roja (TVE) con idéntico cometido, aunque en esa segunda ocasión le tocó poner cara a Margarita (la desafortunada mujer que encarna Inma Cuesta) cuando era niña.
 
   No tuvo que esperar demasiado para obtener su primer papel fijo, pues ese mismo año se trasladó durante una buena temporada al misterioso pueblo costero de Punta Escarlata (Telecinco), donde la policía hallaba a dos muchachas muertas tras escuchar las indicaciones de una médium. Todos los vecinos ocultaban detalles sobre el doble crimen y, además, alguien cometía nuevos asesinatos para complicar la investigación. Dio vida a Patricia Rozas, la hija del médico local, señalado como primer sospechoso por suicidarse nada más aparecer los cuerpos. Más cómico resultó su regreso a la cadena de Fuencarral en 2010 con aquella Camboria de Aída (Telecinco), integrante del equipo femenino de baloncesto que Luisma (Paco León) entrenaba sin piedad para expulsar la rabia que le provocaba la ruptura con su novia. Era tan exigente como míster que no dudaba en sancionar a su propia sobrina por no someterse a los insufribles ejercicios. Pero semejante estrés no amargaba a su graciosa gitana, que se ponía a tocar las palmas y bailar rumba cuando le decían que palmease el balón.
 
 

 
 
 
   Telecinco también le ofreció su trabajo más importante hasta el momento, la serie de época Tierra de Lobos, cuyas tres temporadas la llevaron a las postrimerías del siglo XIX en la piel de Rosa Lobo. Fue la menor de las cuatro hijas de aquel abominable terrateniente que manejaba a sus anchas los asuntos del pueblo sin importarle la opinión del alcalde y luchaba contra los dos forasteros que pretendían poner freno a su tiranía. Tanto su padre como sus hermanas la criaron entre algodones en una majestuosa hacienda donde, sin embargo, sufrió numerosos disgustos: huía para no contagiar a los demás una tuberculosis que estaba a punto de causarle la muerte, luego encontraba en el bosque el cadáver del médico que le salvó la vida, una explosión la dejaba ciega temporalmente y se desorientaba con facilidad… Detrás de su rostro angelical se escondía un ser perverso, como quedó patente en las últimas entregas, cuando trató de asesinar con una maceta al niño que iba a heredar la fortuna familiar. Y es que no pertenecía a los Lobo, solo era el hijo de la nueva esposa del cacique. No era consciente entonces de que ella tampoco llevaba la sangre de este, pues había sido raptada por él al poco de nacer.
 
   Durante las fiestas navideñas de 2011, la audiencia pudo verla casi de manera simultánea en ese western decimonónico y la miniserie de Antena 3 Marco, una versión moderna de aquellos célebres dibujos animados sobre un niño que buscaba a su madre emigrada. Ahora eran dos hermanos los que iniciaban un peligroso viaje hacia Argentina, aunque un asistente social estaba empeñado en devolverlos al hogar de un matrimonio de ancianos, por lo que tiraban continuamente de ingenio. Suyo fue el papel de Lala, amiga de los chavales, con quienes robaba en supermercados para sobrevivir. El principal canal de Mediaset contó de nuevo con ella en 2012 para grabar Carmina, un telefilme de Miguel Albaladejo inspirado en la vida de la popular Carmen Ordóñez. Interpretó a la protagonista durante su infancia, cuando ya dejaba entrever cierta rebeldía en el estricto ambiente familiar creado por su padre, el diestro Antonio Ordóñez. Los escasos minutos que apareció en pantalla resultaron intensos: recibía los cuidados de una adorable tata (Petra Martínez), montaba a caballo, rezaba con fervor mientras su progenitor toreaba, presenció sus juergas con mujeres tras las corridas, soñaba con hacerse mayor para compartir cama con el hombre de sus sueños…
 
 

 
 
 
   La primera temporada de El Príncipe, encabezada por José Coronado, la ha sumergido este año en el barrio más conflictivo de Ceuta. Para millones de seguidores es Nayat Ben Barek, la benjamina de un clan musulmán al que pertenecen el narcotraficante Faruq (Rubén Cortada), el terrorista Abdessalam y la abnegada Fátima (Hiba Abouk). Como esta le confía todos sus secretos en la habitación que ambas comparten, es la primera en enterarse del noviazgo furtivo que mantiene con el policía católico Javier Morey (Álex González) mientras ultima su boda con un pariente rico. Y ella, lejos de escandalizarse, apoya incondicionalmente a su hermana.
 
   Pronto volverá a la parrilla de Telecinco con Hermanos, una historia ochentera sobre dos jóvenes antagónicos (Antonio Velázquez en el pellejo de un sindicalista y Álvaro Cervantes como empresario de éxito) que comparten apellidos, pero también un amor de por vida hacia la misma periodista (María Valverde). Su personaje secundario, Marta, aparecerá ante la cámara junto a grandes nombres: Carlos Hipólito, Elvira Mínguez, Roberto Álamo, Aura Garrido, Víctor Clavijo… Su último proyecto, aún en postproducción, se titula Mad Souls. Esta webserie con tintes paranormales le ha dado la oportunidad de dejar atrás los papeles infantiles para hacer de vampira. ¿Qué se sabe de su Katia? Es una chica normal hasta que su padre, poseído por una extraña fuerza, asesina a toda su familia. Su conducta cambia a raíz de ese drama, así que los doctores la ingresan en un psiquiátrico del que escapa. Enfundada en un mono de cuero y con una catana ensangrentada, se enfrentará a los policías que persiguen sus tropelías, entre ellos Antonio Velázquez.
 
 

 
 
 
   También en 2008 se subió como profesional a las tablas gracias al musical Piratas del Caribe. Amante de ese género, representó luego Annie, ambientado en un orfanato de Nueva York. Ella era Molly, tan maltratada como sus compañeras, pero mucho más frágil. Vivía su peor momento cuando a su única amiga, la protagonista, le sonreía la suerte: un millonario la acogía en su mansión y nunca más regresaba al centro para alegrar las noches con canciones. Ya al año siguiente demostró su habilidad con el flamenco mientras recitaba el poema lorquiano Prendimiento de Antoñito el Camborio.
 
   Su experiencia cinematográfica se limita por ahora a una lista de cortometrajes que inauguró en 2009 con Los planes de Cecilia. Ella fue la pequeña que se pasaba el día imaginando grandes sueños para cuando fuese mayor, pero al final crecía y continuaba en casa de sus padres, sin intención de emanciparse con su novio. Pese a sus esfuerzos de última hora por cumplir esos deseos infantiles antes de tener 30 años, su carácter de niña mimada la incapacitaba para apañárselas por sí misma. En 2010 llegó el turno del conmovedor Hilos, donde bordó a una chica llamada Kirsten, encargada de vender las flores que su madre robaba en los cementerios cuando no ejercía la prostitución. En su infructuoso recorrido por Madrid con los ramos bajo el brazo, entraba en una mercería para contemplar una lúgubre obra de marionetas sin sospechar entonces la tragedia que se le avecinaba: su madre estaba siendo apuñalada por un proxeneta e iba a quedarse huérfana. También hizo de huérfana en Luna, aunque en esa ocasión no era consciente de que sus padres estaban muertos, simplemente pensaba que un mago se los había llevado a la luna. Y tanto se creía esa milonga que soñaba con ser periodista para contarla. Hasta que un amigo, el único que no la tomaba por loca, le abría los ojos.    
 
 

 
 
 
HÉCTOR MARTÍN RODRIGO
¿Recuerda el momento particular en que decidió ser actriz?
− No recuerdo un momento fijo, es algo que siempre ha estado en mí. De niña ya me encantaba disfrazarme y jugar a que era un personaje determinado de cada película que veía. ¡Hasta me montaba mi propia historia a solas en la habitación! Pero fue en mi primera grabación de una serie cuando realmente me di cuenta de que esto era lo que quería hacer en mi vida. Era el capítulo piloto de una producción que nunca llegó a emitirse, yo tenía solo 10 años y me pareció maravilloso poder meterme en la piel de otra persona, espiar sus sentimientos. Ahora sé que soy actriz porque no me satisface una sola vida, la mía propia, sino que necesito vivir también la de los demás.
 
− ¿Quién fue la primera persona a la que se lo contó?
− A mis padres. Dijeron que, si esto era lo que quería, me apoyarían en todo lo que pudieran. Y así lo han hecho, les estoy muy agradecida.
 
− ¿Cuál ha sido el mayor golpe de suerte que ha recibido hasta ahora en su carrera?
− Tener la gran oportunidad de encarnar a Rosa Lobo en Tierra de Lobos, pues fue un personaje que pasaba por momentos emocionales muy distintos. Para colmo, me permitió aprender mucho (tanto profesional como personalmente) de magníficos actores a los que tengo un profundo respeto.
 
− ¿Cuál de los papeles que ha interpretado le ha dejado una huella especial? ¿Por qué motivo?
− Siempre admiraré a mi querida Rosita de Tierra de Lobos. La comprendí a la perfección y sentí todo lo que ella sentía. Además, crecí durante el rodaje y conocí a amigos con los que aún hoy mantengo relación, fue una etapa muy bonita de mi vida.
 
Si el teléfono dejara de sonar, y ojalá que no, ¿a qué cree que se dedicaría?
− No puedo imaginar mi vida fuera de este mundo, así que me decantaría por ser directora, guionista…
 
 

 
 
 
− ¿Ha pensado alguna vez en tirar la toalla?
− La verdad es que, de momento, no me lo he planteado.
 
− ¿En cuál de sus actuaciones pensó: “¡Madre mía, en qué lío me he metido!”?
− De repente me di cuenta de que Lala, mi papel en la miniserie Marco, no se parecía casi nada a mí. Al final entendí que lo divertido de interpretar es precisamente eso y seguí adelante.
 
− ¿Le gusta verse en las películas y series en que ha participado?
− Me gusta mucho cuando ya ha pasado cierto tiempo. Es entonces cuando puedo ver y disfrutar mis trabajos como una espectadora más, sin estar juzgándome continuamente.
 
− ¿Cuál considera que es el principal problema del celuloide español y qué solución se le ocurre para paliarlo?
− No estoy muy segura, pero sea cual sea, la cosa va a mejor. Cuando voy al cine para ver una historia española salgo cada vez más contenta. Y quizás el gran público esté apreciando más el cariño, la ilusión y el trabajo que se pone en cada película.
 
 

 
 
 
− ¿A quién le devolvería antes la llamada, a Tarantino o a Burton?
− Me importan más las salidas que pueda tener el personaje que los premios que haya ganado antes el director.
 
− ¿Cuál fue el primer actor o actriz que le conmovió?
− Dakota Fanning.
 
¿Qué frase cinematográfica le gusta aplicar como leit motiv personal?
“¡Hasta el infinito y más allá!”, de Toy Story.
 
− ¿Qué cinta ha visto tantas veces que se sabe los diálogos completos de alguna escena?
− La primera versión de El lago azul, con Brooke Shields como protagonista.
 
− ¿Cuál fue el último largometraje que no fue capaz de ver hasta el final?
− Todavía ninguno, siempre me gusta verlos hasta el final. De lo contrario, no me quedo tranquila.
 
− ¿Cuál es el mejor consejo que le ha dado alguien cercano para ejercer este oficio?
− “Si tú mismo no crees en tu personaje, ¿quién va a hacerlo?”.
 
 

 
 
 
− ¿Qué punto fuerte destacaría de usted como intérprete?
− Puedo experimentar completamente los sentimientos del personaje si estoy de acuerdo con ellos.
 
− ¿Y débil?
− Me cuesta mucho fingir un sentimiento hacia otro personaje cuando mi sentimiento hacia el otro actor es completamente distinto.
 
− Adelántenos, ahora que no nos escucha nadie… ¿Cuál es el siguiente proyecto que se va a traer entre manos?
− Ser feliz.
 
− ¿Qué sueño profesional le gustaría hacer realidad?
− Interpretar un papel protagonista en una película de cowboys y acción para vivir así grandes experiencias durante viajes inesperados.
 
− ¿Qué titular le gustaría leer en el periódico de mañana?
− “El cine español, por fin, no tiene nada que envidiar a nadie. Presentamos encantados el nuevo Hollywood: la maravillosa Madrid”.
 
− ¿Qué canción o canciones escogería para ponerle banda sonora al momento actual de su vida?
Walking on Sunshine.
 
− ¿En qué otra etapa de la historia le gustaría haber nacido?
− En los años ochenta.
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