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21-01-2016 Versión imprimir
Carmen Maura e Hiba Abouk, en el Institut Français
Carmen Maura e Hiba Abouk, en el Institut Français
 
 
Carmen Maura e Hiba Abouk, embajadoras españolas de la cultura francesa
 
 
Las actrices amadrinan la temporada de artes y letras del Instituto Francés en España
 
 
FRANCISCO PASTOR
Reportaje gráfico: Institut Français de España
A la madrileña Carmen Maura le costó tres lustros, según cuenta ella misma, que el cine francés le diera una oportunidad. Por fin, una discreta aparición en La alegría está en el campo (Le bonheur est dans le pré, 1995) encumbró a la actriz también al otro lado de los Pirineos: fue nombrada Caballero de las Artes y las Letras, mención que comparte con intérpretes como Meryl Streep o Clint Eastwood, y obtuvo una nominación a los galardones César, el equivalente francés a los Goya. La artista ya contaba entonces con dos cabezones de la Academia española como protagonista, gracias a Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988) y ¡Ay, Carmela! (1990). “Francia no cuesta solo por tratarse del extranjero. Se me resistió más que Bélgica, Italia, Alemania o América Latina. Un día, noté que los periodistas franceses me miraban con algo más de curiosidad”, reitera esta intérprete de 70 años, una tarde de enero, por los corredores de la residencia de la embajada gala en Madrid. Junto a la joven Hiba Abouk, Maura es la madrina de honor de la recién inaugurada temporada de cultura del Instituto Francés.
 
   “Me sorprendí especialmente con el éxito de Las chicas de la sexta planta [2010]. Éramos unas cuantas españolas en el reparto y nos conmovió la acogida que tuvo. El día de su estreno vimos que se le daba más importancia que a los estrenos norteamericanos, y luego nos dieron un premio en Cannes, a todas las intérpretes del reparto. ¡Cinco generaciones de actrices, juntas sobre el escenario!”, recuerda Maura, de tú a tú, acerca de esta comedia francesa en la que actuó acompañada de Natalia Verbeke, Lola Dueñas y Berta Ojea. También sería esta la película con la que ganaría aquel César como secundaria que no se le rindió 15 años atrás.
 
 
Las actrices, flanqueadas por Nicolas Kassianides, director del Instituto Francés, y Yves Saint-Geours, embajador de Francia en España
Las actrices, flanqueadas por Nicolas Kassianides, director del Instituto Francés, y Yves Saint-Geours, embajador de Francia en España
 
 
 
   “Envidio a Francia por la manera en la que esta quiere a su cine. No solo hablo del Gobierno y de las ayudas que el Estado pueda conceder a los creadores, sino del público. Aquí escuchamos aquello de que si una obra ha gustado, no parece española. Ningún francés diría algo así de un largometraje de su tierra”, reflexionó esta reiterada musa del trabajo de Pedro Almodóvar, durante el soliloquio con el que amadrinó el programa cultural del instituto. Uno de los eventos que más le impacientan del repertorio será un estreno anticipado en España de Mustang, la pieza gala nominada en los próximos Óscar como mejor película de habla no inglesa: “Creo que es un trabajo que, de forma muy tierna, cumple con aquello que nos proponemos desde convocatorias como esta. Acerca culturas”.
 
Tierras mezcladas y agitadas
Las ideas del viaje y el mestizaje estarán presentes a lo largo de todo el repertorio cultural de este instituto, motivo por el cual la también madrileña Abouk se interesó por las iniciativas del organismo. “Mis padres emigraron a España desde Túnez, y siento que formo parte de esa primera generación de hijos de extranjeros. Creo que aquí aún estoy abriendo un camino que en Francia, donde la inmigración llegó décadas antes, ya existe. No es habitual que las mujeres árabes nos dediquemos al arte, aunque yo lleve mis raíces conmigo, cada día”, discurre esta actriz de 29 años.
 
   Odiseas contemporáneas es el lema que reúne una temporada cultural en la que también figura la célebre dramaturga española Angélica Liddell. El instituto mostrará su Y los peces fueron a embestir a los hombres, gran triunfadora del festival de teatro de Aviñón, sobre los dramas migratorios. Maura suscribe la arraigada tradición de multiculturalidad con la que se cruza por las calles de Francia.
 
 
Un momento de la intervención de Maura en la institución francesa
Un momento de la intervención de Maura en la institución francesa
 
 
 
   “Basta un paseo por París para sentirme anónima, mientras que en España cualquiera me habla como si fuera de su familia. ¡Incluso diría que cuando me toca trabajar en Francia siento un punto de maltrato!”, ríe la veterana. En conversación más cercana, detalla aquello que más echa en falta al cruzar la frontera: “mi gente, mi cine, el pan candeal y las patatas fritas”. Y no es poco el tiempo que la artista actúa para el público extranjero. Mientras Álex de la Iglesia la convertía en la principal villana de Las brujas de Zugarramurdi (2013), la pequeña pantalla francesa la elegía para los 25 capítulos de No existe la edad (Y'a pas d'âge). El año pasado, asimismo, presentó dos largometrajes de firma gala: Las sillas musicales (Les chaises musicales) y La vanidad (La vanité). Para Abouk, que sueña con trabajar con el director Jacques Audriard, la aventura tricolor de Maura, que abarca al menos una decena de largometrajes, permanece como un referente.
 
 
Abouk reivindicó sus orígenes árabes en su alocución
Abouk reivindicó sus orígenes árabes en su alocución
 

Un mimo envidiable
Otros modelos para la joven protagonista de El príncipe, aún por descubrir en el cine, están en España: Carmen Machi, Ana Wagener y, en el sexo opuesto, Raúl Arévalo o Antonio de la Torre. “Soy muy positiva. Nuestra industria audiovisual está en un gran momento, pero de Francia envidio cómo se cuidan las producciones, ese paternalismo con el que los franceses miman sus obras. Las hacen llegar al resto del mundo. Probablemente, al cine español lo quiera más su público que su Gobierno”, revela la actriz, una vez alejada de los focos del Instituto Francés. Parte de ese cariño que el pueblo galo siente hacia la cultura recala, también, en España: en aquel mismo salón, apenas un día antes, el cineasta Jaime Rosales se incorporaba, de mano de la embajada de Francia, a esa lista de Caballeros de las Artes y las Letras en la que también figura Maura.
 
   “Me he hecho mayor y, por suerte o por desgracia, las cosas me importan de otra manera”, detalla Maura. “Y eso que yo siempre viví este trabajo a mi aire, porque yo nunca me había imaginado en el cine. He aprendido a estar más relajada: lo que funciona, bien, y lo que no, también. Sí te diré que yo le pondré siempre, a todo mi trabajo, toda mi ilusión”. La incombustible Carmen sigue tan en el candelero que en las redes sociales acaba de revivir, con cientos de miles de visitas, la entrevista que en 1981 le realizó en TVE a una Manuela Carmena que acababa de obtener su plaza de jueza. Quién les hubiera enumerado entonces lo que, como ahora, les quedaría por delante.
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