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19-03-2019

Carmen Maura: “Empiezo a estar ya un poquito cansada del #MeToo”

La actriz recoge la Medalla de las Artes de la Comunidad de Madrid y advierte: “los actores hemos hecho más que muchos políticos por defender a España en el ámbito internacional”

 


 

FERNANDO NEIRA (@fneirad)

Reportaje gráfico: Nano Amenedo

Carmen García Maura es madrileña de pura cepa, pero su nombre ha acabado sonando alto y claro a muchos miles de kilómetros de la Puerta del Sol. Pero ahí mismo, al epicentro de la ciudad que la vio nacer 73 años atrás, regresaba este mediodía para recibir la Medalla Internacional de las Artes de la Comunidad de Madrid, la más alta distinción honorífica en materia de cultura que concede este gobierno regional. Y ahí, en el patio central de la Real Casa de Correos, quiso dedicar este reconocimiento “a los hombres, que ahora ya me dan mucha ternura, y más coincidiendo con el Día del Padre”, un destello de buen humor que fue recibido con risas entre las autoridades. Pero a ellas, a las presentes y a las venideras, también quiso advertirles: “La gente del cine y de la cultura hemos hecho más por defender este país en el ámbito internacional que muchos de nuestros políticos”.

 

    Maura no necesitó notas ni papeles para articular un discurso sentido y contundente, en el que dio muestras de su humildad como ciudadana y su tantas veces demostrada estatura y coraje en el ámbito artístico. Le divirtió escuchar en la lectura del reconocimiento oficial su nombre completo, Carmen García Maura, circunstancia que le permitió recordar que en ella confluían, como en tantos hombres y mujeres del arte, dos planos de la personalidad. “Soy artista y persona, y por eso siempre pienso que estas cosas [de los homenajes] me vienen grandes. Porque yo había estudiado otras cosas, pero mis conocimientos de actriz se remontan a cuando de pequeña jugaba las casitas. Así que el mío no ha sido un camino tortuoso…”.

 

Carmen Maura recibe la ovación de los asistentes en la sede del gobierno regional de la Comunidad de Madrid 

 

   La protagonista de La ley del deseoLa comunidad o  ¡Ay, Carmela! quiso “hacer un homenaje a los hombres” que más relevancia han tenido en su periplo artístico y vital, “aunque voy a saltarme a alguno que no me salió bien”. Y su primer recuerdo se dirigió al mítico dramaturgo y crítico teatral de ABC Alfredo Marqueríe, quien con más ahínco la persuadió de que debía emprender una trayectoria sobre las tablas. “Me vio en una función amateur de 15 minutos en el Ateneo y se quedó esperándome en las escaleras, lo recordaré toda la vida, para echarme una buena bronca porque yo no fuera actriz. Yo le contesté que tenía un hijo y estaba embarazada de otro, pero en el taxi de vuelta a la calle de Joaquín Costa, decidí que iba a hacerle caso…”.

 

   A partir de ahí llegaron otros grandes maestros, los mejores con los que cualquier artista de su generación pudiera llegar. En el teatro, Adolfo Marsillach, que la escogió para El Tartufo, y Fernando Fernán-Gómez, “que en Abre el ojo me enseñó hasta cómo plantarme en el escenario y extender los brazos”. Y luego en el cine, con Fernando Colomo, “el famoso Almodóvar” y, un poco más adelante, Carlos Saura, Álex de la Iglesia y tantos otros. “Almodóvar no solo me ofreció papeles maravillosos”, se sinceró, “sino que me hizo la vida mucho más agradable. Eran años en que los mujeres aún no podíamos hacer nada sin permiso del marido; él me rodeó de gente libre que se vestía como le daba la gana. Yo aprendí a ser libre de su mano o en aquellas conversaciones con Alaska…”.

 

Maura departe con Emilio Gutiérrez Caba, presidente de AISGE y compañero de reparto en 'La comunidad' (2000), de Álex de la Iglesia

 

   La evolución en la situación de la mujer centró una parte significativa de su parlamento. Avisó a las jóvenes de que no se podrían “ni imaginar” cómo eran las cosas antes de la llegada de la democracia, pero avisó también, en referencia al movimiento feminista: “Estoy ya un poquito cansada de tanto #MeToo”. Y recordó la salida de la dictadura como “una aventura maravillosa en la que un país cerrado al mundo entero fue capaz de abrirse en 15 días”. Incluso añadió, jocosa, que la evolución fue tan fulminante que “en café teatro te pagaban 500 pesetas más si enseñabas las tetas”.

 

   La homenajeada concluyó su parlamento alabando las recientes declaraciones de Antonio Banderas en las que el protagonista de Dolor y gloriareclamaba “diálogo y acercamiento” en un momento político y social tan complejo y fragmentado como el que nos concierne. “Yo me siento internacional por la cantidad de veces que he tenido que hablar bien de España cuando éramos desconocidos, cuando solo se sabía de nosotros por las corridas de toros y las paellas, y no sabían ni colocarnos en el mapa”, enfatizó. “Viajar ha hecho que me sienta cada vez más española, porque este país necesita que lo defiendan. Y los del cine y la cultura hemos hecho más por él que muchos políticos. Que se vaya a la mierda la imagen de España en dos meses me daría una rabia tremenda”.

El consejero De los Santos saluda a la galardonada y al presidente de la Comunidad de Madrid, Ángel Garrido

 

   Antes de recoger su galardón, el consejero de Cultura del gobierno madrileño, Jaime de los Santos, alabó a la artista como “una de las mejores actrices del mundo” y “una mujer que ha contribuido a que la española sea una sociedad libre”. Cerró el acto el presidente autonómico, Ángel Garrido, con un elogio al “carácter tolerante y cosmopolita” de Maura, “mujer de inquebrantable y radical independencia”. A modo de colofón, autoridades y artista escucharon una versión a piano y voz de La vie en rose, el clásico de Édith Piaf, muy querido por la actriz madrileña. 

 

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