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22-04-2013

Esther Rivas y Javier López

Esther Rivas y Javier López

‘Casting’, el manifiesto fundacional
  de una nueva generación de intérpretes

El debutante Jorge Naranjo logra con un presupuesto nimio
  y actores emergentes un retrato de la profesión y las relaciones humanas
 


 
FERNANDO NEIRA
“El cine son las ilusiones del hombre que se proyectan. Se lo dijo no hace mucho Pablo, un chiquillo de ocho años, al cineasta Jorge Naranjo cuando este se encontraba rodando el cortometraje Los niños de Charlot, y desde entonces aquellas definición cándida e infantil se ha convertido en una especie de leit motiv para este cineasta sevillano de 36 años. Bragado como guionista televisivo en Los hombres de Paco, Impares o Buenafuente, Naranjo debuta ahora con un largometraje radicalmente independiente y autogestionario, Casting, que casi sin quererlo puede convertirse en un manifiesto generacional para los nuevos actores y actrices emergentes de nuestro país (así la calificó Fernando Méndez-Leite). Esos que, como la inmensa mayoría de los jóvenes españoles, atesora un talento incuestionable pero sufre para encontrar trabajo. En lo suyo o en cualquier otra cosa.
 
   Javier López y Esther Rivas integran la pareja protagonista en esta comedia (o tragicomedia) romántica que transcurre durante una jornada completa en la que una productora busca a los intérpretes de un nuevo proyecto. Javier y Esther (que en la ficción se llaman igual que en la realidad, al igual que el resto del reparto) encarnan la trama principal, aunque hay mucho de obra coral en este largometraje que completan otros nombres aún poco conocidos entre el gran público: Ken Appledorn, Beatriz Arjona, Ruth Armas, Nay Díaz, Dani Pérez Prada, María Poveda y Carmen Mayordomo. El cartel se enriquece con la colaboración especial de Juanra Bonet y Natalia Mateo (en su caso, como voz de rostro invisible para la directora del casting), así como algunos divertidos cameos de Raúl Arévalo, Teresa Hurtado, Daniel Sánchez Arévalo, Fernando Ramallo, Eloi Yebra, Críspulo Cabezas o David Guapo, entre otros.
 
 

Ken Appledorn

Ken Appledorn

 
 
Los encuentros, distanciamientos, reconciliaciones y rupturas de los distintos personajes marcan el hilo narrativo. “Es la clásica historia de chico-conoce-a-chica, pero tuneada con otras chicas y chicos que se reencuentran consigo mismos”, relata Naranjo. Pero, además de los ingredientes pasionales, cómicos o románticos, la cinta sirve paralelamente como retrato del valiente oficio del actor en estos tiempos crudos que viven la profesión, la cultura y la sociedad en términos generales. E incluso como un psicoanálisis en voz alta sobre las singularidades de esos seres humanos que consagran sus vidas a la actuación. “Las libélulas son perfectas. Piensan, actúan; piensan, actúan. Si los actores fuéramos así, mejor nos iría”, exclama Esther en un momento de la trama. Y un poco más adelante confiesa: “Los actores necesitamos hasta que nos peinen, como si fuéramos bebés. Y luego no sabemos hacer nada por nosotros mismos…”.
 
   El primero que ha actuado en toda esta historia de manera no demasiado reflexiva ha sido el propio Jorge Naranjo, que decidió embarcarse en la aventura de Casting después de haber cobrado 6.000 euros por un trabajo como guionista y encontrarse con veinte días libres en el verano de 2011. “Tenía previstas unas vacaciones en Portugal, pero al final decidí invertir todo el tiempo y el dinero en una película. Hemos sido unos auténticos inconscientes, y todo esto ha sido posible porque los actores se metieron en la película sin saber qué iba a pasar. Son gente muy bonita”, relató.
 
 

Nay Díaz y Ruth Armas

Nay Díaz y Ruth Armas

 
 
   La aventura ha conseguido ahora el meritorio refrendo de integrar la sección oficial del XVI Festival de Cine de Málaga, pero en la primavera de 2012, cuando aquellos exiguos 6.000 euros se agotaron irremisiblemente, estuvo a punto de encallar de forma definitiva. Fue entonces cuando Naranjo conoció en el Festival de Cine de Las Palmas a un productor alemán, Torsten Gauger, que se enamoró de la idea y decidió financiarla hasta convertirla, según sus propias palabras, en “una peli pequeñita”. Si no hubiera sido por el inesperado “rescate alemán”, tal vez Casting hubiera quedado sepultada para siempre en algún cajón. “En cualquier caso, no tenemos televisión, ni preventas, ni ayudas públicas ni nada de nada. La única manera para terminarla era ir al banco y pedir dinero”, contó Gauger.
 
   El resultado, a juzgar por los aplausos con que la prensa especializada saludó su primer pase en el festival malagueño, ha merecido la pena. Y otro buen barómetro es la sonrisa de satisfacción que Esther Rivas –premio Versión Española/AISGE en la edición de 2011‑ no logró borrarse durante toda la mañana dominical. “Yo he visto películas desde que tomaba papillas”, explicaba, “porque mis padres siempre fueron muy cinéfilos. Y ya de niña me llamaba la atención que quienes hacían papeles de fracasados eran, en realidad, actores de mucho éxito. A mí me encanta pensar que Casting es el fruto del trabajo de una gente a la que nadie grita cuando bajamos de un coche, porque no nos conoce ni Dios… Y sí, es bonito haber llegado a Málaga sin ser nadie”.
 
 

Marta Poveda

Marta Poveda

 
 
   Casting nace desde la modestia económica y de miras, pero juega la baza de la honestidad. “Si hubiese dispuesto de más dinero quizás no la hubiera hecho nunca”, se sinceró Naranjo, “porque el cauce habitual de ayudas requiere de tanto tiempo que la historia se nos habría ido de las manos. Y este largometraje requería inmediatez”. Javier López fue aún más explícito: “Con más dinero no nos habrían contratado prácticamente a ninguno de nosotros. ¡Pero si Jorge y yo nos conocimos porque vivíamos en el mismo portal!”.
 
   Otros intérpretes pueden constituir todo un hallazgo para el espectador. El tinerfeño Nay Díaz, por ejemplo, encarna a un candidato algo infantil que termina encandilando con su ternura a otros aspirantes. Para meterse en la piel de ese Nay que aparece en el filme, se pasó “toda una tarde subiendo y bajando por la calle Embajadores con el director, jugando a palmas palmitas como niños chicos”. Por su parte, Ken Appledorn es un actor original de Michigan al que la directora de casting le pida que haga “de guiri” para preguntar cómo se va a la Alhambra de Granada. Y Ken, tras ser mareado con tantas imposturas, termina impartiendo entre lágrimas una lección de dignidad en un inglés tan vehemente que no precisa de subtítulos para quienes no dominen ese idioma.
 
   Al final, resume Jorge Naranjo, “el cine es la necesidad del ser humano de contar cosas”. Y esa es la magia que termina haciendo posible pequeños milagros como este Casting. “He tenido que priorizar sobre novias, pisos y trabajos para que la niña naciera”, remachó, “pero pasarán cien años, todos aquí estaremos muertos y la película sobrevivirá. Es muy fuerte. Es muy bestia. Pero es así. Aunque nosotros desaparezcamos, el cine va a estar siempre. Ha sobrevivido hasta a guerras mundiales”.
 
 
 

Beatriz Arjona

Beatriz Arjona

Javier López y Esther Rivas

Javier López y Esther Rivas

Nay Díaz y Natalia Mateo

Nay Díaz y Natalia Mateo

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