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CELIA FREIJEIRO
“Mi oso de peluche Papú fue el
primero en saber que sería actriz”
 

La crítica ya ha señalado a esta viguesa de 1983 como una de las mejores actrices jóvenes del teatro español. Tras brindar su talento a Juan Carlos Pérez de la Fuente en El dulce peso de la decadencia El león en invierno, a los 23 años fundó la productora PocaPena, con la que ya ha protagonizado cuatro obras. El gran público la conoce, sin embargo, por sus personajes televisivos en Pelotas Homicidios. Gracias a Chica busca chica, una de las primeras series nacionales concebidas para Internet, obtuvo popularidad en EEUU. Y así, cruzó el Atlántico para grabar el capítulo piloto de La manzana, sobre mujeres latinas que intentan sobrevivir en Nueva York. La última parada de su periplo internacional ha sido Londres, en cuyo Spanish Film Festival presentó este otoño Papá se ha ido, el primer corto escrito por Elvira Lindo. Tampoco le es ajena la gran pantalla, a la que llegó en 2006 con Los aires difíciles Días azules, y donde hemos disfrutado de su trabajo para José Luis Cuerda en Todo es silencio, adaptación de la novela de Manuel Rivas en la que se debatía entre el amor de Quim Gutiérrez y Miguel Ángel Silvestre.

 
 
RUBÉN DEL PALACIO
– ¿Recuerda el momento particular en que decidió ser actriz, y por qué?
He sido actriz desde que tengo uso de razón. Fue algo que se dio de manera natural e instintiva. Algo que llevaba dentro y tenía el deber de desarrollar.
 
– ¿Quién fue el primer amigo al que se lo contó, y qué le dijo?
– Mi oso de peluche Papú siempre era el encargado de entregarme los premios y también un buen compañero de reparto. Fue el primero en saberlo y, además, un gran apoyo.
 
– Si el teléfono dejara de sonar, y ojalá que no, ¿a qué cree que se dedicaría?
– Empecé produciendo mi primera obra de teatro, El color de agosto, por la que fui candidata a los premios Mayte y Valle-Inclán. Desde entonces he tenido la suerte de no parar de trabajar, pero si el teléfono no suena, seguiré en esto como sea y donde sea.
 
– ¿En qué momento de qué rodaje pensó: “¡Madre mía, en qué lío me he metido!”?
– Cuando José Luis Cuerda me dio el papel de Leda en Todo es silencio y dijo que compartiría cartel con… ¡Juan Diego! Casi me caigo.
 
– ¿Cuál cree que es el principal problema del cine español, si es que ve alguno?
– No soy experta y aun así puedo distinguir unos cuantos. El más preocupante es que todavía no tenemos una industria cinematográfica propiamente dicha, ni tan siquiera una concepción empresarial.
 
– ¿Se le ocurre alguna solución imaginativa para paliarlo?
Ese es otro problema: falta imaginación y nos quedamos anclados en fórmulas obsoletas que ya no funcionan.
 
– ¿A quién le devolvería antes la llamada, a Spielberg o a Woody Allen? Al que llamó primero, claro, y después al otro. ¡Luego treparía por las cortinas de mi casa de la emoción! 
 
– ¿Cuál fue el primer actor o actriz que le conmovió, que le dejó al borde mismo de la lágrima?
José Suárez y Betsy Blair en Calle Mayor, de Juan Antonio Bardem. Sigue siendo uno de mis filmes favoritos.
 
– ¿Qué frase de película le gusta aplicar como ‘leit motiv’ personal?
– “Ya lo pensaré mañana”, como dijo Escarlata O’Hara en Lo que el viento se llevó. Tanto la perspectiva temporal como poder desconectar son importantes.
 
– ¿Qué largometraje ha visto tantas veces que se sabe los diálogos completos de alguna escena?
¡Me sé diálogos de muchas! Cuando una cinta me gusta la veo en repetidas ocasiones.
 
– ¿Le gusta volver a verse en los filmes o series en los que ha participado?
– No doy por terminado un trabajo hasta que no lo veo en pantalla. Me gusta comparar sensaciones con resultados y tomar notas mentales. Es una parte más de mi labor y, además, me permite aprender mucho.
 
– ¿Cuál fue la última película que no fue capaz de ver hasta el final?
Lo veo casi todo, desde lo más independiente a lo más comercial, de lo más clásico a lo más vanguardista. Tengo estómago, pero no pude aguantar Come, reza, ama.
 
– ¿Cuál es el primer consejo que le ha dado alguien cercano –ya sea del ámbito profesional o personal– para ejercer mejor la interpretación?
– “Conócete a ti mismo”. Lo leí en El arte del teatro, de Sarah Bernhardt.
 
– ¿Intuitiva o metódica? ¿En qué porcentaje?
Me considero una actriz muy intuitiva y ese instinto me señala siempre el camino por donde empezar a trabajar. Pero sin un estudio en profundidad y una buena preparación no se le saca todo el jugo al personaje ni a la historia.
 
– ¿Qué canción o canciones escogería para ponerle banda sonora al momento actual de su vida?
Brava, de Mina. Adoro la canción y la adoro a ella. Está bien ser consciente de los logros y disfrutarlos sin instalarse en la autocomplacencia.
 
– Adelántenos, ahora que no nos escucha nadie… ¿Cuál es el próximo proyecto que se va a traer entre manos?
– Un texto de Antonin Artaud titulado Los Cenci, con versión y dirección de Sonia Sebastián para el Teatro Español. Estrenaremos en enero y celebraré mi cumpleaños sobre el escenario. ¿Puede haber un regalo mejor?
 
– ¿Qué le gustaría estar haciendo dentro de cinco minutos?
– Dándome un masaje o viendo una serie en la cama. Soy serieadicta, ¡me las veo todas!
 
– ¿Y dentro de cinco años?
– Estudiando una pila de guiones para futuras películas.
 
– ¿En qué otra época de la Historia le gustaría haber nacido?
– En el París de los años veinte. Quisiera formar parte del grupo de las amazonas y tomar una copa con Natalie Barney.
 
– Díganos qué le parece más reseñable de AISGE (si es que hay algo) y en qué aspecto le gustaría que mejorásemos (si es que hay alguno).
– Todos los aspectos que aborda AISGE son interesantes e importantes: la defensa de los derechos de imagen de los artistas, su recaudación, los cursos de formación… Y, sobre todo, la labor que la Fundación realiza para amparar a los socios que se encuentran en situaciones desfavorecidas.
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