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10-09-2019

Marta Aledo, Leticia Dolera, Natalia Mateo y Marina Seresesky inauguran el ciclo Cortos XXI

 

El encuentro de actrices/directoras sirve como primera entrega de esta nueva programación, que coordina el director y profesor José Manuel Carrasco el primer jueves de cada mes

 

 


 

NANO AMENEDO

Reportaje gráfico y video: Asia Martín

Los cortometrajes han irrumpido de pleno derecho en la programación cultural de la Fundación AISGE. Las directoras, actrices y guionistas Marta Aledo, Leticia Dolera, Natalia Mateo y Marina Seresky inauguraron el pasado 5 de septiembre la primera entrega del nuevo ciclo Cortos XXI, que cada primer jueves de mes profundizará en algunos de los títulos españoles más destacados de este siglo. En cada una de sus sesiones, programadas hasta junio de 2020 en la sede madrileña de la calle Ruiz de Alarcón, 11, se proyectarán a las 18.00 horas distintas piezas agrupadas en torno a una temática concreta.

 

 

   Como pistoletazo de salida, las cuatro artistas dieron forma al encuentro Actrices/directoras. Directoras/actricesy participaron en un intenso y animado coloquio con los asistentes al pase, que llenaron las 55 butacas de la sala de proyecciones.

 

MARTA ALEDO

La directora de Seattle, segundo premio en la última edición del concurso Versión Española, aclaró que su apuesta por colocarse detrás de la cámara no proviene de el arte interpretativo le resultara insatisfactorio. “Al contrario: es plenitud, lo adoro y me parece infinito. Pero ya desde pequeña siempre he imaginado historias, y por eso durante la carrera de Imagen me aburría una barbaridad…”. Fue entonces cuando, curiosamente, otra de las integrantes de la tertulia entró en su vida. “Natalia Mateo, siempre tan osada y con tan poca vergüenza, veía muy claro que podíamos dirigir juntas. Yo estaba convencida de que no sabíamos nada de nada, pero… una noche, María Zamora nos preguntó si teníamos alguna historia, Natalia mintió diciendo que sí y María nos pidió que se la llevásemos al mediodía siguiente”. De esa noche demente nació Test, un corto sobre maternidad que se inspiró en lo que pillaron más a mano (“Natalia se había embarazado un año antes y pensamos que lo teníamos recientito”) y que, para poder salir del entuerto, concibieron sin diálogos. Aledo dijo contar con “un amplio catálogo de posibilidades” argumentales para desarrollar un primer largometraje, pero admitió que aún carece de financiación para encauzar alguno de los proyectos.

Leticia Dolera

“Durante los rodajes siempre llegaba un momento en que me inventaba montajes y movidas con mi propia cámara, o elaboraba por mi cuenta los making of”, desveló la artista catalana sobre su tránsito de actriz a realizadora. Dispone de “horas y horas” de grabaciones que aún no ha aprovechado, entre otras cosas porque ahora mismo ni siquiera sabe con precisión dónde las guarda. Pero esas prácticas casi involuntarias le resultaron de mucha utilidad cuando comenzó a escasear el trabajo interpretativo. “Llegaban guiones con los que no me sentía identificada, los rechazaba, no conseguía otros trabajos y, después de dos años en paro, mi autoestima se fue a la mierda”, enumeró. Y de la necesidad vino, como tantas veces, la virtud. “Si no te llaman, ¡haz un corto! Me lo tomé casi como un ejercicio personal. Porque, desde luego, la necesidad de comunicar nunca desaparece”. A partir de ese momento, Paco Plazas accedió a producir su primer corto, Lo siento, te quiero, y la mirada de Dolera se amplió para siempre. “El primer día y el primer plano son como una adicción, un aleteo de mariposas en el estómago. Me salió un plano horroroso que luego ni siquiera monté, pero no he olvidado aquella sensación desde entonces”.

   Abanderada del movimiento feminista, la autora de Requisitos para ser una persona normaladmitió que en Francia perdió un importante papel por negarse a hacer un desnudo “gratuito”. Había viajado hasta París para reunirse con el equipo de la película, “ilusionada por entrar en el cine francés aunque el guion no fuera demasiado bueno”, y se encontró con el empeño de incluir una escena de ducha innecesaria. “El productor me explicó que era una peli de terror, que la iban a ver muchos adolescentes y que estos querían ver cuerpos de mujeres. Lo siguiente fue que dibujó en unos folios un perfil de mujer y un culo, y señaló que porcentaje de mis tetas y de mi culo se iba a ver”. A Dolera, que tampoco quería violentarse más, solo se le ocurrió responder: “Ese culo no se parece en nada al mío”. Y, ya de regreso a Barcelona, comunicó al director que en ningún caso participaría en el rodaje.

 

Natalia Mateo

Acaso la más enfática de las cuatro, la polifacética artista conquense resumió sobre sí misma: “Soy lo que haya que ser, porque no lo puedo evitar”. Recordó que, a consecuencia de una infancia “muy complicada”, pasaba mucho tiempo “sola y en silencio, escribiendo”. “No fui al teatro hasta los 16 años. Pensé que para ser actor habría que ser hijo de actor, o algo así. Pero aquel primer día de teatro me dio un parreque, que es como llamamos en Cuenca a las crisis de ansiedad…”. Desde entonces, un no parar. “Tanto, que a veces parece que no duermo ni como, que solo soy productiva”, se definió entre risas. Fue más amarga, en cambio, al advertir de que llevaba ya ocho años sin filmar ningún nuevo corto, ni con visos inmediatos de hacerlo. “Es duro y triste, pero en el cine sigue existiendo un muro hacia las mujeres”. 

Marina Seresesky

Con su segundo largo, Lo nunca visto, aún muy fresco en la memoria, la realizadora de origen bonaerense admitió que su salto a la dirección se debió al cansancio acumulado y a una “crisis tremenda”. “Llegué de Buenos Aires y solo me llamaban para hacer de dentista o psiquiatra, y no me veía pasándome toda la vida así. Nunca había escrito nada, pero aquella fue una crisis profunda, de marido, hijos, casa y todo, y se activó algo interior que no sabía que tenía”. El proceso, al principio traumático, terminó resultando un revulsivo. “Descubrir que puedes contar historias es un subidón tremendo. El momento de escribir es el más bonito. Incluso mi primer corto, La última oportunidad, que es malísimo y solo pondría en una noche de bochorno, me sirvió para aprender mucho”. Seresesky advirtió que, pese a la experiencia adquirida, “el contador siempre se pone a cero” con cada nueva aventura creativa. “Yo aún estoy pagando las deudas de mi primer largo [La puerta abierta], que me ha costado, además de mucho esfuerzo, una úlcera. Esta industria sigue siendo precaria, de pico y pala. Como los noes te caen en catarata, la solución es tener mucho escrito. Pareces una vendedora de Rolex: al primer nodel productor, le dices: ‘También tengo una comedia, un thriller, un drama, una serie de televisión…”.

 

José Manuel Carrasco

Coordinador de Cortos XXI

La Fundación AISGE ha confiado en él como coordinador de Cortos XXI por sus amplios conocimientos y experiencia en el formato breve, que él mismo ha frecuentado como autor en una decena de ocasiones. Profesor de la diplomatura de Dirección en la Escuela de Cinematografía y del Audiovisual de Madrid (ECAM), ha rubricado hitos de la altura de Padam, que fue nominado a los Goya y se custodia en la Filmoteca de Munich como “uno de los mejores cortometrajes europeos de la primera década del siglo XXI”. Otros de sus títulos son Sexo explícitoVida en Marte Sinécdoque. Una historia de amour fou, que le valió en 2016 la victoria en el Festival Iberoamericano de Cortometrajes ABC (Fibabc). La Comunidad de Madrid le rindió en 2017 un homenaje en reconocimiento a toda su carrera. Similares distinciones por su obra ha recibido en Túnez y Berlín, y es el único cineasta masculino premiado por el Festival de Mujeres de las Montañas Rocosas.

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