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16-04-2013


CLAUSURA DE LA EXPOSICIÓN ‘ARTE EN PAPEL’

“No puedo imaginarme
  ‘Mi querida señorita’ sin López Vázquez”

El cineasta Jaime de Armiñán, los actores Julieta Serrano y Pepe Viyuela y el crítico de cine Diego Galán repasan una de las cintas más emblemáticas del cine español
 


SERGIO GARRIDO PIZARROSO
Reportaje gráfico: Enrique Cidoncha
Un coloquio de lujo para cerrar una exposición de lujo. José Luis López Vázquez, arte en papel es el título que ha dado nombre a la muestra que la Fundación AISGE ha acogido desde principios de marzo. Una muestra en la que hemos descubierto una faceta desconocida del actor madrileño y maestro de la comicidad, la de dibujante y figurinista. Este lunes 15 de abril esta panorámica en papel que ofrecía una de las caras más ocultas del actor cerró sus puertas. Y qué mejor epílogo que la proyección de una de sus películas más famosas, Mi querida señorita, dirigida por el director Jaime de Armiñán y nominada al Oscar a Mejor Película No Inglesa en 1972, y en la que nos regala un papel de tintes más dramáticos, el de Adela, una mujer provinciana con un peliagudo conflicto de identidad.
  
   Con el actor Pepe Viyuela como presentador, al pase especial de la película también asistieron su director Jaime de Armiñán, la actriz Julieta Serrano y el crítico de cine Diego Galán, que participaron en un animado coloquio tras la proyección, a modo de sincero e improvisado homenaje al célebre actor de El pisito o La cabina. “Ahora no puedo imaginarme esta película sin José Luis López Vázquez”, comentó el cineasta en uno de los momentos más emotivos de la tertulia.
 
 

Julieta Serrano y Jaime de Armiñán

Julieta Serrano y Jaime de Armiñán

 
   Porque para López Vázquez no resultó fácil aceptar un papel en el que tenía que meterse en la piel de una madura solterona, Adela Castro, aquejada de dudas sobre su auténtica identidad. “Estaba muy asustado con el personaje. Lo pasó muy mal. Era el mes de agosto, llevaba un corsé y teníamos que afeitarle constantemente. Además quería que le pusiéramos una señora para varias escenas. Aunque al final fue todo trabajo de José Luis”, apuntó Armiñán.

   Y es que, por primera vez, el actor se enfrentaba a un personaje alejado del arquetipo de masculinidad que hasta entonces había solido interpretar para dar vida a una mujer provinciana y religiosa que se afeitaba todos los días y se sentía atraída por su criada Isabelita. Un papel con fuertes aristas dramáticas pero que, al mismo tiempo, evocaba ternura y a veces comicidad en el espectador y al que López Vázquez supo dar el tono equilibrado.
 
Momentos para reírse
“Éramos conscientes de que el público se podía reír y queríamos que se riera en ciertos momentos que eran para reírse”, subraya Jaime de Armiñán en otra de sus intervenciones durante el coloquio. “El problema habría sido que se rieran cuando no lo teníamos previsto”,  añadió entre risas.

   ¿Y cómo le vino la idea de la película?, preguntó alguien del público durante el coloquio. “Quería hacer una película y José Luis Borau y yo nos reuníamos en casa para pensarla hasta que llegamos a esta historia. Aunque siempre decíamos que no iba a superar la censura”, relataba Armiñán.
 

Julieta Serrano

Julieta Serrano

 
 
   Y es que la ligera trama de travestismo presente en Mi querida señorita resultaba un tanto arriesgada para aquella época del tardofranquismo donde todavía había que esquivar a los censores. Una vez pasado el filtro, la película tuvo un gran éxito como rememora Julieta Serrano, la actriz que interpretaba a Isabelita. “Me preguntaban por la calle: ¿usted lo sabía o no lo sabía?” refiriéndose a la identidad de Adela una vez se convierte en hombre. Fue, verdaderamente, un rodaje exitoso que además recuerda con cariño: “No te escuché ni un solo grito durante el rodaje, Jaime. Pero… ¡comimos un montón de magdalenas!” señaló riendo en alusión a una de las escenas de la película.

   Sobre el periplo de la cinta en los Oscar, ceremonia a la que acudió el equipo tras la candidatura en 1972 como Mejor Película No Inglesa, Jaime de Armiñán también bromeó: “Fuimos felices en Los Ángeles porque estábamos de turistas. Sabíamos que el premio era para Buñuel ese año”.

   La memorable interpretación de José Luis López Vázquez y sus primeras reticencias para aceptar el papel fueron las notas más relevantes de la tertulia. Un coloquio en el que se destacó el tono atemperado de un papel lleno de ternura, visible en los ojos del propio López Vázquez. Porque, como dijo recientemente el director Pedro Olea, los ojos de López Vázquez en Mi querida señorita “bien merecerían, como los de Bette Davis, una canción”.
 

Jaime de Armiñán

Jaime de Armiñán

 
 
   “Un guion que estuvo tocado por una mano celestial”, destacó Armiñan sobre esta película que ha servido de colofón para la exposición José Luis López Vázquez, arte en papel. Durante un mes y medio ha permitido admirar hasta 65 dibujos inéditos del actor, entre figurines de teatro, escenarios, carteles de ferias, felicitaciones navideñas o algún motivo religioso. Son obras fechadas en casi todos los casos en los años cuarenta y cincuenta, décadas en las que José Luis apenas había emprendido aún su trayectoria interpretativa y tenía en el figurinismo la principal de sus ocupaciones. Su maestro en estas lides había sido Pepe Caballero, uno de los más grandes pintores españoles de la época.

   José Luis López Vázquez, arte en papel
ha sido la exposición más visitada de cuantas se han organizado hasta la fecha en la nueva sede de la Fundación AISGE en Madrid, en la calle de Ruiz de Alarcón. En fechas próximas saldrá también a la luz un catálogo con la reproducción de todos estos trabajos, que obraban en poder de la también actriz Carmen de la Maza, última pareja de López Vázquez.

Pepe Viyuela

Pepe Viyuela

Diego Galán

Diego Galán

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