twitter facebook instagram
Inicio Aisge
Noticias Entrevistas Cursos
 
Entrevistas
30-09-2011 Versión imprimir
DIEGO MARTÍN
“Soy poco dogmático en la interpretación”
El madrileño estrena la comedia ‘Amigos’, meterá miedo en la tercera ‘Rec’ y hace de periodista en la última de Urbizu
 
Ha esperado pacientemente en la terraza del madrileño Hotel de Las Letras con un libro como única compañía. Con camisa de un blanco impoluto, se nota que a Diego Martín le gustan la pulcritud y las buenas maneras. “No soporto ni la mala educación ni el ruido. Y en esto último creo que somos el segundo país por detrás de Japón”, nos cuenta.
Empezó a estudiar Derecho, pero la actuación se le fue imponiendo. Y Diego fue haciéndose un hueco en series como Aquí no hay quién viva (donde dio vida a Carlos, el novio de la pija María Adánez) o Hermanos y detectives. Trabajó en Días de fútbol, el largometraje de David Serrano, y se confiesa futbolero aunque no tuviera oportunidad de darle al balón en ninguna secuencia. “Curiosamente, yo, que era el único de los actores que había visto una pelota y la sabía manejar con mínima elegancia, tuve el único personaje que no jugaba al fútbol. ¡David se perdió un gran extremo!”, se lamenta entre risas. A sus órdenes estuvo también luego en Días de cine. ¿Y entre una buena película o un buen partido? “Si los dos son buenos, no sabría cuál elegir”.
Amante del buen jamón, se declara “muy francés” y viaja a París siempre que puede. Pero también a Valladolid, ciudad a la que tiene en gran estima. La ficción le ha permitido encarnar multitud de profesiones y en otoño añadirá el periodismo a la lista: interpreta al reportero Manuel Cerdán en la próxima película de Enrique Urbizu sobre el caso Paesa. Es un gentleman de cálidos ojos marrones, pero también será capaz de hacernos pasar miedo con la última entrega de Rec, junto a Leticia Dolera. El verano puede ser suyo, de Ernesto Alterio, Manuela Velasco y Goya Toledo con la comedia Amigos. Y el invierno, con Tengo ganas de ti, la segunda parte de Tres metros sobre el cielo.
– ¿Cuándo se le despertó la vena de actor?
– Nunca he sido consciente ni he formulado jamás que quisiera ser actor. La primera vez que recuerdo haber dicho “quiero probar” fue cuando una amiga me presentó a gente de una compañía de teatro profesional y pude ver una función entre bambalinas. Ahí tuve un pequeño clic. Tengo la teoría de que determinados trabajos se terminan imponiendo. De repente, miras atrás y dices: ¿cómo llevo tanto tiempo en esto?
– ¿Pero recuerda su primera vez frente a las cámaras?
– La primera vez sentí muchos nervios, pero porque no había empezado a meterme en serio en esto. Ya después de estudiar arte dramático, estar delante de una cámara me resultó más relajado que asistir a clase.
– ¿Cómo se tomó su familia que dejará el derecho por la actuación?
– Bien. Nunca he tenido la parafernalia clásica de actor: ni he trabajado de camarero ni he tenido una familia que se opusiera a esto. Mostraron escepticismo, más bien, pero en cuanto vieron que era feliz y podía vivir de ello no hubo mayores problemas.
– Nació en Madrid pero se siente vallisoletano. ¿No le gusta la capital?
– Nunca he tenido excesivos vínculos emocionales con Madrid, no he conseguido quererla demasiado. El Valladolid que yo me he inventado –por raíces familiares, cosas que he vivido o he imaginado– constituye un territorio más emocional.
– Y hasta allí se escapó para rodar ‘Un buen día lo tiene cualquiera’, junto a Ana Otero y Roberto Álamo…
– Hice un poco de anfitrión. Valladolid es de esas ciudades que parecen no existir, así que la gente tiene referencias un poco difusas Y esa discreción a mí me gusta mucho. Fue algo muy especial porque, además, otro de los actores era Juan Antonio Quintana, con quien debuté en su compañía.
– Hasta hace poco ha estado ocupado con su cocinero de la serie ‘Doctor Mateo’. ¿Es duro rodar en exteriores?
– Es uno de los alicientes, precisamente. No es un exterior cualquiera. Aparte de las beldades del paisaje en sí y lo bien que se come allí, los exteriores son un personaje más de la serie.
– ¿Es tan precipitado el rodaje como se suele decir de las series?
– Yo difiero en esto como con casi todas las cosas que escucho a mis colegas. A mí no me parece que haya tanta diferencia. En la televisión se va muy rápido, pero no creo que mucho más que en cine de ahora. En todo caso, depende de la serie o la película. Hay series o tv-movies en las que he ensayado más que para muchos largometrajes. Y eso que no soy un actor que necesite demasiado tiempo de preparación o ensayos.
– ¿Y cómo crea a cada personaje?
– Depende. En general soy poco dogmático o metódico. No creo que haya un sistema: depende del estilo o tono que se imponga en cada proyecto, de cómo trabajen los compañeros o el clima que se cree. No tengo una manera sistemática, en plan “primero hago esto y después lo otro”. Algunos personajes necesitan más trabajo y otros son más instintivos.
– ¿Pero ve necesario que un actor se forme?
– Esto es como cuando un niño se va a dormir: hay algunos que necesitan un chupete o un osito y otros que no necesitan nada. Pues aquí, igual. Si necesitas estar constantemente haciendo cursos, tener un coach o un gurú, fenomenal. Si no necesitas nada, fenomenal. Al final se trata de que entres al escenario relajado y confiando en lo que vas a hacer.
–Espero que no tenga tantos problemas con su vecindario como Carlos en ‘Aquí no hay quien viva’…
– No. Me he ocupado de tener el mínimo número posible de vecinos. Vivo bastante aislado, algo muy adecuado para la salud e higiene mental. ¡Gracias a Dios no tengo ninguna obligación de acudir a reuniones de comunidad!
– En ‘Hermanos y detectives’ hacía de hermano mayor de un niño avispado. ¿Se confirma el dicho de “Nunca trabajes con niños y con perros”?
– En general es bastante duro trabajar con niños. Yo me resistí en un principio a hacer la serie porque me apetecía más bien poco ese tema. Pero cuando vi los originales de la serie argentina y supe que iba a ser el mismo, me decidí. Fue un caso muy excepcional, alguien muy niño fuera y muy actor dentro.
– ¿Y con animales?
– También me ha tocado trabajar. ¡Y es peor aún!
– Cuéntenos como ha sido sumergirse en la tercera entrega de Rec.
– Ha sido de mis mejores experiencias profesionales. Fue una gozada trabajar con Paco Plaza, con esa manera callada de autoridad que tiene, y junto a Leticia Dolera. Hacía tiempo que no estaba en un trabajo en el que cada día, desde primera a última hora, fuéramos a cien. Un rodaje muy físico, pero muy placentero. 
– Adelántenos un poco del argumento...
– Sucede al mismo tiempo que la primera parte. La rodamos en Barcelona y en Sitges, y ocurre todo en una boda. Para quien se vaya a casar, es una manera de pensárselo dos veces…
DE CERCA
Última película que ha visto. Midnight in Paris de Woody Allen.
Un filme para volver a ver. ¡Tantos! No tengamos el mal gusto de decir uno.
Una ciudad. París.
Una comida. Un buen jamón.
Un cantante. De siempre, Frank Sinatra, y de ahora, Benjamin Biolay.
Un actor. Marcello Mastroianni.
Una actriz. Bette Davis.
Un sueño. Evolucionar, vivir, disfrutar.
Una pasión.  Los libros.
Algo que odia.  El ruido y la mala educación.
 sergio garrido
 
30-09-2011 Versión imprimir
© AISGE 2017   Webmaster   Condiciones de uso   Política de privacidad
Inicio