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15-10-2018


“Un director de ‘casting’ busca talento específico para un proyecto específico”


Nancy Bishop (directora de la Casting Society of America) debate con colegas de profesión durante un encuentro organizado por AISGE en el Festival de Sitges


JELENA ARSIC

El encuentro de directores de casting del Festival de Sitges generó un interesante debate no exento de humor y puyas entre los contertulios. Con Luci Lenox como moderadora, participaron Nancy Bishop (directora de la Casting Society of America), Sarah Trevis (que ha trabajado especialmente para películas africanas), Manuel Puro (con 20 años de experiencia en filmes independientes) y Leo Davis (que durante cuatro décadas ha puesto su talento al servicio de realizadores europeos).

   Lenox quiso dejar claro desde el principio que el encuentro no iba a dar respuesta a la gran pregunta que se hacen los actores cuando les rechazan en los castings. Pero Bishop anunció que sí contestaría a la cuestión. Y expuso un razonamiento bastante simple: “Son solo números, sencillamente hay más actores que papeles, ya está”. No conseguir cada papel al que un actor se presenta es solo una parte de un duro proceso. No significa que el artista no sea bueno en caso de que no le elijan. Precisamente por ello no ha de desanimarse y debe perseverar.

   Bishop advirtió que, a la hora de optar a un papel, lo más importante es estar en la base de datos IMDB Pro. “Es quizás más poderosa de lo que debería, y figura entre las 50 páginas que más se visitan en el mundo”, resumió. Ella la utiliza a diario y cree que todos los directores de casting también. “Es una buena inversión. Si no lo hacen los actores directamente, al menos los agentes deberían tener una cuenta en IMBD Pro donde su material esté al día”, recomendó. Considera que otra plataforma también relevante es Spotlight.com. Cualquier actor que quiera trabajar debería darse de alta al menos en una de ellas. Ya no es como antaño, cuando los directores de casting recibían tanto fotos como cintas de vídeo de los aspirantes. Ahora todo está digitalizado, al menos en su oficina, explicó.

   Leo Davis reconoció que, tal vez por ser mayor, aún tiene la costumbre de ir al teatro en busca de nuevos talentos. Al hacerse mayores los intérpretes que conoce, se ve obligada a encontrar jóvenes, con quienes su grado de implicación es tal que sorprende: le gusta ver cómo leen el guion y proponerles sus ideas, aunque la decisión última acabe tomándola el director.

   Sarah Trevis también acude a teatros y a escuelas de Arte Dramático para buscar candidatos, mientras que Manuel Puro aconsejó que los actores se graben a sí mismos. Es el self-tapping, la opción que a él le resulta más cómoda para sus elecciones. Para que un intérprete español pueda salir al mercado internacional, Trevis sugirió que cuelguen sus actuaciones y self-tapes en Spotlight.com. Siempre es bueno, aunque estén en castellano. Bishop recordó en este punto que los directores de casting están orientados a los proyectos y no a los actores: “No buscamos talento en general, sino un talento específico para un proyecto específico. Por eso, si mandáis un correo, es muy probable que se pierda. Pero si lo enviáis cuando hay un personaje, tendréis más posibilidades”.



El arte de autograbarse

¿Cómo asegurarse éxito a través del self-tapping? Puro dibujó sobre un papel que encontró en la mesa cómo deben grabarse estas cintas. Siempre tienen que presentar formato horizontal, deben verse los ojos, ya que es menos relevante ver el cuerpo. “No malgastéis el encuadre, intentad llenarlo”, sentenció. Davis aconsejó enviar tres tomas distintas para que el director pueda escoger: “A menudo los directores se sorprenden al ver esas diferentes propuestas. Dicen: ‘Oh, no lo había pensado de esta forma”.

   ¿Qué no se debe hacer? Bishop se quejó de que muchas cintas le llegan sin el nombre del aspirante en una pizarra y que por ello no puede identificarle. Cuando se opta a un papel en el mercado internacional, no basta con decir ante la cámara “I speak english”, hay que actuar en inglés para que los directores puedan escucharlo bien.

   Puro lamentó que numerosos candidatos se graben en escenas complicadas, incluso en tren o a caballo, por lo que recordó la conveniencia de elaborar el material con la mayor sencillez posible. Añadió que tampoco se deben enviar películas enteras, indicando el momento en que aparece el actor. Y sobre todo, nunca hay que perder la perspectiva en las audiciones: “Limitaos a interpretar el personaje, no tratéis de charlar con el director, ya tendréis tiempo de que os conozca personalmente. He visto cómo realizadores ponen cruces a quienes se presentan antes de empezar a actuar. A veces toman la decisión al ver de quién se trata”. Trevis discrepó con él porque, según su experiencia, a los directores les gusta el trato previo con los intérpretes, charlar un poco con ellos. Y restó importancia al nivel de inglés: si el actor da justamente con lo que se busca, si encaja en el personaje, luego se puede trabajar el idioma.

   La duración idónea de una self-tape despertó mayor controversia. Para Trevis no debe superar los siete minutos. Bishop lo redujo a dos minutos y medio, y apuntó sobre su compañera de mesa: “Sarah es muy paciente, pero la mayoría de la gente parará la cinta al cabo de dos minutos”. Davis intervino para opinar que no se puede mostrar mucho en dos minutos y medio, a lo que Bishop volvió a replicar: “Se puede enseñar bastante como para averiguar si vales para el papel. Para mí es suficiente”. 



Y una vez en la prueba, ¿qué?

En caso de ser seleccionado para una prueba, Puro insistió en una clave elemental: saberse muy bien el texto. Así el candidato podrá hacer cambios en función de lo que le vaya pidiendo el director. “Hay que aprendérselo muy bien, pero no tan bien como para no poder cambiarlo sobre la marcha”, matizó. Al ser la memoria una herramienta fundamental para el actor, requiere de ejercicio diario. Recalcó su importancia también para reaccionar en situaciones extremas, como que el aspirante reciba el guion pocos minutos antes de que comience el casting, que no le prueben para el personaje que llevaba preparado pero le asignen otro con un texto que exija su memorización contra reloj… Puro ha contemplado a lo largo de su trayectoria que ciertos actores son capaces de meterse en un nuevo papel tras una lectura rápida.

   ¿Qué es lo peor que los ponentes han presenciado mientras dirigían castings? Davis recordó a un candidato que cortó enloquecido una sandía con un machete gigante. Puro contó que una actriz sacó una pistola, algo que nadie esperaba y que le hizo pensar que al día siguiente saldría en la sección de sucesos, por lo que recurrió al humor para rogar a los asistentes al coloquio: “Si vais a utilizar armas, avisad antes”. Entre las risas generalizadas, Davis preguntó si aquella artista era estadounidense. Y efectivamente lo era, confirmó él. Trevis admitió sus dificultades para competir con esas historias. Por ello destacó la incomodidad de aquellas situaciones en las que el director no se ha llevado bien con el intérprete en el que ella tenía puestas sus esperanzas. Bishop le agradeció ese enfoque, ya que le dio pie a una declaración de intenciones: si algo quieren los directores de casting, es que actores y directores ganen en la prueba, pues así ganan ellos también.

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