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Eduardo Ferrés

 
“Cualquier actor se vuelve loco cuando
le llaman de un número desconocido”
 
 
 
Este inquieto tarraconense de 21 años ya apuntaba maneras desde chiquillo, cuando alteraba la paz del domicilio familiar disfrazándose de indio, pero la vocación se le despertó definitivamente en un lugar insólito: el parque de atracciones PortAventura, donde participaba en un espectáculo de vaqueros. Aún de adolescente conoció el teatro independiente desde la compañía Entrada d’Emergència Teatre, pero sus progresos sobre las tablas han sido espectaculares desde entonces: ha participado en espectáculos callejeros con La Cubana; es el impulsor de Improvisa, tío!!, un espectáculo de improvisación teatral que acumula cinco meses de funciones en la sala madrileña Garaje Lumière, y en 2012 llegó al Festival de Teatro Clásico de Almagro con Mucho ruido y pocas nueces, el clásico de Shakespeare, donde daba vida al displicente Benedicto.
 
   Su salto a la pequeña pantalla se produce a través de La pecera de Eva, auténtico hervidero de nuevos talentos en el que durante dos temporadas se puso en la piel de Andrés, un rapero que acaba falleciendo en accidente de tráfico. Otras apariciones televisivas incluyen las series Vida loca (en el capítulo El rap del hetero), la muy exitosa El tiempo entre costuras y, sobre todo, Amar en tiempos revueltos, donde encarna a Leandro, ese soldado de marina encarcelado con el que los médicos empiezan a probar horrendos experimentos. Los nuevos formatos de las webseries tampoco le son ajenos a Ferrés, enrolado con Chus Gutiérrez (Sexo oral, El calentito…) en el proyecto Nadia en cuesta.
 
 

 
 
 
MARTÍN RODRIGO
– ¿Recuerda el momento particular en que decidió ser actor, y por qué?
– Desde que tengo uso de razón he sentido una necesidad de contar algo, inventarme una mentira, hacer reír a la gente o simplemente jugar a ser otro. El momento en el que decidí dedicar mi vida entera a esta profesión llegó a los 16 años, cuando empecé a trabajar como actor profesional en un espectáculo del lejano Oeste en el parque temático PortAventura. Mi decisión se debe a una suma de buenísimas experiencias durante el proceso de trabajo, encima del escenario y con mis compañeros de aquel parque temático.
 
– ¿Quién fue la primera persona a la que se lo contó y qué le dijo?
– Llegué a mi casa después de trabajar en ese espectáculo y senté a mis padres en la cocina. Se lo dije claro y conciso: ‘’Papá, Mamá: solo quiero ser actor’’. Ellos ya se lo venían oliendo desde que a los tres años me disfracé un día de indio a las ocho de la mañana y empecé a pegar voces en el salón de mi casa… Y me animaron a que, si tomaba esa decisión, la tomara hasta el final, con sus pros y sus contras.
 
– ¿Cuál ha sido el mayor golpe de suerte que ha recibido hasta ahora en su carrera?
– El día que me dijeron que sí en mi primer casting y el día que conocí a mi representante, Elvira Sánchez Gallo.
 
– ¿A cuál de los personajes que ha encarnado le guarda especial cariño y por qué?
– Benedicto, de Mucho ruido y pocas nueces, la obra de William Shakespeare. Es el personaje que más he podido trabajar, gracias al proceso de ensayos, y con el que he roto algunos límites interpretativos que creía tener.
 
 

 
 
 
– Si el teléfono dejara de sonar, y ojalá que no, ¿a qué cree que se dedicaría?
– Sinceramente, me moriría de hambre. No existe nada que me llene tanto como la interpretación y el mundo del espectáculo.
 
– ¿Alguna vez ha pensado en tirar la toalla?
– No, tirar la toalla es algo que no me perdonaría.
 
– ¿En qué momento de qué rodaje pensó: “¡Madre mía, en qué lío me he metido!”?
– En Amar en tiempos revueltos. En mi última secuencia recibía tres disparos en el pecho y el encargado de efectos especiales me colocó un chaleco con pequeños petardos que simularían los impactos de las balas. “Sentirás como un pequeño pellizquito…’’, me dijo, y yo pensé exactamente eso: “¡Madre mía, dónde me he metido!”. Por supuesto, ni me dolió ni pasó nada. Eso sí, ha sido el rodaje con el que más he aprendido hasta la fecha.
 
– ¿Le gusta volver a verse en los filmes o series en los que ha participado?
– Sí, me gusta y creo que es una buena opción. Hay que verse desde otro punto de vista para darte cuenta de dónde puedes fallar y saber lo que haces bien para seguir ese camino.
 
– ¿Cuál cree que es el principal problema del cine español y qué solución se le ocurre para paliarlo?
– Los señores ministros que se supone que deberían apoyar a la industria del cine español y no lo hacen. Hay más problemas, pero este me parece el más preocupante. Disponemos de inmensos directores, guionistas, equipos de producción, historias genuinas, actores y actrices con un hambre de trabajo que no nos podemos imaginar. Tenemos los medios, el talento y las ganas. Sabemos cómo hacerlo y solo necesitamos oportunidades, gente que arriesgue y un público que se sienta orgulloso de nuestro trabajo. Ojalá conociera la solución.
 
 

 
 
 
– ¿A quién le devolvería antes la llamada, a Tarantino o Tim Burton?
– A Tim Burton. En ambos casos me saldría número desconocido y se lo cogería igualmente. Cualquier actor se vuelve loco cuando le llaman de un número desconocido…
 
– ¿Cuál fue el primer actor o actriz que le conmovió, que le dejó al borde mismo de la lágrima?
– Al Pacino. ¿Cómo se hace eso?
 
– ¿Qué frase de película le gusta aplicar como leit motiv personal?
– "¡Hakuna matata!".  
 
– ¿Qué largometraje ha visto tantas veces que se sabe los diálogos completos de alguna escena?
Scareface. “If you fuck with me, you fuck with the best!” [“Si follas conmigo, follas con el mejor”].
 
– ¿Cuál fue la última película que no fue capaz de ver hasta el final? (si es que ha habido alguna).
2012, de Roland Emmerich.
 
– ¿Recuerda alguna anécdota divertida que haya vivido como espectador en un teatro o sala de cine?
– Cada vez que voy a ver a La Cubana al teatro, la experiencia misma resulta ser una anécdota divertida en todos los aspectos.
 
– ¿A qué serie de televisión está enganchado y por qué?
– Estoy enganchado–del–verbo–enganchar a Homeland gracias a la interpretación de todo su elenco. Hasta el personaje más pequeño te ofrece una buena lección de cómo trabajar.
 
– ¿Cuál es el mejor consejo que le ha dado alguien cercano para ejercer mejor este oficio?
– Mi representante, Elvira Sánchez Gallo, me lo dio nada más llegar a Madrid, el primer día que la conocí: “Esto es una carrera de fondo”.
 
 

 
 
 
– ¿Qué punto fuerte destacaría de usted como intérprete?
– Tengo buena intuición y gran disponibilidad para trabajar y sumar.
 
– ¿Y débil?
– En ocasiones, querer dirigir desde dentro una escena me ha jugado malas pasadas.
 
– ¿Qué canción escogería para ponerle banda sonora al momento actual de su vida?
Run, de Daughter.
 
– Adelántenos, ahora que no nos escucha nadie… ¿Cuál es el próximo proyecto que se va a traer entre manos?
– Estoy en plenos ensayos de la nueva obra de Jota Linares, Lo esencial es invisible a los ojos. Estrenaremos en diciembre.
 
– ¿Qué sueño profesional le gustaría hacer realidad?
– Poder vivir de mi trabajo toda la vida.
 
– ¿Qué titular le gustaría leer en el periódico de mañana?
– España reduce el IVA al 5% y el público acude en masa a teatros y cines de todo el país.
 
– ¿En qué otra época de la historia le gustaría haber nacido?
– 1870, en el lejano Oeste americano.
 
– Díganos qué le parece más reseñable de AISGE (si es que hay algo) y en qué aspecto le gustaría que mejorásemos (si es que hay alguno).
– Me gustaría agradecer y destacar las iniciativas como esta. La constante información con sus socios y las ganas de defender lo que nos pertenece. Como comenté que repite mi representante, “esto es una carrera de fondo”. ¡No os rindáis nunca!
 
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