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09-04-2018

Eduardo Moreno

“Solo puedo dar las gracias”

 

La última entrevista del gran maestro del doblaje, inconfundible voz de ‘Alf’, que nos dijo adiós a los 92 años

 

Eduardo Moreno, aclamado el 21 de noviembre de 2017 tras recibir el Premio Actúa de la Fundación AISGE (foto: Enrique Cidoncha)

 

BEATRIZ PORTINARI

El pasado viernes 6 de abril fallecía en Madrid, a los 92 años, el actor de doblaje Eduardo Moreno, uno de los referentes más míticos y queridos de la profesión. ¡Qué distintos serían para nosotros Paul Fusco (Alf) o Phil Leeds (Ally McBeal) si él no les hubiera regalado su tono y sus matices! Eduardo Moreno-Figueroa Dorado había nacido en Madrid el 25 de agosto de 1925 y el pasado mes de noviembre fue galardonado con el Premio Actúa, la máxima distinción honorífica de la Fundación AISGE, que incluía por vez primera a los actores de voz en su palmarés (la escogida, en el apartado femenino, fue Marta Martorell).

 

Los actores que se transformaron ante el micrófono de Eduardo Moreno constituyen una lista larguísima, casi inagotable: desde John Gielgud a Mickey Rooney, Rocco Sisto (Los Soprano), Erich Nikowitz (Archiduque Francisco Carlos en algunas versiones de Sissi), etcétera. Entre los títulos de la pantalla grande en los que dejó para siempre su impronta figuran Jungla de cristalAmarcordLos niños del BrasilTodos los hombres del presidenteMadame Bovary, así como abundantes series televisivas: Colombo,DallasArriba y abajoExpediente X,El príncipe de Bel AirMcCloudSouth ParkFrasierLey y ordenCheers  o House

 

Aquel 21 de noviembre, en el Teatro Nuevo Apolo de Madrid, AISGE tuvo ocasión de conversar con este artista en lo que será ya su última entrevista. “Recibo emocionado una distinción que no viene de unos desconocidos. Ni siquiera de unos amigos, unos cuates, sino de una familia. Porque mi profesión para mí es eso. Que te reconozcan a los 92 años resulta muy reconfortante”, anotó.

 

En compañía de su hijo, nada más recibir el trofeo de la Fundación AISGE

 

– ¿Agradecido?

– Mucho. Admito que sigo sorprendido con esta estatuilla, ya que es la primera vez que se otorga en esta categoría. Solo puedo dar las gracias de todo corazón, porque el doblaje ha sido muy denostado. Le llovían muchos palos, y no entiendo por qué. Nosotros interpretábamos, enriquecíamos con matices.

 

– ¿Han cambiado mucho las cosas en su profesión? 

– Antes nuestro oficio tenía mayor humanidad: estabas ante el atril junto al compañero y se hacía un trabajo en equipo. Así percibías el tono del compañero, le dabas la réplica, dotabas al diálogo de mayor verdad. Ahora es todo más mecanizado y frío.

 

– ¿Y alguna debilidad personal, de entre los cientos de personajes a los que prestó su voz?

– Quizás Alf. Le guardo un especial cariño a ese personaje, porque nos divertíamos mucho y esa serie me dio un gran empujón.

 

– ¿La clave para ser un buen actor de voz?

– Lo primero es ser actor: saber hacer una buena interpretación, porque de lo contrario, el resultado no puede ser creíble. Hemos tenido grandísimos profesionales del doblaje en este país, siempre he admirado a Manuel de Juan, Eduardo Calvo, Matilde Conesa, Ángel María Baltanás, Paco Sánchez… También hice radio, pero el doblaje envenena en el buen sentido. Cada trabajo es diferente, con cada uno aprendes cosas distintas.

 

 

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