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17-03-2015 Versión imprimir

 
 
 
Monólogos: En primera persona


Un género televisivo con voz propia que empezó a balbucear en España en el otoño de hace 15 años. Y el éxito de Dani Rovira en los Goya no hace sino afianzarlo


NURIA DUFOUR
¿Comedia de pie? Dicho tal cual pudiera sonar a un sinsentido, a un juego de palabras, pero no: se trata de la traducción literal de la voz inglesa stand-up comedy, lo que en el medio se conoce como comedia en vivo: espectáculo artístico con enorme tradición en los países anglosajones, cuyo contenido consiste en un monólogo, “reflexión en voz alta y a solas” (RAE) protagonizado por un solo personaje, el (o la) monologuista. Un género inédito en nuestra televisión hasta los albores del siglo XXI. No así en escenarios teatrales.
 
   Pero, ¿cómo a partir de una idea determinada se construye y desarrolla todo un proceso argumentativo? Veamos. El actor, la actriz se planta en el escenario de un teatro. Junto a él, tres únicos elementos: un chorro de luz cenital, un taburete y un micrófono. En ocasiones, una banda de música acompaña al artista, quien durante quince minutos interpreta a una sola voz relatos en tono de humor acerca de algo cotidiano que el guion distorsiona para elevar a la categoría de extraordinario. Caricaturas en palabras. “Para ser buen cómico hay que ir a pie por el mundo”, afirmaba Dani Rovira en 2008 cuando empezaba precisamente en esto de la “comedia de pie”.
 
 
Dani Rovira, en su alabada presentación de los Goya
Dani Rovira, en su alabada presentación de los Goya
 
 
 
   El monologuista abre su actuación planteando un tema y diserta sobre él hasta llegar a una conclusión: desde el soliloquio que sobre los juguetes playeros desarrollaba Luis Piedrahita hasta el sempiterno asunto de La novia de mi amigo, en la voz del actor Santi Millán, o las descripciones críticas e hilarantes que de los norteamericanos acostumbra a verbalizar otro de los cómicos surgidos del género, el autor y director teatral Goyo Jiménez. Se trata, en definitiva, de cautivar al auditorio apoyándose en juicios a través de hipótesis sorprendentes y audaces.
 
Orígenes decimonónicos
Retrocedamos en el tiempo. Los orígenes de esta modalidad interpretativa se remontan a finales del XIX. Aspirantes a actores que querían dar a conocer su capacidad artística amenizaban entreactos o inicios de funciones contando un chiste tras otro. Una suerte de teloneros.
 
 
 
Joaquín Reyes
Joaquín Reyes
 
 
 
   Es en los años treinta cuando estrellas de la radio norteamericana (Bob Hope a la cabeza) abren sus programas con una entradilla (monólogo) cargada de intenciones y dobles sentidos sobre la actualidad. No será hasta los cincuenta cuando el nombre de una mujer, Phyllis Diller, se haga un hueco en un género reservado a los hombres, y aún habrá que esperar unos cuantos años más para que en los textos se empiecen a incluir guiños a la política, el sexo y la religión. Uno de los exponentes de aquellos primeros escritos es el cómico norteamericano Lenny Bruce, cuya polémica vida llevaría al cine Bob Fosse con Dustin Hoffmann de protagonista, un papel que le valió al actor la tercera candidatura al Óscar.
 
   Liberados de corsés (o, al menos, con ellos menos apretados), llegan los setenta. Mientras actores como Steve Martin, Bill Cosby o Richard Pryor llenan con sus intervenciones locales nocturnos de la Gran Manzana, aparece en televisión (octubre de 1975) el espacio rompedor de la NBC Saturday Night Live, que impulsa la carrera de estos y otros futuros grandes cómicos. Billy Crystal, Eddie Murphy, Roseanne Barr, el recientemente desaparecido Robin Williams, Whoopie Goldberg o Ben Stiller, entre muchos otros, logran contratos en series de televisión y en el cine gracias a sus apariciones en el programa, que en otoño de 2015 cumplirá 40 años en antena. La irrupción unos años después del hoy santuario televisivo HBO y el cable en general afianzan la explosión del género.
 
 
 
Miguel Gila
Miguel Gila
 
 
 
   ¿Y en España? Recordemos a Miguel Gila, cuyo éxito y reconocimiento a lo largo de toda su carrera le valió también para aparecer en una veintena de títulos cinematográficos y en programas de televisión, algunos en formato de ficción como ¿De parte de quién?, la que protagonizó teléfono en mano, su seña de identidad, junto a Chus Lampreave en TVE en 1993. Sumemos al contador de chistes Eugenio (“intérprete de historias”, prefería el humorista catalán del saben aquel que diu que le llamaran) o al actor Pepe Rubianes, quien en 1982 triunfa en solitario sobre un escenario con el monólogo Pay-Pay. Tres años en cartel, varios monólogos más (el último, La sonrisa etíope, en 2008) en los que su manejo de la palabra le valió grandes alabanzas, además de calificativos como “original” y “cercano”.
 
La primavera de la comedia
Pero el arranque de la “comedia en vivo” televisiva a imagen y semejanza de la que toma el nombre, la stand-up comedy, surge primero tímidamente en la primavera de 1999 con el emblemático Nuevos Cómicos (Paramount Comedy), del que despuntarían, hoy con carreras asentadas en el audiovisual, Agustín Jiménez, Eva Hache, Julián López, Dani Mateo, Ernesto Sevilla, Flipy o Joaquín Reyes, quien acaba de recibir en el Festival TV de Vitoria el premio que de la revista online especializada Vertele al “cómico con más talento”. El humorista y actor, uno de los creadores del mítico y revolucionario espacio de humor Muchachada Nui (La2), prepara para Telecinco Anclados, la nueva teleserie de los responsables de Aída.
 
 
 
Eva Hache
Eva Hache
 
 
 
   Y pocos meses después, en otoño, todavía para un público limitado (el que podía permitirse la cuota mensual de una cadena de pago, Canal Plus), llegaría de la mano de Globomedia El club de la comedia. El programa se convierte en uno de los más renovadores de aquella televisión nuestra, una televisión que estaba viviendo su segundo gran revolcón en apenas una década con la penetración del cable, las plataformas digitales y la televisión local. 
 
   Ante su estreno, el entonces director de antena, Manuel Villanueva, lo calificaría de experimento. Un experimento que recibiría en 2000 el Premio Ondas en la categoría de espacio más innovador. “Este Ondas demuestra que merece la pena arriesgar en televisión”, declaraba Miguel Ángel Contreras, productor ejecutivo y responsable de su puesta en marcha.
 
   Simultáneo a C+, El club de la comedia saltó a la televisión en abierto: dos temporadas en Telecinco, de ahí a La1 y en 2004 pasaría a emitirse en Antena 3. Tras un parón televisivo de cinco años regresa a la parrilla, esta vez a la de La Sexta, donde continúa. Este periplo le ha convertido en el único programa difundido con el mismo título en prácticamente todas las cadenas generalistas.
 
 
Berto Romero
Berto Romero
 
 
 
   Cómicos de su cantera, otros en ciernes, actores y actrices del actual panorama televisivo se dan la vez en la noche de los domingos poniendo a prueba sus facultades humorísticas desde un teatro convertido en plató. Por su escenario hemos visto pasar a Belén Rueda, Imanol Arias, Santiago Segura, Miguel Rellán, Isabel Ordaz, Luis Merlo, Cristina Castaño… La lista de intervinientes sería, en suma, casi interminable.
 
   Acorde a la mecánica del programa y de manera paralela, el formato recaló en el circuito teatral con 5 hombres.com, la obra que generó los mayores derechos de autor en 2001. Después, a modo de réplica, 5 mujeres.com y como colofón Hombres, mujeres y punto. Otras televisiones se han adentrado en el género con programas propios. Berto Romero, candidato a actor revelación en la pasada edición de los Goya, lo hizo en el catalán 8TV (2007) con Que no surti d’aquí.
 
   La “comedia de pie” tiene líneas para rato. No solo porque la crisis ayuda a productos de relativamente bajo coste, sino por la entidad que el formato ha acabado adquiriendo en nuestras pantallas.
 
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