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03-04-2017 Versión imprimir

 
Mateo González, una carrera truncada cuando alzaba el vuelo
 
El joven actor gallego, participante en series como ‘Amar es para siempre’ o ‘Serramoura’, murió a causa de un desgraciado accidente en el muelle de A Coruña
 
 
PEDRO PÉREZ HINOJOS
Con el recuerdo aún vivo de la conmoción que causó la muerte de Rikar Gil en un accidente de moto el pasado enero, el gremio de la interpretación se ve sacudido de nuevo por la desaparición de otro artista joven en trágicas circunstancias. Al gallego Mateo González se le perdió la pista la madrugada del jueves 30 de marzo en el puerto de A Coruña, donde acudió como invitado a una fiesta en un bar de copas del Club Náutico. Ya en la tarde del viernes su cadáver fue hallado en aguas de la dársena. La Policía investiga el fallecimiento, que fue consecuencia de un accidente, según indican todas las pruebas reunidas. González acababa de cumplir 35 años y comenzaba a hacerse un hueco en el panorama televisivo con su presencia en Amar es para siempre (Antena 3) o Serramoura (emitida por la cadena autonómica TVG).

 
   El teatro y el audiovisual gallegos han sentido especialmente la pérdida del actor, natural del municipio coruñés de Pontedeume, donde gozaba de popularidad por colaborar además en la vida social y cultural. Se da la casualidad de que colegas de profesión le acompañaron en sus últimas horas con vida, pues fue uno de los asistentes a la gala de los premios María Casares, que había celebrado esa misma noche la Asociación de Actores y Actrices de Galicia en el teatro Rosalía de Castro.

   Tras finalizar el evento, González acudió junto a otros invitados y ganadores a una fiesta organizada en un local del Club Náutico. De allí salió con un grupo de amigos avanzada la noche, pero después regresó en busca de una chaqueta olvidada. Las imágenes de las cámaras de seguridad de la zona han revelado que se acercó al muelle mientras mantenía una conversación por teléfono móvil, y es probable que por un tropiezo se precipitase al agua y se golpeara con el cantil. El estado de inconsciencia en que le dejó golpe provocó su ahogamiento.

   Hace un mes falleció un joven de 27 años casi en el mismo lugar, que carece de vallado pese a estar insuficientemente iluminado. Aquel suceso ya originó protestas vecinales y políticas en demanda de medidas de seguridad, y ese malestar se incrementa ahora con la muerte de Mateo González.
Fuente: perfil personal de Mateo González en Facebook
Fuente: perfil personal de Mateo González en Facebook
 
   Entre el dolor y la incredulidad, los amigos y compañeros del actor han lamentado que la muerte le haya sorprendido cuando empezaba a recoger los frutos de tantos años de dedicación. En el Instituto Breamo se despertó su interés por la interpretación e hizo sus pinitos artísticos gracias a las funciones escolares. Fue en la Escuela de Teatro de Narón donde se formó y levantó el telón con montajes importantes, en cuyas representaciones manifestaba un visible placer por ver “brillar a sus compañeros de escena”, según el emotivo comunicado difundido desde esa escuela.

   La generosidad con todos los que le rodeaban era la virtud más valorada de González, que llegó a formar su propia compañía teatral: Teterella Teatro. Con ese grupo puso encima de los escenarios, entre otras piezas, la comedia Love Room, cuyo reparto engrosaba también a Tania Villamarín.

   En paralelo a su andadura escénica realizó pequeños trabajos para televisión, hasta que recibió papales destacados para ficciones del canal autonómico TVG: Serramoura, Luci… Pero su gran oportunidad llegó con la incorporación a la cuarta temporada de la serie de Antena 3 Amar es para siempre, que le mantuvo durante 70 capítulos en la piel de un guardia llamado Luis López. Su última aparición en la pequeña pantalla se la brindó TVG con Fontealba.

 
   A su cumbre cinematográfica escaló en 2015. Y sin salir de A Coruña. En la ciudad rodó la trepidante El desconocido (Dani de la Torre) al lado de un paisano ilustre, Luis Tosar, aunque el elenco intervenían otras figuras de primera línea, desde Javier Gutiérrez a Goya Toledo. El año pasado se le vio en el cortometraje coral Efectos de mayo (Darío Autrán), y se contaba con él para la adaptación al celuloide de Fariña, el libro escrito por Nacho Carretero para desentrañar el complejo rompecabezas del narcotráfico en Galicia.
 
   Ese y muchos más proyectos quedarán en tierra, ahora que el nombre y la carrera del querido Mateo González tomaban altura. En tierra queda también el recuerdo de un compañero de “corazón perfecto”, como se leía en una camiseta depositada por los actores de Teterella Teatro entre las flores de su despedida.
03-04-2017 Versión imprimir
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