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09-07-2015 Versión imprimir

 

‘El mundo sigue’: la España negra de Fernán-Gómez, 50 años después
 
 
Reestreno por todo lo alto de un retrato brutal e imprescindible que se estrenó en la clandestinidad


 
ALBERTO ÚBEDA-PORTUGUÉS
El cine español siempre estará en deuda con El mundo sigue, cinta basada en la novela homónima de Juan Antonio Zunzunegui, que posiblemente sea el proyecto más ambicioso de los que acometiera Fernando Fernán-Gómez (1921-2007) como director. No gozó de un estreno comercial al uso y solo logró, dos años después de su rodaje, que se presentara sin ninguna publicidad y en programa doble en un cine de Bilbao. Corría el 10 de julio de 1965. De la mano de la distribuidora A Contracorriente Films, El mundo sigue se reestrena ahora en un buen puñado de ciudades españolas con una copia cuidadosamente restaurada, que permite disfrutar de la inmensa calidad del filme.
 
 
 
 
   Fernán-Gómez encarnó a Faustino, un camarero obsesionado con las quinielas al que no le importa que sus hijos tengan o no algo que comer. Su mujer, Eloísa (Lina Canalejas), no puede soportar que su hermana, Luisa (Gemma Cuervo), haya sacado partido a su belleza e inteligencia para salir de la pobreza. Alrededor de estos personajes principales giran otros seres que malviven en una sociedad víctima de sus prejuicios.
 
   Conmemorando este 50 aniversario de su estreno, Gemma Cuervo –la actriz de películas como Vivir al sol (Germán Lorente, 1965) o Vente a Alemania, Pepe (Pedro Lazaga, 1971) y de la serie Aquí no hay quien viva– recuerda aquella época de represión. “La película tuvo mala suerte. La censura no permitió que llegara al público como es debido y me dejó una espina clavada con el cine”. Junto a Gemma, Lina Canalejas y Fernando Fernán-Gómez, también participaron en El mundo sigue intérpretes de la talla de Agustín González, Milagros Leal, Francisco Pierrá, Fernando Guillén, Marisa Paredes o Pilar Bardem.
 
   “Fernando se jugó su prestigió y su dinero en esta portentosa película. No le importó mucho, convencido de que debía rodarla. Mi admiración por él no ha hecho más que crecer con el tiempo”, dice José Sacristán, amigo íntimo de Fernán-Gómez, que está viviendo uno de los mejores momentos de su carrera tras los éxitos de El muerto y ser feliz (Javier Rebollo, 2012), Goya al mejor actor; y Magical Girl, de Carlos Vermut, nominado al mejor intérprete de reparto en los premios de la Academia. “Cada vez que la veo me parece más actual y rotunda”, remacha el actor de Chinchón, que encabezó el reparto de El viaje a ninguna parte (1986), título señero en la filmografía de Fernán-Gómez.
 
 
Fernando Fernán Gómez y Lina Canalejas
Fernando Fernán Gómez y Lina Canalejas
 
 
 
   Otro gran amigo del autor de El extraño viaje (1964) fue Fernando Trueba, que le dirigió en Belle époque (1992) y El embrujo de Shanghái (2002). “El mundo sigue es una de las películas que mejor ha criticado el franquismo y una de las más audaces y modernas por su denuncia del papel social de la mujer. Es un clásico del cine español, y como tal resulta inaceptable que no ocupe el lugar de privilegio que le corresponde entre las películas memorables de nuestro cine “, afirma Trueba, cuyo próximo trabajo será La reina de España, con Penélope Cruz de protagonista.
 
   En ese proyecto de Trueba también estará Antonio Resines, recientemente elegido presidente de la Academia de Cine. Con Fernán-Gómez coincidió en Moros y cristianos (Luis García Berlanga, 1988), entre otros filmes, y en la serie Los ladrones van a la oficina. “Lo que más me impresiona de El mundo sigue es lo bien narrada que está, la facilidad innata de Fernando para que nos impregnemos de la trama”, argumenta.
 
 
Gemma Cuervo, Milagros Leal y Francisco Pierrá
Gemma Cuervo, Milagros Leal y Francisco Pierrá
 
 
 
Un fresco revulsivo fílmico
El director Juan Estelrich ejerció de productor de la cinta. Una de las interpretaciones más personales y  elogiadas de Fernán-Gómez llegó en 1976 con El anacoreta, que realizó Estelrich, fallecido en 1993. “Es sorprendente que, tras 50 años, una película continúe tan fresca y revulsiva como cuando se rodó”, explica Juan Estelrich hijo, que cuenta con los derechos de explotación del filme, ambientado en el barrio madrileño de Maravillas.
 
   A los que defendemos a capa y espada al cine español nos llena de orgullo poner nuestro granito de arena en la reivindicación de una cinta tan sólida, un drama tan sobrecogedor y amargo como El mundo sigue. Nos habla de un tiempo miserable, de una vida pequeña en la que los personajes están encerrados, abocados a la infelicidad y a la tragedia. El público tiene la oportunidad, negada a sus mayores, de deleitarse con esta visión espléndida de una España negra que aún colea en la falsa opulencia de hoy en día. 
09-07-2015 Versión imprimir
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