twitter facebook instagram
Inicio Aisge
Noticias Entrevistas Cursos
 
Noticias
24-11-2015 Versión imprimir

 
 
Elsa Fernández-Santos, ganadora con ‘La revancha de los secundarios’
 
 
 
 
NANO AMENEDO
El artículo que ha ganado la novena convocatoria del Paco Rabal, La revancha de los secundarios, vio la luz en El País Semanal, suplemento dominical del diario El País, el pasado 17 de mayo. A lo largo de sus páginas, el texto explora el sacrificado camino de los actores de reparto hasta que algunos se erigen en protagonistas. “Es complicado conseguir un buen producto periodístico a partir de entrevistas”, coincidieron los miembros del jurado, “pero la autora hila con brillantez narrativa unos testimonios excelentes. No se queda en el típico reportaje fotográfico”. También alabaron la concienzuda documentación y la selección de los nombres entrevistados antes de concluir: “Leemos este texto y, en el remoto caso de que no nos gustase el teatro, quedaríamos fascinados por ese mundo”.
 
   “Siempre me fascinaron los secundarios, es un reportaje que tenía en mente desde mucho tiempo atrás”, confiesa la autora nada más conocer que ha sido galardonada con el Paco Rabal. Fernández-Santos sabía que el tema no era, en principio, fácil de vender a los redactores jefe, al no haber rostros extraordinariamente populares. Sin embargo, encontró la excusa perfecta con el unánime reconocimiento a Javier Gutiérrez por su papel en La isla mínima. Gutiérrez había reivindicado precisamente la figura de los actores de reparto cuando en enero recogió el Premio Feroz de la crítica.
 
 
 

 
 
 
   El reportaje ofrece anécdotas como la de ese Ramón Barea sin representante que renunció a encarnar al padre de Javier Cámara en la serie 7 vidas, un personaje que acabó cobrando el aspecto de esa madre geñuda cuyas collejas consagraron a Amparo Baró. Pocas líneas más adelante sorprende el origen de la vocación cómica de Carlos Areces: “Heredé unos patines metálicos antiguos y horribles de mis hermanos mayores y con cinco o seis años me presenté con ellos en la pista. Nada más entrar me pegué una torta enorme, provocando la risa de todos. Me encantó. Pasé el resto de la tarde tirándome al suelo adrede para que me miraran”. Más reciente resulta la eclosión cinematográfica de Javier Gutiérrez gracias a su turbio policía en La isla mínima, un papel labrado a base de observar a Alfredo Landa en El crack.
 
   Por boca de Susi Sánchez sale a colación el panorama adverso de las artistas maduras en el celuloide debido a su supuesta pérdida de carga sexual. Y su caso desmonta ese arraigado prejuicio masculino: “Cuantos más años tengo, trabajo más y mejor”. Los secundarios a menudo carecen de referencias precisas para construir sus papeles, pero Malena Alterio entiende esta circunstancia como una dosis de libertad, no como un problema. En cualquier caso, Fernández-Santos introduce hacia la mitad del relato una conclusión balsámica para la rutina menos vistosa de esta raza de intérpretes, cuando afirma que en un oficio tan discontinuo la fortuna es encadenar personajes discretos toda la vida, no disfrutar de protagonismos puntuales.   
 
   Elsa Fernández-Santos nació en Madrid en 1968 y trabaja desde principios de los años noventa como redactora de El País especializada en cine y espectáculos. Además de en El País Semanal, su firma es habitual en las páginas de El Viajero y de la revista masculina Icon. También colabora para las revistas El Estado Mental y Harper’s Bazaar, y su faceta literaria abarca hasta la fecha el cuento gráfico La bombilla y el libro Entrevistos. Manolo Blahnik, sobre el prestigioso diseñador de zapatos.
 
 
24-11-2015 Versión imprimir
© AISGE 2017   Webmaster   Condiciones de uso   Política de privacidad
Inicio