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25-09-2012 Versión imprimir
Marilyn Torres
 
“Conseguí mi gran papel
durante la final de un Mundial”
La joven que suscitó interés con su debut en ‘Flores de otro mundo’ explora el circuito de salas alternativas
 
EDUARDO VALLEJO
Reportaje gráfico: Enrique Cidoncha
Marilyn Torres, actriz cubana, se dio a conocer en España a raíz de su interpretación de Milady en la película de Icíar Bollaín Flores de otro mundo (1999). Posteriormente la hemos visto en la teleserie de El Deseo Mujeres (2006) y en comedias como Fuga de cerebros o Mentiras y gordas (2009), amén de diversos montajes teatrales. Ha querido citarnos en la sala alternativa madrileña La Casa de la Portera, pues aquí interpreta a una de las “presencias invitadas” en la obra de Secun de la Rosa Presencias.
 
– Además de ‘Presencias’, recientemente interpretó en el Microteatro por Dinero ‘Nena’, también escrita por De la Rosa y dirigida por su hermano Benjamín. ¿Tiene enchufe con ellos?
– Hay un gusto y una admiración mutuos. Lo que escribe Secun me entra con facilidad. Y Benja es un loco inquieto lleno de creatividad que no vive condicionado por los tiempos de crisis.
– Conociendo a Secun, serán textos cómicos, ¿no?
– Esa es la sorpresa. Pero con Secun hasta lo más dramático tiene un punto de humor. Eso le da verosimilitud y es lo que me engancha. Nada en la vida es solo trágico o cómico.
– No debe de ser fácil trabajar con la respiración del público en el cogote.
– Sobre todo con sus miradas fijas en ti. Te sientes observado por una enorme lupa. En un teatro al uso busco el rostro de alguien en la oscuridad para traspasar el proscenio y dirigirme a él. Aquí, a medio metro, todo es distinto. No hay oscuridad. Al principio impone bastante.
Torres deja vagar su mirada por la voluptuosa decoración de la sala a media luz, con papel pintado estilo regencia, viejas lámparas de anticuario y espejos con recargados marcos. De fondo se oye el tic-tac de un viejo reloj de pared.
– Remontémonos a sus inicios. Estudia Interpretación y Económicas en La Habana. ¿Qué le trajo a España?
– Icíar y Martín Cuenca estaban haciendo un casting. El día de la prueba tuve un imprevisto y llegué tarde. Ya me alejaba del lugar cuando el guardia de seguridad me gritó: “¿Eres Marilyn Torres? Los españoles han dejado este número. Quieren que los llames”. Fui a visitarlos y estaban viendo no sé qué final de un campeonato de balompié –así lo llamamos nosotros–, un deporte que a duras penas entiendo. Jugaban Brasil y Francia. “¿Tú con quién vas?”, me dijeron. “Ay, yo no sé, mi amor. No entiendo el balompié, pero como son latinos iré con Brasil”, contesté. Manolo me pidió que diera el texto mientras veíamos el partido, me grabó sin que me diera cuenta. Y conseguí el papel.
¿Y qué le hizo quedarse?
– Volví a La Habana porque me quedaban dos asignaturas, pero me llamaron de la productora porque me habían dado un premio en Francia y la película había sido premiada por la crítica en Cannes. Además tenía que acudir al estreno en la Gran Vía. Vine y me surgió tanto trabajo que me quedé.
– ¿Cómo fue a parar con los gamberros de ‘El informal’?
– Se iba Inma del Moral, una chica preciosa, con un ángel y carisma especiales. Conseguía que todo el mundo se parara a hablar con ella: estrellas de cine, jefes de Estado... Me ofrecieron sustituirla y, francamente, me parecía imposible, pero lo saqué adelante. Aprendí mucho. Luego me llamaron Verónica Forqué, Magüi Mira, Menkes y Albacete... Y hasta hoy.
 
Burbujas y candela
– En 2006 hizo el papel de Belinda, la pizpireta panadera en la teleserie ‘Mujeres’, de El Deseo y Mediapro. Tuvo buena acogida pero no continuidad. ¿A qué se debió?
– Se repone mucho, pero desconozco por qué no tuvo continuidad. Grabábamos el quinto capítulo de los 13 que hicimos y ya se estaba emitiendo en Francia e Italia. Esto es una llamadita que tengo que hacer para enterarme, porque todos nos quedamos a medias. Cuando la cosa empezaba a echar burbujitas, nos apagaron la candela.
– Eran intérpretes poco conocidos. ¿Se siente más segura en ese ambiente o prefiere gente experimentada?
– Es distinto, pero siempre hay un hilo conductor. Si hay pasión por lo que haces, da igual la experiencia. A Pepe Sancho lo conocía todo el mundo, pero se comportaba como uno más y se ofreció a ayudarme con lo que necesitara. Tanto en Flores... como en Mujeres el ambiente de trabajo era excelente. 
– Volvamos al teatro. Hábleme de hitos.
– Todos los pasos son importantes y todo tiene un sitio en el corazón. Desde Verónica Forqué a Secun y Benja. Que ella apostara por mí para La tentación vive arriba supuso un salto cualitativo increíble. Era mi primer protagonista en teatro en España. Luego vino el verso con Magüi Mira...
– En ‘El perro del hortelano’.
– Me veía incapaz, pero Magüi trabajó a Lope de Vega conmigo y me dijo que la cadencia de mi acento, mi ritmo, era ideal para el verso. Ella me quitó el miedo. Tiró de mí y funcionó. Cada uno, Verónica, Magüi, Narros, Boadella, dio un giro nuevo a mi carrera.
– ¿Qué recuerdo guarda del trabajo con Albert Boadella en ‘Una noche en el canal’?
– Es más que un maestro. Conservo como oro en paño todas las notas que tomé. No he vuelto a ver algo parecido. Llevaba un espectáculo de decenas de artistas y los dirigía a todos a la vez sin alzar la voz. Yo hacía una especie de acomodadora que guiaba a los espectadores por las distintas salas. Un día me despisté y me salté una. Al día siguiente, mi alma, ¿quién tú te crees que me estaba esperando de brazos cruzados a la puerta del teatro? ¡Boadella en persona, para llamarme la atención! Qué vergüenza pasé. Pero lo adoro. Igual que a Narros.
– En su currículo dice “Equitación”. Viviendo en el centro de Madrid, está difícil practicar.
– Tengo mi caballo en las tierras de mi abuelita en Cuba. Desde chiquitica he montado. Se llama como un actor, pero me da apuro decir el nombre…
– Después de ‘Mentiras y gordas’ y ‘Fuga de cerebros’, ¿qué podemos esperar de Marilyn Torres en la gran pantalla?
– Estoy pendiente de dos películas, en Cuba y Estados Unidos. Una es una gran producción. Pero no diré más: como buena cubana, soy muy supersticiosa…
 
 
Una Casa teatral para 25 personas
 
Marilyn Torres nos ha traído al piso bajo de un viejo edificio del Madrid más castizo, a un paso de Cascorro. En él se halla uno de los espacios escénicos más peculiares de la capital. Se trata de La Casa de la Portera, antigua vivienda reconvertida en sala de teatro y exposiciones. En ella, sus responsables, el escenógrafo y decorador Alberto Puraenvidia y el director José Martret, han creado un ámbito singular donde dinamitan todas las convenciones del teatro tradicional. Con un aforo máximo de 25 plazas, el espectador pisa el escenario tanto como los propios actores, ya que la acción se desarrolla en las habitaciones de la propia casa. Abrieron la sala con Iván-off, su reinterpretación del chejoviano Ivanov, que han tenido que prorrogar. Y han incorporado nuevos montajes, como Presencias de Secun de la Rosa, donde Marilyn actúa periódicamente.
 
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