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12-06-2019

Magia y acrobacias
madrileñas en ‘Dumbo’

 

Miguel Muñoz y Zenaida Alcalde son los únicos artistas españoles que participan en la adaptación del clásico animado de Disney


PELAYO ESCANDÓN

La maquinaria Disney no para. En 2010 Tim Burton dio el pistoletazo de salida a la adaptación de películas animadas con actores reales con su particular versión de Alicia en el país de las maravillas. Y tras las revisiones de La bella y la bestia y Christopher Robin, el cineasta californiano regresa con Dumbo, la historia de un pequeño elefante que puede volar y se convierte en la principal atracción del circo en el que vive. Burton le pone ahora carne y hueso a la versión original animada de 1941, la cual se basaba en el libro infantil publicado dos años antes. En la cinta actúan estrellas de la talla de Colin Farrell, Eva Green o Michael Keaton, junto a quienes aparecen dos artistas españoles: el mago Miguel Muñoz (Madrid, 1977) y la trapecista Zenaida Alcalde (Madrid, 1981). Aunque esas etiquetas se quedan cortas, pues ambos se definen como “multidisciplinares”. Los dos abordan más facetas artísticas. Y aquí interpretan a dos ilusionistas del circo de Max Medici, el personaje que interpreta Danny DeVito.

 

   Pero para llegar a participar en una producción de semejante calibre, con un presupuesto de más de 152 millones de euros, han tenido que picar mucha piedra. Muñoz se aficionó a la magia de pequeño: “Recuerdo que en un hotel de Lloret de Mar, en la Costa Brava, vi a un mago. Me gustó y mis padres me regalaron una cajita de magia. En mi adolescencia había unos fascículos dominicales de Juan Tamariz que crearon mucha afición. Ya mientras estudiaba Arquitectura Técnica empecé mis actuaciones, y al terminar la carrera entré en la escuela de circo Carampa”. Alcalde empezó por la actuación. Su primer contacto fue en el instituto con una obra interpretada por alumnos. “Entonces decidí que estudiaría Arte Dramático”, rememora. A la escuela de teatro acudía un profesor ruso para impartir clases de circo una vez a la semana. “Él me habló de Carampa”, dice, “donde conocí a Miguel”.



Cuando finalizaron los dos años de formación en Madrid, en 2002 se mudaron a Londres y se matricularon en el Circus Space, cuyo programa era más global. Muñoz se adentró con mayor profundidad en la interpretación y Alcalde hizo lo propio con el circo. En la capital británica estuvieron viviendo ocho años, con oportunidades de trabajo “más interesantes y mejor estructuradas. Gracias a las subvenciones, que te permiten tener dos meses de ensayos pagados, puedes investigar. Aquí ensayas sin cobrar y el producto ha de ser vendible. Creas con muy poca libertad”.

 

   Pero regresaron a España en 2009. “Allí lo del circo no es tan fácil como se piensa. Francia sí es puntera”, apuntan. Y empezar de nuevo en Madrid fue complicado porque “veníamos con un espectáculo que pensábamos que íbamos a vender bien y nos dimos cuenta de que no había mercado para ese show. Bastante más alentador es el panorama que esboza para la magia el laureado Muñoz, pues a su juicio esa disciplina “está mejor aquí que en Inglaterra” y España es “primera potencial mundial” al respecto. “En los años setenta y ochenta hubo muchos maestros que abrieron camino, desde Tamariz a Gabriel Moreno o Luis García. Eso ha dado muchos frutos y una magia de gran calidad. En cualquier festival internacional hay representación española, con gente como Mario López, Javi Benítez, Héctor Mancha…”, explica. En 2018 se alzó con el Gran Premio en el Campeonato Mundial de Magia FISM, un galardón que se otorga cada tres años, el cual han ganado magos españoles en las dos últimas ediciones.

 

   Alcalde muestra menos optimismo al hablar del ámbito circense: “No somos potencia. Se necesita más dinero para producción, espacios donde entrenar, crear… No lo puedes hacer en casa, como los magos. Si eres trapecista, para empezar, ya necesitas un lugar donde colgar el trapecio”. Una decena de profesionales dedicados a ello alquilan una nave industrial en Alcorcón (Madrid) para entrenar, pero no está acondicionada ni aislada como debiera. “Pasamos frío”, asegura. “Que no exista un espacio para profesionales del circo donde se pueda ir a entrenar ya dice bastante de la precariedad que vive el sector. En Barcelona tienen La Central del Circ con técnicos, equipamiento, salas de creación, calefacción… y cuesta 120 euros al año. Desde nuestra asociación trabajamos por algo similar en Madrid, pero va despacio. El espacio cultural del Matadero tiene un montón de naves y sería genial que dedicaran una al circo”, explica.



   ¿Se puede vivir exclusivamente del circo? “Nosotros sí”, responden Miguel Muñoz y Zenaida Alcalde, “pero es dificilísimo. Alguna compañía lo logra, aunque compaginándolo con otros trabajos”. Ella imparte clases de técnicas aéreas en la escuela en la que ambos empezaron, Carampa, la cual colabora con la Universidad Rey Juan Carlos en el primer programa universitario de circo que existe en España. La docencia se enmarca en el grado de Artes Visuales y Danza y se imparte en Fuenlabrada. Él antes daba clases en la escuela de Ana Tamariz, pero la cosa cambió desde que fue premiado, pues ahora vive entre viajes y actuaciones. “La magia es más fácil, más versátil, hay un mercado mucho mayor. Estoy participando en festivales a nivel mundial, pero hay mucha gente haciendo magia en salas de Madrid. Hay mucho aficionado”, aclara. Sin embargo, sobre el circo el público todavía tiene una visión “cerrada a algo muy concreto, se ve como un entretenimiento familiar. La gente espera el Circo del Sol o el de toda la vida, con el maestro de ceremonias, el payaso, humor… A veces van a ver circo contemporáneo y no es lo que esperan”.

 

   En 2017 llegó la gran oportunidad de trabajar para Disney en la adaptación de Dumbo. Los ocho años invertidos en Inglaterra dieron sus frutos a través de la compañía con la que trabajaron allí, que se acordó de recomendarles para la película. Cuando estuvieron seleccionados les enviaron un guion con un contrato de confidencialidad. Sus nombres aparecían en cada página con marca de agua. “El acuerdo advertía de una multa enorme en caso de filtración”, se carcajean. El rodaje de Dumbo se desarrolló entre junio y noviembre de aquel año en los Pinewood Studios y ellos permanecieron allí cinco meses. “Cada vez que entrabas en un set era alucinante. Nosotros teníamos caravana propia y continuamente venía alguien a preguntarnos si necesitábamos algo o qué queríamos comer. Era como un hotel de cinco estrellas”, evocan.

 

   Sobre Burton apuntan que “es muy agradable, apasionado y trabajador. Todo el mundo nos decía que sus producciones se caracterizan por el buen ambiente. Y así fue”. Y de su ilustre compañero de reparto Danny DeVito destacan que “siempre nos contaba chistes. Llamaba a todo el equipo de circo pero casi nadie sabía inglés. Empezaba con un acento cerradísimo y no nos enterábamos. Nos reíamos más por él y por la situación que por el propio chiste”.

 

   Ahora Muñoz lleva de gira su número Agua y Alcalde continúa con el espectáculo ¿Y ahora qué? “Entre el trabajo internacional y las clases tiramos adelante”, apuntan. Él se planta ante los espectadores cada martes junto a otro mago en la sala Escalera de Jacob. Hacen magia de cerca para un máximo de 50 personas. “Y en el mundo hay pocas iniciativas dedicadas exclusivamente a la magia de cerca”, sentencia.

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