twitter instagram facebook
Versión imprimir
22-05-2013


Esteban Crespo y Gustavo Salmerón debaten sobre los ‘castings’ en los cortos


“En las pruebas también tú estás conociendo al director y descubriendo cómo te entenderás con él”, dice el actor


 
NANO AMENEDO
Reportaje gráfico: Enrique Cidoncha
El director Esteban Crespo y el actor Gustavo Salmerón han debatido en la Fundación AISGE este miércoles, 22 de mayo, sobre cómo es la interrelación entre ellos durante el rodaje de los cortometrajes. Salmerón ha protagonizado dos de los títulos de Crespo, Aquel no era yo (último Goya al Mejor Corto de Ficción) y Nadie tiene la culpa, que se proyectaron en la sala ante varias decenas de jóvenes actores e interesados por el mundo de la interpretación. Los dos protagonistas de la charla –enclavada en la 15ª Semana del Cortometraje en Madrid– coincidieron en la importancia de los castings para que los cortometrajes lleguen a buen puerto.
 
   “Hacer un casting como actor también es una oportunidad para hacerle tú un casting al director, porque de una forma natural vas a descubrir cómo te entiendes con él”, razonó Gustavo Salmerón, que desdramatizó todo lo que rodea a estos ejercicios ante la cámara. “Lo curioso es que la estrella sea ahora el director de casting, y no el propio director de la película. Pero yo estoy encantado de hacer castings, porque también te sirven para ponerte a prueba”.
 
   Esteban Crespo también se mostró muy partidario de que el director juegue un papel determinante en estas pruebas. “El 50 o el 60 por ciento de la dirección de actores depende de que hagas un buen casting. Ahí es donde eliges a las personas en cuyas manos vas a depositar todo el peso de tu película. Es el momento en que te la juegas, y por eso me llama tanto la atención que, de cara a los largometrajes, ese trabajo te lo suelan dar hecho”.
 
   Crespo se encuentra preparando, precisamente, la versión larga de Nadie tiene la culpa, una visión en tono tragicómico sobre los eternos conflictos de pareja y las sombras de las rupturas. En su opinión, incluso siendo el guionista de sus propios trabajos, no hay por qué ceñirse a la letra. “No soy una persona fiel a los diálogos. Si lo que sale cuando estás rodando es mucho mejor, el primero que sale ganando soy yo mismo”.
 
   Los dos protagonistas de la charla se reconocieron una mutua admiración profesional, además del tono distendido y cómplice que les permite su amistad de años. “Cuando vi Amar tuve la sensación de que Esteban era el [John] Cassavetes de los cortos. Había una mirada distinta, mucha libertad para los actores”, refirió Salmerón. Y Crespo indicó: “A Gustavo le sigo llamando porque es un profesional que siempre se involucra y trabaja lo que sea necesario, ya sea para una peli que mueve una pasta gansa o para un corto sin un maldito duro. Prefiero ese tipo de actores, los que se vuelcan porque aman su trabajo”.

Versión imprimir