twitter facebook instagram
Inicio Aisge
Noticias Entrevistas Cursos
 
Noticias
09-12-2015 Versión imprimir

 

Los estrenos del 11 de diciembre



‘Don’t Speak’



MIEDO AL BORDE DEL MAR
 
 
 
 
ALBERTO ÚBEDA-PORTUGUÉS
Rindiendo homenaje al cine de serie B, Don’t Speak (premiada en el festival de cine de terror de Atlanta, Estados Unidos) es una cinta rodada en inglés ypensada para crear el consabido espanto e indagar en la a veces fina línea que separa los buenos momentos de la desgracia. El director novel Amadeu Artasona ha reunido a un grupo de eficaces intérpretes que se enfrentan a un enemigo al que apenas pueden ver.
 
   En una bonita ensenada la muerte acecha a un grupo de jóvenes que en un barco disfrutan de un día de mar. Una vieja maldición del pueblo cercano convierte la alegría de las copas, el baile y las risas en una pesadilla de la que parece imposible despertar…
 
   Comandando el reparto figura la barcelonesa Melina Matthews (de padre galés y madre francesa), la elegida para liberar al pueblo de su castigo o para condenarlo definitivamente. “Lo bueno que tiene el terror es que los intérpretes, a diferencia de lo expuestos que nos encontramos en un drama, estamos más apoyados por los numerosos recursos que se utilizan: gritos, sangre, ruidos inquietantes y la música”, opina Matthews, que ya disfrutó de un papel importante este año en Negociador, de Borja Cobeaga, y también participó, junto a Javier Bardem y Sean Penn, en Caza al asesino, de Pierre Morel.
 
 
Natalia Jerez, Amy Gwylliam, Melina Matthews, Benjamin Natham y Jake Klamburg, de izquierda a derecha
Natalia Jerez, Amy Gwylliam, Melina Matthews, Benjamin Natham y Jake Klamburg, de izquierda a derecha
 
 
 
   Alrededor de Matthews giran como peonzas sus compañeros de fiesta, que se van rindiendo a la evidencia de estar prisioneros en ese pueblo al borde del mar que resulta ser poco menos que la antesala del infierno. Benjamin Nathan (novio del personaje de Matthews) es un norteamericano afincado en España que ha trabajado en la serie Refugiados y en Ahora o nunca, de Maria Ripoll. Otra norteamericana, Saras Gil (vive en Barcelona desde hace seis años), experimenta en Don’t Speak la decepción de un amor no correspondido por Nathan mientras, desesperada, intenta comprender lo que está sucediendo. “Durante el rodaje me sentía siempre al límite, llorando y gritando, y con una escena bajo el agua en la que casi me ahogo”, comenta Gil, integrante del elenco de Bucles, de Héctor Zerkowitz, además de tener pendiente el estreno de Incidencias, de José Corbacho y Juan Cruz.
 
   El personaje de Liliana Cabal  (Luces rojas, de Rodrigo Cortés) quiere salvar a los recién llegados pero no puede evitar la tentación de conducirlos al matadero. “Do, la mujer que encarno, es un ser atormentado por un pasado terrible. Con la ayuda del maquillaje, ha sido muy interesante y divertido transformarme en ella”, explica Cabal, refiriéndose a esa pinta de loca desvalida que presenta en el filme.
 
   En el resto del grupo de amigos sobresalen las actuaciones del anglo-español Jake Klamburg (Open Windows, de Nacho Vigalondo), Amy Gwilliam (Grand Piano, de Eugenio Mira) y Ben Vinnicombe, británico criado en la Costa del Sol, que intervino en Fuga de cerebros 2, de Carlos Therón. 
 
 
Liliana Cabal
Liliana Cabal
 
 
 
A plena luz del día
Amadeu Artasona es un apasionado del cine fantástico. “Hay pocos géneros que estimulen de esa forma al espectador. Me gustan películas como La semilla del diablo, de Roman Polanski, o Tiburón, de Steven Spielberg”, dice Artasona. Obligado por un presupuesto muy ajustado, Don’t Speak se filmó en apenas dos semanas y además a plena luz del día, algo muy infrecuente y novedoso en un género que parece necesitar la oscuridad. “La película está rodada de la forma más realista posible, dando libertad para que aparezcan situaciones inesperadas, o al menos con la sensación de que cualquier cosa puede suceder en cualquier lugar y momento. A medida que los jóvenes se introducen en el siniestro pueblo, los constantes sobresaltos van sacando lo mejor y lo peor de nuestros protagonistas y enfrentándolos a un horror impensable”, arguye el realizador.
 
   Don’t Speak nos recuerda que hay un cine de pequeño formato producido con una profesionalidad que muchos envidiarían. Un esfuerzo que debería ser reconocido por un público (principalmente joven) siempre ávido de novedades y libre de corsés. Lo que cuenta, en el caso del filme de Artasona, es la subida de la presión sanguínea que nos provocan las imágenes, los gritos y carreras que se suceden en un microcosmos aterrador en el que de nada sirve luchar. Una enrarecida atmósfera plasmada con fe en el juego que da en pantalla los que ocasionan sufrimiento y, sobre todo, los que lo reciben.
 
09-12-2015 Versión imprimir
© AISGE 2017   Webmaster   Condiciones de uso   Política de privacidad
Inicio