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12-11-2015 Versión imprimir

Los estrenos del 13 de noviembre



‘Sonata para violonchelo’



UNIENDO VIDA Y DOLOR
 
 
 

 
 
ALBERTO ÚBEDA-PORTUGUÉS
La búsqueda de la perfección absoluta a cualquier precio es el objetivo y la ulterior condena de la violonchelista protagonista de este drama, que marca el debut tras las cámaras en una película de ficción de la tarraconense Anna M. Bofarull.
 
   La catalana Montse Germán encarna en Sonata para violonchelo (Sonata per a violoncel) a una concertista en la cumbre de su carrera a la que se le diagnostica fibromialgia. El dolor constante que sufre no le hace abandonar la pasión de su vida: la música. “Nunca había hecho un personaje tan importante en cine”, dice Germán, actriz de montajes teatrales como La presa, de Connor McPherson, y  Si existeix, encara no ho he trobat, de Nick Payne;  y de las cintas Atlas de geografía humana, de Azucena Rodríguez; El patio de mi cárcel, de Belén Macías; y Los niños salvajes, de Patricia Ferreira. “Ha sido una experiencia muy impactante tener en las manos un violonchelo. Tuve la suerte de que me ayudara a familiarizarme un poco con el instrumento un músico de la talla de Lluis Claret”, comenta.
 
 
 
 
   Llevar a buen puerto Sonata para violonchelo ha costado tres años de búsqueda tenaz de financiación (en buena parte conseguida gracias al micromecenazgo) y un empeño personal de Bofarull para lograr que intérpretes muy conocidos secundaran el trabajo de Montse Germán. El representante de la violonchelista lo incorpora Juanjo Puigcorbé, al que podemos ver en la serie Carlos, Rey Emperador. “Le gustó mucho el guion y me dijo que sí rápidamente”, afirma la cineasta, admiradora, igual que todos nosotros, de un actor de películas como Rivales, de Fernando Colomo; y La chispa de la vida, de Álex de la Iglesia. El tarrasense Jan Cornet es el alumno y amante de Julia, nombre de la protagonista. Cornet saltó a la fama con La piel que habito, de Pedro Almodóvar (por la que obtuvo el Goya al mejor actor revelación), y se apuntó también un éxito con su intervención en Perdona si te llamo amor, de Joaquín Llamas.
 
   Forma parte del elenco, además, Marina Salas (la hija de la artista), otra de las intérpretes de Carlos, Rey Emperador y de la película Por un puñado de besos, de David Menkes. “La edad de los personajes en el primer borrador de guion era muy diferente. Al tener ya confirmados a Montse, Juanjo, Jan y Marina, no tuve ningún inconveniente en adaptar sus respectivos roles a las características físicas y de edad de cada uno, cambiando asimismo las relaciones que había entre ellos”, explica Bofarull.    
 
 
 
 
Testimonio del dolor
La directora dedica Sonata para violonchelo a su madre. “He querido abordar ese mundo siempre fascinante  del  proceso  de  creación  artística, al que me siento cercana por mi formación humanística y mi pasión por el cine. Al  mismo  tiempo  lo  he  entrecruzado  con  otro  tema  universal,  el  de  la  enfermedad.  Y,  más  concretamente,  con  la fibromialgia,  síndrome  que  afecta  a  un 4%  de  la población  a  nivel  mundial.  Este  tema  me resulta muy próximo, puesto que mi madre padece ese mal, y cada momento que he vivido con ella, cada recuerdo, está de alguna manera matizado por el dolor y esta enfermedad”, cuenta con emoción Bofarull, autora de los documentales Hammada y Expeditions.
 
   Ya ha tenido la cinta al menos dos citas importantes con el público, y tanto en el festival de Málaga como en la reciente Seminci de Valladolid obtuvo el aplauso unánime de los espectadores. “Es una historia en la que triunfa la voluntad y la pasión. En la que la protagonista se pregunta dónde está su límite, cuál es el compromiso personal con su música o si es, principalmente, una adicción, y todo eso teniendo presente que su deterioro físico va a continuar”, reflexiona la realizadora.
 
   Sonata para violonchelo es un filme valiente que encara el lado más triste de la existencia, el sufrimiento, que es también analizado como el aspecto que más nos puede redimir de nosotros mismos, de nuestros ridículos egos y del alarde altisonante y grotesco de cualquier triunfo. Bofarull, pues, une vida y dolor, convirtiéndolos en una sinfonía que oímos, y vemos, con atención y respeto. 
Montse Germán Marina Salas y Germán
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