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15-12-2016 Versión imprimir

 

Los estrenos del 16 de diciembre



‘El faro de las orcas’



AMOR Y AVENTURA EN LA PATAGONIA
 
 
 
 
ALBERTO ÚBEDA-PORTUGUÉS
Basándose en hechos reales, el cineasta cordobés Gerardo Olivares ha ambientado su nueva película en plena naturaleza indómita al tiempo que ofrece una bonita historia de amor. Para ello, nada mejor que contar con una actriz del talento y la belleza de Maribel Verdú, en una coproducción hispano-argentina de seis millones de euros.
 
   Lola (Maribel Verdú) y su hijo autista, Tristán (Quinchu Rapalini), viajan hasta la Patagonia argentina para encontrarse con Beto (Joaquín Furriel), guardafauna que tiene una relación especial con orcas salvajes, por las que el niño ha mostrado fascinación. La desconfianza inicial de Lola y Beto se transforma en comprensión de los problemas que ambos arrastran, los cuales están lejos de solucionarse.
 
 
 
Joaquín Furriel y Maribel Verdú
Joaquín Furriel y Maribel Verdú
 
 
 
   “Ha sido un rodaje fantástico. Pocas veces he disfrutado tanto trabajando”, comenta Verdú, que este mismo año estrenó La punta del iceberg, de David Cánovas. “Dado que está basada en una historia real, lo que perseguíamos era crear unos personajes que emocionen a la gente, casi viviendo con ellos este relato tan hermoso”, señala la actriz madrileña, a la que también veremos pronto en Abracadabra, de Pablo Berger. “No hay trampa ni cartón en los personajes o en la trama. Son tan creíbles como honestos. Una historia así y la labor de Gerardo [Olivares] han conseguido que nuestra labor fuera fácil en un entorno tan salvaje”, añade la intérprete, refiriéndose al rodaje en Península Valdés, en la Patagonia, en marzo de este año, para después concluir la filmación en Fuerteventura.
 
   El argentino Joaquín Furriel se declara un rendido admirador de Verdú. “Desde que vi Belle époque siempre tuve ganas de trabajar con ella, y El faro de las orcas me ha dado la oportunidad de que ese sueño se convierta en realidad”, reconoce Furriel, al que recordamos en su divertido rol de atracador desastroso en Cien años de perdón, de Daniel Calparsoro.
 
   También destaca la participación del canario Ciro Miró y Ana Celentano, ambos en el elenco de La isla del viento, de  Manuel Menchón.
 
 
Quinchu Rapalini y la pareja protagonista
Quinchu Rapalini y la pareja protagonista
 
 
 
Nadando entre orcas
“José María Morales, mi productor, me habló de Beto Bubas, un argentino que conoció en un viaje por Patagonia. Había logrado entablar una relación increíble con orcas salvajes, haciendo algo único: se metía en el mar tocando su armónica y las orcas se le acercaban para que él pudiera acariciarlas. Pensamos al unísono que esa historia había que llevarla al cine”, explica Gerardo Olivares, que se inspiró igualmente en el libro Agustín, corazón abierto, de Bubas, el relato real en el que se describe el encuentro de Agustín, un niño autista bonaerense, y el guardafaunas. “El faro de las orcas nos asalta por la imponente belleza de estos animales, la fuerza de la naturaleza, lo inhóspito del paisaje, la soledad, la simpleza y generosidad con que los lugareños  brindan su ayuda, creando con todo ello la atmósfera propicia para el inicio de un maravilloso amor”, razona el cineasta, autor de los filmes 14 kilómetros, La gran final y Entrelobos, y de numerosos documentales de aventura y viajes para TVE y Canal Plus.
 
   Olivares ha utilizado la técnica de la animatrónica (mecanismos robóticos) en algunas de las escenas más impactentes del filme, con un diseño de producción de David Martí, ganador de un Oscar al mejor maquillaje por El laberinto del fauno, de Guillermo del Toro. “Los planos de las orcas se combinaron con estos ingenios casi mágicos, de forma que es imposible diferenciar los movimientos de los animales vivos de los animatrónicos”, declara Olivares.
 
   No podemos sino descubrirnos ante las imágenes espectaculares de El faro de las orcas. La contemplación de estos enormes mamíferos nadando y jugando con los protagonistas (estamos de acuerdo con el cineasta en que lo real y lo virtual en estas escenas son idénticos) nos deja estupefactos. Pero eso no estaría en absoluto completo sin una historia en la que apoyarse, en el dolor y el amor de dos seres angustiados que hallan el paraíso en un lugar desolado, constantemente azotado por vientos huracanados y un sol inclemente. La excelente realización de Gerardo Olivares ha facilitado el triunfo de dos grandes intérpretes: demuestra Maribel Verdú que hay pocas actrices como ella que expresen con tanta verdad el dolor y la ternura.
 
 
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