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14-11-2018


ALBERTO ÚBEDA-PORTUGUÉS

Este absorbente y denso thriller marca el debut en la dirección de Nacho Ruipérez. Se trata de una coproducción hispano-argentina que se presenta estos días en el Festival de Cine Europeo de Sevilla. El desentierro se rodó entre septiembre y octubre del pasado año en escenarios naturales de Valencia: La Albufera, Sueca, El Perelló o la ciudad.

   Jordi (Michel Noher) llega de Argentina para asistir al entierro de su tío Félix (Jordi Rebellón), un influyente político valenciano. Ese viaje le da la oportunidad de investigar la desaparición de Pau, su padre (Leonardo Sbaraglia), del quien no tiene noticias desde hace 20 años. Con la ayuda de su primo Diego (Jan Cornet), Jordi comprueba que sus pesquisas le están colocando en el punto de mira de asesinos y proxenetas opuestos a que se remueva el pasado.


Michel Noher y Jan Cornet


   “Que un actor con tanto nombre como Leonardo Sbaraglia quisiera hacer la película facilitó en cierta forma la elaboración del casting”, comenta Ruipérez. Sbaraglia simultanea desde hace décadas su trabajo en Argentina con filmes españoles como En la ciudad sin límites (Antonio Hernández), Carmen (Vicente Aranda), Salvador (Manuel Huerga), Una pistola en cada mano (Cesc Gay) o la serie Félix. “Tengo que reconocer que Leonardo me imponía un poco, pero en el rodaje demostró ser una persona extraordinaria que procura hacer más llevadero el trabajo del equipo”, afirma el realizador sobre un intérprete al que veremos próximamente en la nueva película de Almodóvar: Dolor y gloria.

   Junto a Sbaraglia y el también argentino Michel Noher, destaca la presencia de Jan Cornet, intérprete que ya logró notoriedad por su Goya gracias a La piel que habito (Pedro Almodóvar). Le avalan además Luces rojas (Rodrigo Cortés), Barcelona, noche de verano (Dani de la Orden) o Perdona si te llamo amor (Joaquín Llamas). “Tanto el personaje de Jan como el de Michel o el mío luchan cada uno a su manera contra la corrupción y las mafias de la zona”, dice Sbaraglia.

   Destacamos también a Jordi Rebellón, que obtuvo una gran popularidad en la serie Hospital Central, aunque posteriormente le vimos en Amar es para siempre, Sin identidad o Cuéntame. Francesc Garrido encarna a otro de los personajes implicados en la investigación de los protagonistas. Este ha dado muestras de su talento en La adopción (Daniela Féjerman),  La película de nuestra vida (Enrique Baró Ubach) y la serie Sé quién eres. Uno de los mejores papeles de El desentierro es el que corresponde a Raúl Prieto (de la serie Velvet Colección), en la piel de Richi, viejo amigo de Pau/Sbaraglia al que los años han tratado muy mal. 

   Ana Torrent es la mujer del político y madre de Cornet. Cómo no recordar a la actriz en El espíritu de la colmena (Víctor Erice) o Tesis (Alejandro Amenábar), y más actualmente en el filme Verónica (Paco Plaza).


Jordi Rebellón y Leonardo Sbaraglia


Los arrozales de la Albufera

“En El desentierro salen a la luz tramas de corrupción, trata de blancas, chantajes y asesinatos en una madeja de relaciones y amenazas en las que se esconde el secreto de la desaparición del personaje de Leonardo Sbaraglia”, expone el director. Ruipérez es autor de los cortos La victoria de Úrsula y La Ropavejera. Todo lo que sucede en la cinta tiene mucho que ver con el entorno que se retrata. “Los arrozales de la Albufera son un personaje más de la película. Mi idea de El desentierro es que, además de un thriller, sea un western contemporáneo. Es un paisaje muy hermoso y húmedo en el que hay algunos pueblos muy aislados por la inmensidad de los campos. Ese aislamiento contribuye en la cinta a que muchas mentiras y abusos queden impunes”, explica el cineasta, que admite influencias de clásicos como Rashomon (Akira Kurosawa) o El secreto de sus ojos (Juan José Campanella) y de las series True Detective y Breaking Bad.  

   El desentierro combina casi constantemente dos épocas para explicar una historia impactante de amor, crimen y corrupción. El plácido paisaje valenciano contrasta con una violencia soterrada o a veces muy explícita de individuos que no se detienen ante nada en su afán de codicia y poder.

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