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16-02-2017 Versión imprimir

 

Los estrenos del 17 de febrero



‘Legionario’



UN HOMBRE EN ESTADO DE GUERRA
 
 
 
 
ALBERTO ÚBEDA-PORTUGUÉS
La primera película del director mexicano afincado en España Eduardo H. Garza combina el thriller con algunas secuencias bélicas, logrando angustiarnos e interesarnos en igual medida con una propuesta francamente atractiva. Fue rodada en el verano de 2014 en localizaciones de Madrid y Gran Canaria y contó con el asesoramiento y colaboración del Ejército de Tierra español.  
 
   Después de una trágica misión en Afganistán, Santos (Raúl Tejón), soldado de la Legión, regresa a Madrid y acude con Alicia (Diana Palazón), su novia, a una fiesta organizada por su amigo Andrés (Luis Mottola). Bebe más de la cuenta y se quedan a dormir en un apartamento con que cuenta Andrés en el mismo edificio. A la mañana siguiente, despierta junto a una mujer muerta que no es su prometida. Mientras duda si debe entregarse, trata de averiguar qué ha sucedido, dónde está Alicia. ¿Ha asesinado él a esa mujer?
 
 
 
Raúl Tejón y Diana Palazón
Raúl Tejón y Diana Palazón
 
 
 
   Raúl Tejón ha destacado en series como Amar en tiempos revueltos, Bandolera o El Caso. En la pantalla grande se distinguió en Cruzados, de Miguel Ángel Cárcano; o Diamantes negros, de Miguel Alcantud. “Me sorprendió la claridad de ideas de Eduardo, la creación de un personaje tan completo como el de Santos. Estoy contento de haberlo interpretado”, comenta Tejón, al que le gustó mucho subir a un helicóptero militar de transporte. “La película plantea misterios constantemente, lo que hace que el espectador no pueda relajarse ni un momento”, añade el intérprete de Getafe (Madrid), que en la actualidad representa Iván-Off, de Antón Chéjov.
 
   La coprotagonista, Diana Palazón, obtuvo una gran popularidad con las series Al salir de clase y Hospital Central. “El guion de la película era potente y sugestivo y eso hizo que quisiera trabajar con Eduardo y con Raúl. El director nos dejó margen para que pudiéramos improvisar en unas secuencias con una estructura muy marcada”, afirma la actriz ilicitana. El tercer personaje importante lo incorpora el hispano-argentino Luis Mottola, al que hemos visto en la serie Sin identidad y en piezas teatrales como Yo me bajo en la próxima, ¿y usted?¸ de Adolfo Marsillach. “Creo en el cine independiente y en los nuevos talentos. Legionario es una oportunidad de reivindicarlo”, aduce Mottola, en el reparto del inminente estreno Es por tu bien, de Carlos Therón.
 
   En otros papeles destacan Juanjo Sanjosé (portero del edificio), en la serie Centro médico; Marta Canalda (invitada a la fiesta), intérprete de Los límites del cielo, de Israel González; y, en la piel de dos presuntos yihadistas, Camilo Vásquez, integrante del elenco de Truman, de Cesc Gay; y Arturo de la Torre, que ha participado en Águila Roja y El Ministerio del Tiempo.
 
 
Tejón, en otro momento del filme
Tejón, en otro momento del filme
 
 
 
Soldados, no superhéroes
“Me interesan los dramas que te dejan sin aliento. Especialmente, los que bucean en el interior de los personajes y descubren secretos que no se quieren airear”, explica el realizador Eduardo H. Garza, que rodó una parte de la cinta en un campo de paintball (juegos bélicos) en Boadilla del Monte y en la base militar de El Goloso, ambos espacios en la Comunidad de Madrid. “Filmamos en agosto y hacía un calor espantoso, pero resultó ser una aventura inolvidable y muy divertida”. Uno de los propósitos de Garza en Legionario era narrar la realidad de esos militares que han vivido situaciones de mucho peligro. “Solemos pensar, por influencia de algunas películas, que los soldados son superhéroes de acero puro, pero son tan humanos como cualquiera y a veces no pueden aceptar sus experiencias de tan dolorosas como son. Y eso es lo que le ocurre a Santos, nuestro protagonista”, explica Garza, autor de cortos como Toda una vida o Honey.
 
   Pese a disponer de un presupuesto muy reducido, Legionario ofrece escenas de acción bien planteadas y un clima de tensión y locura que sobrecoge al espectador y le conduce a un recorrido alucinado de verdad o fantasía, a cuál más inquietante. En ese ambiente pesadillesco, Garza describe con nervio el inmenso trauma que produce en un ser, por muy preparado que esté, las armas, las explosiones, la sangre de una guerra: un escenario donde los soldados, hombres y también mujeres, pueden bromear y pensar en lugares tranquilos de descanso solo unos momentos antes de un ataque. Una felicidad a la que quizá pongan sordina, porque seguirán sonando en su cabeza los disparos incesantes, el tableteo de las ametralladoras.
 
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