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17-07-2019

Los estrenos del 19 de julio


‘Ojos Negros’


DESTELLOS ADOLESCENTES


ALBERTO ÚBEDA-PORTUGUÉS

Absolutamente recomendable el debut en la dirección de Marta Lallana e Ivet Castelo con este filme, triunfador en la sección Zonazine del último Festival de Málaga y con gran éxito en el D’A Festival de Barcelona y el Atlántida Film Fest. Ojos Negros, rodada en la población turolense que da título a la película, es una producción de Nanouk Films en colaboración con la Universitat Pompeu Fabra, de donde han surgido más ejemplos de palpitante cine alternativo: Las amigas de Àgata, Julia ist o Yo la busco.

   A sus 14 años, Paula (Julia Lallana) pasa las vacaciones de verano en Ojos Negros, el pueblo de su enferma abuela (Inés Paricio), a quien casi no conoce. Las acompaña también su tía (Anna Sabaté). Alejada de la atmósfera asfixiante y las broncas entre sus padres, Paula establece una intensa amistad con otra veraneante de nombre Alicia (Alba Alcaine). Ambas intuyirán poco a poco lo que significa hacerse mayor.



Alba Alcaide (izquierda) y Julia Lallana (derecha)


   “Esta película nace del interés por capturar un momento concreto en la vida de mi hermana Julia, ese breve periodo en el que no eres una niña pero tampoco eres una mujer. Un momento en el que los sentimientos son ambiguos y el mundo de los adultos es algo opaco y desidealizado”, explica la codirectora Marta Lallana. Al igual que su hermana y su madre, Julia Lallana tiene sus raíces en el pueblo aragonés de Ojos Negros. “Paula, el personaje de Julia, es reservada y reflexiva. Necesita olvidar el mundo de los adultos y consigue encontrar refugio en la amistad con Alicia”, expone la realizadora. 

   La coprotagonista Alba Alcaine veranea todos los años en Ojos Negros y conoce a toda la gente de la localidad. “Hemos querido que la Alicia que encarna Alba fuera extrovertida, espontánea. Nunca ha conocido a nadie con la sensibilidad Paula, y precisamente eso refuerza su relación”, afirma la codirectora Castelo. 

   También es importante el cometido de Anna Sabaté, que tiene en cartel La vida sin Sara Amat (Laura Jou). “Interpreta a Elba, una mujer que ha pasado toda su vida cuidando la casa familiar y tiene un carácter hosco y resentido. La convivencia con su sobrina le hace reflexionar sobre las decisiones que han marcado su existencia”, relatan las autoras.

   Destacamos por último a Raquel Vicente (Celia, la madre de Paula/Julia Lallana), actriz que protagonizó la producción aragonesa Las bodas de Isabel Segura.



Anna Sabaté


El yo femenino

Ojos Negros ha nacido a partir del imaginario compartido sobre nuestros veranos”, comenta la codirectora Ivet Castelo, graduada en Comunicación Audiovisual por la Universitat Pompeu Fabra. Igual que marta Lallana. “El tema, el paso de la infancia a la madurez, ha tomado forma de un modo natural e intuitivo al estar relacionado con nuestros propios recuerdos”, señala Castelo. Tanto ella como Lallana colaboraron en apartados técnicos para el corto El arquero (Ignacio Garriga y Sandra García). Esta última las ha ayudado ahora junto a Iván Alarcón en el guion y la dirección de Ojos Negros

   “De niña pensaba que era como una espectadora de mi casa familiar, cargada de memorias que no me pertenecían, aunque recorriendo los espacios más habituales de mi madre llegué a entenderla, imaginando cómo era ella a mi edad y lo que le supuso el hecho de dejar el pueblo. Esos recuerdos dan forma a Ojos Negros, al retratar en cierto sentido los sentimientos y emociones de tres generaciones de mujeres”, profundiza Lallana. Su compañera detrás de la cámara añade y puntualiza un aspecto esencial del filme: "Muchas películas retratan el momento en que dejamos de ser niños, pero no tantas lo hacen tomando el punto de vista de la mujer. En Ojos Negros hemos querido dar voz a nuestro propio yo femenino y reivindicar su papel en el cine”.

   Son encantadores los personajes que construyen Julia Lallana y Alba Alcaine, actrices que encarnan con gracia y toda la frescura de edad a esas niñas que sienten el rubor y las dudas de la adolescencia. Las cineastas Marta Lallana e Ivet Castelo describen igualmente bien a ese personaje amargo pero necesitado de ternura y amor del que se adueña Anna Sabaté. Son estos roles algunos de los destellos de una película cautivadora del primer al último fotograma, lo que nos hace concebir grandes esperanzas para estas directoras noveles, a quienes deseamos mucha suerte en su prometedora carrera.

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