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01-12-2016 Versión imprimir

 

Los estrenos del 2 de diciembre



‘El perdido’



UN MODERNO ROBINSON CRUSOE
 
 
 
 
ALBERTO ÚBEDA-PORTUGUÉS
Una de las grandes sorpresas del último Festival de Málaga fue este filme contemplativo, sin diálogos y con un solo intérprete, que se alzó con los galardones a la mejor película y al mejor director en la sección Zonazine. Es el primer largometraje de ficción del francés afincado en España Christophe Farnarier, que rodó durante 35 días de todo un año en distintos puntos del Pirineo catalán.
 
   Un hombre joven se interna en el bosque con una escopeta y trata de matarse. No tiene valor para hacerlo y entonces comienza a vagar errabundo por zonas despobladas durante mucho tiempo. Le vemos cazando, construyendo una casa, plantando un huerto y siempre evitando a los extraños.
 
 
Adri Miserachs
Adri Miserachs
 
 
 
   El protagonista de El perdido es Adri Miserachs, un ingeniero textil amigo de Farnarier que se embarcó en la aventura de esta película radical, consiguiendo una interpretación tan impresionante que fue merecedora del premio al mejor actor en Málaga en la mencionada Zonazine, sección dedicada a las cintas más vanguardistas. “La naturalidad de la propuesta de Christophe hizo que el vértigo desapareciera en unos instantes. Enseguida sentí que el desafío pasaba más por desnudarme en mi interior, no ante la cámara”, comenta Miserachs, que compaginó durante el tiempo de rodaje su trabajo habitual con la actuación.
 
   “La experiencia fue un remanso de paz donde el espejo no existe y el protagonismo está a expensas del entorno. Una liberación para el alma y una afirmación del instinto. La comunicación con Christophe fue siempre más intuitiva que explícita: compartíamos la simplicidad de un camino vital y universal”, explica el novel intérprete, que no abordó su papel como lo podría hacer un actor de oficio: “Tenía muy claro que debía buscarme a mí mismo en ese personaje. Es como un regalo en el que el silencio suena a música y el eco es tu guía”.
 
   Farnarier expone que Miserachs “no está lejos del rol que encarna. Aceptó el reto de vivir con total libertad una experiencia de la realidad, evitando dramas psicológicos o falsas interpretaciones. Buscamos la verdad. Todo está en su presencia, su mirada, sus gestos”.
 
 
Miserachs, junto al fuego
Miserachs, junto al fuego
 
 
 
Basada en una historia real
Christophe Farnarier se basó para El perdido en la historia real de Miguel Mérida, un campesino andaluz que estuvo 14 años, hasta 2008, viviendo aislado en la Sierra Sur (Jaén). “También me inspiró el ensayo Walden, del filósofo norteamericano Henry David Thoreau, en el que relataba los dos años que pasó en una cabaña solitaria construida por él mismo junto a un lago de Massachusetts”, dice el cineasta, autor de los documentales El somni, Le premier rasta y La primavera. “Los elementos fundacionales de la película están en la experiencia voluntaria de una ruptura total con la sociedad y la civilización, la inmersión en el seno de un entorno natural, el deseo de vivir con lo mínimo necesario y de ser feliz en armonía con los demás seres vivos”, señala Farnarier, que realizó la cinta con un presupuesto de 600.000 euros. “Filmé sin ninguna cortapisa, cámara en mano, siempre con luz natural y sonido directo, procurando borrar todas las fronteras entre realidad y ficción”.
 
   Uno de los momentos más impactantes de El perdido es el intento de suicidio del personaje de Adri Miserachs. “Si en ningún plano de la  película Adri cayó en la tentación de hacer teatro, en esa secuencia fue aún más sincero. Tanto él como yo tuvimos amigos que se quitaron la vida y pensar en ellos le desbordó por completo”, afirma el realizador, que nos anima a buscar nuestro propio perdido. “El ser humano ha extraviado su rumbo viviendo en ciudades populosas y apenas conoce la persona que es en el fondo. La única manera de descubrirlo es regresando a la naturaleza, al silencio y a la tranquilidad del ritmo secreto de la existencia”.
 
   Nos dejan honda huella las imágenes poéticas y serenas de El perdido, paladeando las etapas de la soledad del personaje de Miserachs, su unión con el medio en el que transita. Sentimos admiración sin envidia por su habilidad para ser un moderno Robinson Crusoe, comprobando que en cada cosa que hace trata de hallar las razones para seguir adelante. Por eso pensamos que serán afortunados los espectadores que se acerquen a ver este mágico filme, ya que les hará meditar y sentirse mejor que cuando entraron a la sala.
 
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