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31-05-2017 Versión imprimir

 

Los estrenos del 2 de junio


‘Bittersweet Days’


CUANDO EL CORAZÓN DECIDE POR NOSOTROS
 
 
 
ALBERTO ÚBEDA-PORTUGUÉS
Una historia romántica y de suaves y deliciosos tonos marca el debut en el largometraje de la mallorquina Marga Melià, en lo que además constituye el primer filme dirigido por una mujer en las islas Baleares. Esta producción de presupuesto low cost (60.000 euros) ha sido ya admirada en los certámenes Abycine de Albacete, Cineespaña de Toulouse o el Atlántida Film Festival de Palma de Mallorca.
 
   Julia (Esther González) y Marcos (Joan Miguel Artigues) llevan mucho tiempo juntos y planean casarse, pero a él le ha surgido una gran oportunidad de trabajo en Londres y debe aprovecharla. Julia necesita dinero para pagar la hipoteca del piso de Barcelona, por lo que decide compartir la casa con un atractivo fotógrafo holandés. La amistad surge entre ellos y hace que la mujer se pregunte cuáles son las verdaderas aspiraciones de su existencia.
 
 
Esther González y Patricia Caballero
Esther González y Patricia Caballero
 
 
 
   Esther González no es actriz profesional. Natural de Palma, ejerce como ingeniera industrial en Barcelona para una multinacional alemana. “No se me había pasado por la imaginación que podría actuar hasta que Marga me habló de Bittersweet Days”, explica González, cuya gran pasión es viajar. “Tanto Esther como Brian Teuwen [el fotógrafo holandés] tienen bastantes puntos en común con sus respectivos personajes”, señala la directora Melià. “Hemos improvisado mucho y perfilado los diálogos mientras rodábamos, teniendo a nuestro favor el hecho de que carecían de experiencia como intérpretes”.
 
   Nacido en Manacor (Mallorca), Joan Miquel Artigues sí que se define como “actor y creador”. Entre sus trabajos más renombrados figuran las colaboraciones en las series Laberint de passions, Mossèn Capellà (producciones de la televisión balear) o El secreto de Puente Viejo, en el papel de Diego Zamalloa. Otro cometido importante es el que encarna la barcelonesa Patricia Caballero (Ana, la mejor amiga de Julia/Esther González), que también debuta ante las cámaras. Forma parte de una compañía amateur de teatro desde hace cuatro años, aunque su ocupación habitual es como financiera radicada en la ciudad condal.
 
   Asimismo destacan los personajes de Queralt Riera (una pintora muy excéntrica), que actuó en el filme Lisístrata, de Francesc Bellmunt; y el corto Qué glande es el cine, de Juanma Bajo Ulloa; y Joan Marqueño (un joven a la caza de amor en los bares de copas), al que vimos en Ocho y El árbol sin sombra, ambas de Xavier Miralles. 
 
 
Esther González
Esther González
 
 
 
La identidad perdida
“Mi intención ha sido realizar una película que no pretende engañar, que busca la frescura y la luminosidad”, afirma la directora Marga Melià, autora del corto El síndrome del calcetín desparejado y el documental Un solitario baile con el miedo. “Creo que era una consecuencia lógica que las actuaciones partieran de la más elemental espontaneidad, y por eso ha sido estupendo que Esther González y algunos de los otros integrantes del reparto no hayan actuado anteriormente”, resalta Melià, que interviene en una de las secuencias de Bittersweet Days.  
 
   “Pienso que, pese a la crisis que hemos sufrido, existe una cierta juventud europea, quizá treintañera, que se encuentra en constante movimiento y cuya problemática es muchas veces más de identidad que económica”, comenta la cineasta, Presidenta de la Associació de Cineastes de les Illes Balears (ACIB) en el bienio 2015-16. “Bittersweet Days aporta un punto de vista femenino sobre las relaciones sentimentales y, como expresa el título de la película, se trata de un punto de vista agridulce. Transcurre en verano, entre Barcelona y Mallorca, y retrata personajes inseguros y descontentos con sus vidas, perdidos ante la inmensidad de posibilidades que tienen a su alcance”, aduce Melià, que reverencia en la cinta La dolce vita, de Fellini, el cine de Woody Allen y  la novela El guardián entre el centeno, de J.D. Salinger.
 
   Nos encontramos ante un delicado y profundo filme que habla de las cosas importantes de la vida, del amor, sí, pero también de la manera en que queremos desenvolvernos, de lo que deseamos experimentar, de sentirnos intensamente vivos. Melià lo cuenta con sabiduría y calma, apoyada en unas bonitas canciones del grupo mallorquín Lili’s House que subrayan algunos pasos de tiempo. He aquí una obra pequeña, entrañable y sincera que nos hará sentir más en paz con lo que somos y quizá con lo que nos gustaría ser.
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