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19-05-2016 Versión imprimir

 

Los estrenos del 20 de mayo
 
 
 
‘El rey tuerto’
 
 
 
LA IDEOLOGÍA Y LA REALIDAD
 
 
 
 
ALBERTO ÚBEDA-PORTUGUÉS
Duelo de intérpretes por todo lo alto en este magnífico filme del debutante Marc Crehuet que se exhibió en el reciente Festival de Málaga. Se basa en la obra homónima con la que este director catalán triunfó en 2013, apoyada en el mismo cuarteto de actores, en Barcelona, Madrid y posterior gira por España.
 
   Los antisistema Ignacio (Miki Esparbé) y Sandra (Ruth Llopis) acuden a una cena en casa de una antigua amiga, Lidia (Betsy Túrnez), y su marido, el policía David (Alain Hernández). El activista ha perdido un ojo al impactarle una pelota de goma en una manifestación. Desde el primer momento de la velada, las discusiones entre las dos parejas son constantes, y estas llegan al límite cuando Ignacio descubre que fue David quien le disparó.
 
 
 
Alain Hernández
Alain Hernández
 
 
 
   Infunde miedo y compasión Alain Hernández en su incorporación de un hombre que siempre ha pensado que estaba en el lado correcto de la realidad ejerciendo un trabajo en el que a menudo debe utilizar la violencia. “Cuando representamos la obra, había a veces, entre el público, policías que después de la función se acercaban a felicitarnos. Se sentían identificados con mi personaje y nos explicaban las depresiones que sufren compañeros suyos”, relata Hernández, con un papel importante en el éxito Palmeras en la nieve.
 
   El rol de Miki Esparbé es el de un ser incapaz de matar una mosca que sabe muy bien cómo está organizado el mundo y quién controla los países y a los políticos. Sin embargo, lo que le gustaría decir en voz alta es que cada vez cree en menos cosas, principalmente en él mismo. “No hay ninguna intención panfletaria en la película. De lo que se trata es de que el espectador juzgue lo que está bien y lo que está mal de cada personaje”, comenta Esparbé, que estrenará próximamente la comedia Cuerpo de élite, de Joaquín Mazón.
 
   Igual de cuidados están los papeles femeninos de El rey tuerto. La barcelonesa Betsy Túrnez encarna a una mujer obsesionada con los cursos de iniciación (cocina, danza del vientre…). “Alain y yo hicimos un ensayo improvisado en un centro comercial y nos comportamos como Lidia y David para saber qué reacción provocábamos y definir mejor la construcción de nuestros personajes”, señala Túrnez, que intervino en Ocho apellidos catalanes. No menos dinámico es el cometido de Ruth Llopis, dispuesta en todo momento a reivindicar sus derechos y a apuntarse a cualquier causa con marchamo progre. “La película contiene momentos muy duros y críticos con la conducta de las personas, capaces de cambiar de criterio y de forma de pensar en un momento, pero sobre todo está impregnada de un sentido del humor muy negro”, dice Llopis, a la que vimos en Barcelona, noche de invierno, de Dani de la Orden.
 
 
Betsy Túrner y Ruth Llopis
Betsy Túrner y Ruth Llopis
 
 
 
Máxima intensidad en un escenario
Aunque estuvo tentado de ello, Marc Crehuet no ha variado sustancialmente al adaptar El rey tuerto a la pantalla grande el decorado principal que ya figuraba en la pieza teatral. “Joaquín Oristrell me convenció de que debía trasladarla al cine. Mi intención era conservar la fuerza de la obra, pero con las posibilidades detallistas que ofrece una cámara. Me encantan películas como La huella, de Mankiewicz, o La cena de los idiotas, en las que la intensidad no decae ni un solo instante pese a tener un escenario prácticamente único”, afirma el cineasta, autor de cortometrajes como Señoras, el corto o Aniversario, con el dúo cómico Venga Monjas. “Me interesaba especular, en un contexto de crisis social y frustración, el hipotético encuentro de un antidisturbios y su víctima, las reacciones de cada uno, lo arraigado o superficial de sus convicciones”, reflexiona Crehuet, también creador de la serie de TV3  Pop Ràpid.
 
   El rey tuerto oscila entre la comedia salvaje y el drama de unas personas que no logran que las cosas que hacen tengan el suficiente sentido para estar satisfechos. Son marionetas, como lo somos todos, de un poder invisible e inalcanzable que disfruta viendo cómo sufrimos para ganarnos la vida, para aclarar nuestras ideas y luchar por lo que estimamos justo. Crehuet y sus espléndidos actores dan en el clavo de nuestras miserias y sueños.
 
19-05-2016 Versión imprimir
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