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21-11-2018

Los estrenos del 23 de noviembre


‘CON EL VIENTO’


ALEGRÍAS Y TRISTEZAS SILENCIOSAS


ALBERTO ÚBEDA-PORTUGUÉS

La barcelonesa Meritxell Colell debuta en el largometraje con este hermoso drama intimista en el que la danza juega un importante papel. Con el viento ha obtenido galardones como la Biznaga de Plata en la sección Zonazine del Festival de Málaga y una mención especial en el D'A Festival de Cine de Autor de Barcelona. Cuatro actrices de muy diferentes trayectorias protagonizan una cinta rodada en Valdehumada (Burgos).

  

          Mónica (Mónica García), bailarina en Buenos Aires, vuelve a la casa familiar en un pueblo de Burgos tras el fallecimiento de su padre. Comienza a vivir de nuevo con su madre (Concha Canal) y ocuparse de las gestiones para vender la casa. Mónica no se lleva bien con su hermana Elena (Ana Fernández), pero Berta (Elena Martín), la hija de esta, ayudará a renovar el vínculo entre las cuatro mujeres.

  


   Mónica García es coreógrafa y bailarina de danza contemporánea. En 2004 obtuvo el premio a la Mejor Coreógrafa en el Concurso de la especialidad en Madrid. Ha presentado sus creaciones en numerosos festivales españoles y europeos, y además colabora habitualmente con la compañía Matarile Teatro. “Cuando me presentaron a Mónica, supe que ella debía ser la protagonista de Con el viento. Tiene un rostro singular que te intriga; te preguntas qué historias habrá vivido. Mi siguiente película, Dúo, también la protagonizará Mónica”, relata la directora Colell. 


   A la joven Elena Martín la conocimos en 2014 en Las amigas de Àgata (de Laia Alabart, Alba Cros, Laura Rius y Marta Verheyen). “Elena tiene un enorme talento. Nos hemos beneficiado mutuamente de la experiencia del rodaje porque ella también es directora”, cuenta Colell sobre Martín, que efectivamente dirigió y protagonizó Julia ist, por la que consiguió el premio a la mejor película y a la mejor dirección en la citada Zonazine del Festival de Málaga. 

Elena Martín y Mónica García

           

    Aunque ha actuado en grupos de teatro amateurs, Concha Canal, de 88 años, nunca se había puesto delante de una cámara. Es una de las seis habitantes de Valdehumada y, como en el filme de Colell, perdió a su marido hace poco tiempo. “También igual que en la película, he pensado en vender la casa, pero de momento me gusta estar rodeada y disfrutar de los recuerdos de toda una vida”, comenta la novel intérprete. 


   Colabora especialmente la sevillana Ana Fernández, la actriz que conocemos desde Solas (Benito Zambrano), por la que obtuvo el Goya a la mejor actriz revelación. Destacó después en títulos como Historia de un beso y You’re the one (ambas de José Luis Garci), Hable con ella (Pedro Almodóvar) o La novia (Paula Ortiz).


Concha Canal, junto a Mónica García

 

Retorno a los orígenes

Con el viento es una historia personal. En 2005, después de que muriera mi abuelo, me fui a Buenos Aires. Viví allí durante dos años y cuando regresé tuve la necesidad de estar con mi abuela, en su pueblo burgalés, una aldea a punto de desaparecer”, explica Meritxell Colell, seleccionada en 2015 por La Cinéfondation del Festival de Cannes para desarrollar el guion que se ha convertido en su primer largometraje“Me interesaba hablar del retorno a los orígenes: la tierra, la casa, la madre. Hablar de una realidad y un modo de vida que desaparecerán cuando lo hagan nuestros mayores”, afirma la realizadora, docente en Cine en Curso, iniciativa pedagógica en la que también colaboran cineastas como Jonás Trueba y Carla Simón.


   “Con el viento es una ficción muy abierta. A la hora de rodar, partíamos de la situación que estaba escrita, hablábamos con las actrices y rodábamos. Mónica García y Elena Martín escribieron unos diarios de sus personajes y eso tuvo un impacto sobre la película. Ha sido un trabajo permanente de reescritura y de diálogo, tanto durante el rodaje como en el montaje”, declara Colell, que admite influencias de cineastas como Michelangelo Antonioni o Roberto Rossellini. “Es una película con un cierto espíritu neorrealista, trabajando con un equipo reducido, viviendo en las casas del pueblo donde íbamos a filmar. Rodamos durante 12 semanas, todo un lujo por el que doy las gracias al productor Carles Brugueras”.


   Hay pocos diálogos, pocas palabras en Con el viento. Meritxell Colell impregna su película de la austeridad castellana, pero también la llena de poesía, de inefables alegrías y tristezas silenciosas que parecen tener su canal de expresión en las sincopadas danzas que en algunos momentos nos ofrece Mónica García. Baila en la soledad de una gran casa, inmersa en un paisaje impresionante en el que el viento limpia su mirada. La nuestra, de espectadores atentos.

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