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21-10-2015 Versión imprimir

 
 
Los estrenos del 23 de octubre



‘Un día perfecto para volar’



EL COFRE DE LA INFANCIA
 
 
 
 
ALBERTO ÚBEDA-PORTUGUÉS
La fantasía de un niño en un día de campo es la entraña de la nueva película de Marc Recha, el director de El árbol de las cerezas y Petit indi. Está protagonizada por su hijo, Roc Recha, y Sergi López, con el que el cineasta catalán ya ha trabajado anteriormente.
 
   En Un día perfecto para volar (Un dia perfecte per volar, en el original en catalán), la voz en off del pequeño Roc nos cuenta, en las primeras imágenes del filme, la historia de un gigante del que es amigo ayudándole a volar su cometa. Vestido de paracaidista, Sergi López encarna a ese hombre imaginado que le comenta los movimientos y hábitos de los animales de la zona, próxima a una playa solitaria. Pero según pasa el tiempo se siente cada vez más cansado y se queja de un dolor en la espalda, donde presenta una gran mancha de sangre. 
 
 
Sergi López y Roc Recha
Sergi López y Roc Recha
 
 
 
   “Cuando llevo a Roc a la escuela en coche le explico un cuento llamado La pelota del Gigante. Es un relato de mil episodios en el que un ser descomunal que siempre tiene hambre vive en un castillo rodeado de un bosque donde hay unos árboles que hacen sonidos raros: Uhin, Uhan, Uhé.....”, explica Marc Recha, que también aparece al final de la cinta junto a su hijo. “Es un cuento que a lo largo de los años ha ido creciendo. Roc se divierte hablando con los personajes y proponiendo las diferentes tramas de los episodios”.
 
   Los méritos y la originalidad de la película propiciaron que fuera seleccionada para competir en la sección oficial del reciente festival de San Sebastián. “El reto era crear una historia con la complicidad que un niño y su padre han ido construyendo a través de la convivencia. Poder ver de cerca la relación paternofilial y captar, con un cierto lirismo contenido, todo el universo invisible que el niño levanta en su camino natural de aprendizaje”, argumenta Recha.
 
   Acostumbrado a embarcarse en producciones con independencia del presupuesto de que dispongan, Sergi López es un actor que se atreve con cualquier personaje. Para él, como dijo Robert de Niro, “no hay papeles pequeños, solo actores pequeños”. Le hemos visto recientemente en dos colaboraciones especiales: la posapocalíptica Segundo origen, de Carles Porta y Bigas Luna; y el vitalista drama Un día perfecto, de Fernando León de Aranoa. “A lo que asistimos en esta peli es a la plasmación de un milagro. Los adultos casi no tenemos la capacidad de sentir la magia, aunque sea por un momento. En cambio, un niño logra sentirla cotidianamente. Roc, al que conozco desde que era un bebé, consigue unir realidad y fantasía con solo una mirada, un diálogo, mientras nos hace sonreír y paralizarnos por la sorpresa”, opina López.
 
 
 
Marc Recha y su hijo Roc
Marc Recha y su hijo Roc
 
 
 
   A Roc, que tiene siete años, no le ha parecido extraño ser protagonista de Un día perfecto para volar: “Si su padre fuera carpintero, a él le parecería lo más natural hablar de sillas o puertas, pero como soy cineasta nada de lo que tiene que ver con el cine le resulta anómalo. Es un juego, y así es como ha intervenido en la película”, expone Recha.
 
   Una música de aires country, escrita por Pau Recha, hermano del realizador, ayuda a mantener el tono ensoñador y bucólico de la cinta. “La visión casi panteísta del paisaje y los elementos naturales enlazan con el mundo de los adultos, que a menudo se dibuja a través de la ausencia y se mezcla con el entorno del niño”, dice el director, experto en filmes inmersos por completo en la cotidianidad. “Y eso que en mis cortos de los años 80 hice cine de género: aventuras, terror, western. Pero dudo que pudiera hacer un largo con esas temáticas. Por eso me baso en lo que me queda más cerca”, alega.
 
   Un día perfecto para volar nos abre de par en par el cofre olvidado donde están los sueños de la infancia, la perfecta idealización de un universo protegido por gigantes buenos y padres que escuchan las cándidas preguntas de un ser que quiere saber cómo se organizan las cosas en derredor. Son maneras de abordar esto que llamamos cine, y puestos a hacerlo, Marc Recha apuesta por la sinceridad, por no engañar al espectador y enfrentarle a su visión de ese mundo tan a mano que nos asusta y al mismo tiempo nos fascina.
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