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22-06-2016 Versión imprimir

 

Los estrenos del 24 de junio
 
 
‘Pozoamargo’



EL DESEO VORAZ Y LA CULPA
 
 
 
 
ALBERTO ÚBEDA-PORTUGUÉS
El director hispanomexicano Enrique Rivero rodó entre 2014 y 2015 este turbulento drama erótico que no deja de sorprender e impactar del primer al último fotograma. Recibió el premio de las Nuevas Olas en el pasado Festival de Sevilla y también ha sido reconocido en el Ficunam de México, una cita consagrada al cine independiente.
 
   Jesús (Jesús Gallego) huye de su mujer embarazada tras darse cuenta de que tiene una enfermedad venérea a consecuencia de otras relaciones sexuales. Llega a una zona de La Mancha en la época de la vendimia, y allí conoce a una joven insinuante (Natalia de Molina). El irresistible deseo y la culpa van minando su resistencia. 
 
   El protagonista de Pozoamargo es Jesús Gallego, un actor no profesional de oficio pintor que reside en la localidad que da título a la película, un enclave conquense de apenas un centenar de habitantes. “Cuando conocí a Jesús, en 2000, casi inmediatamente pensé en escribir un guion alrededor de él. Su manera de ser, su forma de mirar, de moverse, crean una especie de fascinación que he intentado reflejar en la película”, expone el director Rivero (Madrid, 1976). “Jesús ha tenido rachas de sentirse culpable con su vida”, concreta, “y eso era muy importante para el proceso de identificación con el personaje”.
 
 
Jesús Gallego
Jesús Gallego
 
 
 
   Gallego cree que ha sido “maravilloso” intervenir en el rodaje. “Enrique me ha proporcionado la oportunidad de crecer como persona, de ser ese personaje extraño que vemos en la película y que sin embargo todos podemos comprender”, señala Gallego, cuya experiencia actoral se limita a su participación en una compañía teatral amateur.
 
   Natalia de Molina, ganadora de dos Goyas, nos convence (en un papel que es casi una colaboración especial) de que la cámara la quiere, descubriendo su belleza al incorporar a una campesina que desborda sexualidad por todos sus poros. “Es una chica desprejuiciada que encuentra muy natural seducir e incitar. Mi propósito fue ser tan honesta como lo ha sido Jesús en su cometido, vivir el personaje con total intensidad”, reflexiona la intérprete de Linares, que en 2017 estrenará Los del túnel, de Pepón Montero. “Es la primera vez que he rodado con una actriz profesional y no podía haber empezado mejor. Natalia está perfecta en cualquier plano”, comenta el cineasta. A Gallego le ha impresionado la naturalidad de De Molina. “Todo es fácil a su lado. Es una artista formidable que será pronto, si ya no lo es, una de las más grandes”.
 
   Además de gran parte de los habitantes de Pozoamargo, Rivero ha contado con la colaboración de Xuaco Carballido (en el reparto de Cenizas del cielo, de José Antonio Quirós) y la mexicana Sophie Gómez, a la que vimos con Santiago Segura en Asesino en serio, de Antonio Urrutia.
 
 
Natalia de Molina
Natalia de Molina
 
 
 
Dos épocas del año
Aunque afincado en España desde hace tiempo, Enrique Rivero realizó sus anteriores cintas en México: Parque vía y Mai morire. “El guion de Pozoamargo fue el primero que escribí en mi vida. Ni siquiera había estudiado cine. Luego, he ido cambiando aspectos de la historia, pero siempre se mantuvo la idea de un personaje en La Mancha en torno a dos épocas del año concretas: la vendimia y la recogida de la aceituna”, afirma Rivero, que filmó cronológicamente la película. Si la primera parte es en color, en la segunda recurre a un tenebroso y duro blanco y negro con el que casi sentimos ese frío y lluvia que padecieron técnicos y actores.
 
   “Mi cine se compone de realidades. No creo que pudiera imaginar una escena delante de un croma que luego en la posproducción se convirtiera en un paisaje fantástico. He estado muy atento a las sensaciones que tenía durante el rodaje. Quería evitar por todos los medios que en la película hubiera algo con lo que no estaba de acuerdo”, explica el realizador. Poco amigo de efectismos o de elementos que puedan resultar superfluos, Rivero ha prescindido en Pozoamargo de la banda sonora. “La imagen debe ser lo suficientemente expresiva como para no necesitar música”, declara.
 
   Pozoamargo es un torrente visual de deseos y angustias que nos arrebatan. Eros y Tanatos parecen unirse a cada momento en el filme y nosotros no podemos hacer otras cosa que seguir abrumados un viaje de redención siempre a punto de concluir en tragedia. Rivero, con una sinceridad muy cruda  y un sentido poético que nos llega al fondo de las entrañas, plasma eso que nadie ignora: que el cielo y el infierno están dentro de nosotros.
 
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