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18-12-2015 Versión imprimir

Los estrenos del 25 de diciembre



‘Palmeras en la nieve’



SOÑANDO CON EL PARAÍSO
 
 
 

 
 
ALBERTO ÚBEDA-PORTUGUÉS
Inspirada en una novela de inmenso éxito, Palmeras en la nieve es una gran superproducción rodada en Gran Canaria, Colombia y Huesca. La dirección ha corrido a cargo de Fernando González Molina (con taquillazos como Tengo ganas de ti) y en el reparto destellan los nombres de Mario Casas y Adriana Ugarte.
 
   El filme narra una historia colonial sobre la llegada de un joven (Mario Casas) en los años 50 a una plantación de cacao en la isla de Fernando Poo. Hombre del Pirineo, queda impactado por la magia de un paisaje tropical donde las relaciones afectivas y sexuales cobran una naturalidad impensable en la España franquista.
 
   Desde que el libro de Luz Gabás, publicado en 2012, se convirtió en uno de los acontecimientos de los últimos años (500.000 ejemplares vendidos), González Molina pensó en adaptarla al cine y redimensionar así el alcance del relato, toda una epopeya de la colonización española de Guinea y sus consecuencias. “Conocemos los secretos de una familia, la sensación de vivir lejos de los seres queridos. Es también el final de una era de privilegios y dominación, y sobre todo es una de las más bellas historias de amor que he leído”, explica el cineasta navarro.
 
 
 
 
   Era necesario contar con intérpretes populares que ayudaran a sentir el magnetismo de un mundo de negocios, amor, sexo y violencia. Si hay algún actor en España que pueda encarnar ese microcosmos con total garantía, ese es Mario Casas. “Ha sido una experiencia gratificante rodar la película, además del gozo que supone meterte en la piel de un personaje como Kilian, que es capaz de cualquier cosa por amor”, resalta Casas, cuyo último estreno fue Mi gran noche, de Álex de la Iglesia.
 
   Después de sus éxitos televisivos en La señora y El tiempo entre costuras, Adriana Ugarte parece la estrella esencial en este tipo de tramas más grandes que la vida en las que una mujer se atreve a enfrentarse con quien le salga al paso, luchando incansablemente por su independencia. “Clarence, mi papel, trata de comprender, muchos años después de la salida de los españoles de Guinea, lo que ha quedado sepultado por la tristeza, la incomprensión y el deseo de no hacer daño a los hijos de esos conflictos pretéritos”, reflexiona la actriz madrileña.
 
 
 
 
   Palmeras en la nieve es el tipo de filme en la que brillan con especial fuerza los personajes secundarios. El de Alain Hernández (Jacobo, hermano de Kilian/ Casas); el de Luis Callejo (Gregorio, rival del protagonista); el de Macarena García (la eterna enamorada de Jacobo) o el del siempre excelente Emilio Gutiérrez Caba (patriarca de la familia). “Yo soy la cara amable de la película. Un hombre que lleva muchos años en la isla y respeta las costumbres locales”, comenta el veterano intérprete, que estrenó en septiembre Anacleto, agente secreto, de Javier Ruiz Caldera.
 
   Porque debuta en el cine, por su belleza, por el talento que ha demostrado en la serie que la ha lanzado, Vis a vis, Berta Vázquez (el gran amor de Casas en Guinea) es otro de los polos de atracción de Palmeras en la nieve.  “Para mí, hay un antes y después de la película. Nunca podré olvidar a Bisila, esa mujer tan hermosa en todos los sentidos que incorporo”, afirma Vázquez, de padres etíopes  y criada en Elche desde que tenía tres años.
 
Diez millones de razones
Es un síntoma de vigor de nuestro cine que un filme como Palmeras en la nieve sea una realidad, porque demuestra que hay una industria –pese a los problemas que arrastra el medio- capaz de cualquier empeño. “Es la producción española más cara de los últimos años [10 millones de euros]. Entre otras muchas cosas, levantamos un poblado en Gran Canaria a semejanza del que había cerca de la plantación de Fernando Poo, la cual también recreamos. Hemos localizado en lugares muy exóticos, con un equipo técnico y artístico completísimo, un gran director … [risas] Lo tenemos todo para triunfar”, recita alegremente González Molina, que va a continuar en la senda de la adaptación de best sellers con la Trilogía del Baztán, de Dolores Redondo.
 
   Deberíamos acostumbrarnos a degustar películas con las pretensiones de Palmeras en la nieve, que, plasmando la liquidación del último reducto de colonización española, refleja con intensidad un amor que salta las barreras políticas o raciales, absorbiéndonos en todo momento hasta casi convertirnos en un personaje más de esta historia amarga y fascinante. Se apresta el filme de González Molina a competir sin complejos, exhibiendo sus armas, con el cine foráneo de gran presupuesto que puebla las pantallas en estas fechas navideñas.
 
 
Mario Casas y Berta Vázquez Adriana Ugarte
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