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26-11-2015 Versión imprimir

 

Los estrenos del 27 de noviembre



‘La maniobra de Heimlich’



UNA SÁTIRA DE LA VIDA CULTURAL
 
 
 
 
ALBERTO ÚBEDA-PORTUGUÉS
El novel Manolo Vázquez (hijo del legendario dibujante de cómics) es el autor de este falso documental que cuenta con la participación de destacados intérpretes (Jordi Vilches, Marta Torné Alba Yáñez, Miki Esparbé) y las divertidas apariciones de los escritores Lucía Etxebarría, Quim Monzó y Enrique Vila-Matas. Jugando entre la ficción y a la realidad se hace una radiografía de una generación (y de la vida cultural, en general) que todavía es joven pero sigue sin encontrar su sitio en la sociedad.
 
   Àlex (Jacob Torres) es un novelista que no ha vuelto a conseguir un éxito desde su primer libro, La maniobra de Heimlich, allá por 2003. Recibe el encargo de adaptar al cine ese debut literario que narraba la fatal muerte de su novia cuando se atragantó con un trozo de pollo. Pero no es lo mismo pensar en hacer una película que ponerse a ello. Un director en paro, Manolo Vázquez (Miki Esparbé), decide echarle una mano.
 
 
Marta Torné, Jordi Vilches y Miki Esparbé
Marta Torné, Jordi Vilches y Miki Esparbé
 
 
 
   Esa pantomima multiformato que es la cinta la comanda el barcelonés Jacob Torres, con papeles teatrales en su haber como el de Pensem un desig, dirigida por Julio Manrique. “Lo principal era tratar de ser lo más natural posible con nuestros personajes”, explica Esparbé, intérprete igual de resultón en comedias como Perdiendo el norte, de Nacho G. Velilla, o historias indies del tipo de Requisitos para ser una persona normal, de Leticia Dolera. “Si nos excedíamos, podíamos caer en la caricatura, y eso no podía ser porque la película es, entre otras cosas, una caricatura”.
 
   Más fácil lo ha tenido Jordi Vilches, porque incorpora a alguien que conoce bien: Jordi Vilches. “Como Miki, yo también he sido natural, pero además he exagerado la nota cuanto he podido”, dice el actor gerundense (estrenó en primavera Murieron por encima de sus posibilidades, de Isaki Lacuesta), al que vemos vestido de oficial de las SS en una performance y corriendo desnudo y fuera de control por las calles de Barcelona. “Buscábamos un estereotipo de actor histriónico hasta la médula, el que se comporta igual en la vida real que en la ficción”, comenta el cineasta Vázquez, anteriormente autor del corto Colgados.
 
   No menos hiperbólico es el cometido de Alba Yáñez, una megalómana actriz que fustiga a todos los que no le prestan la suficiente adoración. “Soy una persona muy distinta a ella y no tengo nada de diva”, afirma Yáñez, protagonista del filme Crisis, ¿qué crisis?, de Manuel Mira. El otro papel femenino de importancia es para la actriz y presentadora (Cámbiame, Telecinco) Marta Torné, que es la novia del novelista en la película que están rodando. “Ha sido una suerte contar con todos estos intérpretes, además de Albert Ribalta o Judit Uriach. Mucho más meritoria su colaboración sabiendo el presupuesto ínfimo que teníamos”, recalca Vázquez, que destinó al proyecto los 800 euros que ganó concursando en el programa  La ruleta de la fortuna.
 
 
Alba Yáñez (la diva) y Jacob Torres
Alba Yáñez (la diva) y Jacob Torres
 
 
 
El empeño de Vázquez
“Una película distinta”. Esa es la etiqueta que le pone Manolo Vázquez a su obra, pero también está de acuerdo en catalogarla como “una comedia a secas”. Y argumenta: “Aunque tiene escenas un poco más dramáticas, y otras que parecen un ensayo de lo que se va a rodar a continuación. La intención es que el espectador se lo pase bien con este desorden”.
 
   De todos modos, en La maniobra de Heimlic, (así se llama también el movimiento que se hace para tratar de recuperar a una persona que se está ahogando) sí que se desliza una crítica al amiguismo. “Lo hemos hecho sin perder el humor, pero no queríamos dejar pasar la oportunidad de hablar de una situación que sigue habiendo en nuestro país. La de aquellos escritores, directores o actores que triunfan sin apenas tener talento, pero son ‘conocidos de’ o se toman la copa en tal lugar de moda, con lo que están en el sitio adecuado y en el momento oportuno”, señala Vázquez.
 
   La parodia fresca que ofrece La maniobra de Heimlich no esconde el retrato duro de unos seres que tratan de sacar la cabeza en este sector social, tan vilipendiado, de la creación artística. Personas que nunca se pueden quitar el sambenito de vagos, caraduras o ineptos. Sin embargo, cualquiera de nosotros sentimos ternura por estos utópicos opuestos a la vida tan normal y aburrida que llevamos la mayoría.
 
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