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29-01-2015 Versión imprimir

 


Los estrenos del 30 de enero



‘Las ovejas no pierden el tren’



LO QUE BUSCAMOS EN LA VIDA
 
 
 
 
 
ALBERTO ÚBEDA-PORTUGUÉS
Han pasado siete años desde que Álvaro Fernández Armero estrenara su anterior película, Salir pitando. Apoyado en un soberbio plantel de actores consagrados, el cineasta madrileño nos ofrece ahora una comedia que combina la ecología y la vida sana con la necesidad de no hacerse falsas ilusiones sobre uno mismo o los seres que nos rodean.
 
   Alberto (Raúl Arévalo) trata de escribir una novela para la que no se siente motivado. Vive en un pueblo cercano a la gran ciudad con su mujer, Luisa (Inma Cuesta) y su hijo, Lucas. Juan (Alberto San Juan), hermano de Alberto, finge mantenerse joven saliendo con la alegre veinteañera Natalia (Irene Escolar). Por otro lado, Sara (Candela Peña), hermana de Luisa, no puede evitar enamorarse de cualquier hombre que se le ponga a tiro. El último es Paco (Jorge Bosch), un periodista deportivo. Algunos de estos personajes van a tomar importantes decisiones que afectarán a todos ellos, dando un vuelco a sus vidas.
 
   Raúl Arévalo es uno de los actores más cotizados de la actualidad. De sus magníficas creaciones en los filmes de Daniel Sánchez Arévalo AzulOscuroCasiNegro (2006), Primos (2011) o La gran familia española (2013) ha pasado a fascinarnos en La isla mínima, de Alberto Rodríguez, por la que opta al Goya como mejor protagonista. “Lo bonito de esta película es que va en contra de los tópicos, de ahí su título. La vida puede darte, si la buscas, más de una oportunidad”, comenta el intérprete de Móstoles (Madrid), que ha terminado el rodaje de Cien años de perdón, de Daniel Calparsoro.
 
 
 
 
Inma Cuesta y Raúl Arévalo, la pareja protagonista
Inma Cuesta y Raúl Arévalo, la pareja protagonista
 


   Con un dominio idéntico de la comedia y el drama, Inma Cuesta ha sido candidata al Goya a la mejor actriz por La voz dormida (Benito Zambrano, 2011) y 3 bodas de más (Javier Ruiz Caldera, 2013), uno de los grandes éxitos del cine español de esa temporada. “Creo que la película nos ayuda a mirarnos de frente y saber quiénes somos de verdad”, explica Inma, nacida en Valencia pero criada en Arquillos (Jaén). “La pareja que formamos Raúl y yo es como tantas otras que hay entre los 30 y los 40 años, buscando el momento adecuado para reflexionar sobre lo que uno está haciendo con su vida”, resume la también protagonista de la serie Águila Roja y del musical ¡Ay, Carmela! (2013), con el que realizó, junto a Javier Gutiérrez, una elogiada gira teatral por toda España.
 
   En Las ovejas no pierden el tren descubrimos la vis cómica de Candela Peña, a la que solemos asociar a papeles más dramáticos como los de Días contados (Imanol Uribe, 1994), Torremolinos 73 (Pablo Berger, 2003), Princesas (Fernando León de Aranoa, 2005), Goya a la mejor actriz; y Ayer no termina nunca (Isabel Coixet, 2013). “Estamos demasiado obsesionados con la tecnología, con estar siempre conectados... Deberíamos relajarnos un poco y darnos un paseo bien largo por el campo”, dice la intérprete catalana, ganadora de otros dos Goyas a la mejor actuación femenina de reparto por Te doy mis ojos (Icíar Bollaín, 2003) y Una pistola en cada mano (Cesc Gay, 2012).
 
   Completando los principales papeles encontramos a Alberto San Juan, que tiene recientes los estrenos de El amor no es lo que era, de Gabriel Ochoa, y La ignorancia de la sangre, de Manuel Gómez Pereira; e Irene Escolar, una de las actrices más relevantes de su generación. Lo hemos comprobado en las cintas Gente en sitios (Juan Cavestany, 2013) y Presentimientos (Santiago Tabernero, 2014). “Es una película muy positiva, que nos dice que la felicidad puede estar al doblar cualquier esquina”, opina Irene, nieta de Irene Gutiérrez Caba y sobrina nieta de Julia y Emilio Gutiérrez Caba. 
 
Candela Peña
Candela Peña
 
 
La clase de tres veteranos
En Las ovejas no pierden el tren, Kiti Mánver (madre de Luisa/Inma Cuesta y Sara/Candela Peña) confirma una vez más que sintoniza con la comedia. Recordamos a la actriz malagueña en Mujeres al borde un ataque de nervios (1988), La flor de mi secreto (1995) ambas de Pedro Almodóvar; y La luz prodigiosa (Miguel Hermoso, 2003). Junto a ella, están Miguel Rellán (padre de los personajes de Arévalo y San Juan), eficaz intérprete en los filmes Amanece, que no es poco (José Luis Cuerda, 1988) y Ninette (José Luis Garci, 2005); y Petra Martínez (mujer de Rellán en la cinta), a la que vimos en La soledad (Jaime Rosales, 2007), entre otras. “He contado con un gran reparto”, reconoce Fernández Armero, autor de Todo es mentira (1994) o El juego de la verdad (2004). “No pretendo hacer un retrato social, sino un relato divertido de cómo sobreponerse al día a día”, declara el director, actualmente triunfando en la pequeña pantalla con la serie Algo que celebrar (Antena 3).
 
   No es fácil hilvanar una comedia coral y dramática con las pretensiones de Las ovejas no pierden el tren. Pero Fernández Armero y sus intérpretes logran que sean nuestros los problemas banales, patéticos y también graves por los que atraviesan los personajes de este filme agradable y sólidamente narrado. Méritos más que suficientes para ver esta muestra de buen cine español.
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