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03-03-2016 Versión imprimir

 
Los estrenos del 4 de marzo


‘Vulcania’
 
 
LA LUCHA FRENTE A LA OPRESIÓN
ALBERTO ÚBEDA-PORTUGUÉS
Un microcosmos vagamente apocalíptico, opresivo, nos asalta en las rotundas imágenes de esta ópera prima del argentino afincado en España José Skaf, presentada en el último festival de Sitges. Se ha rodeado de notables intérpretes que nos sumergen en un mundo donde solo cabe seguir adelante sin otro sueño que ver amanecer un día más. Pero la semilla de la rebelión en Vulcania ya se ha sembrado desde los primeros compases del filme.

   En una zona acotada de montaña, aislada por completo de lo que hay fuera, la gente trabaja en La Fábrica, una fundición que supone su único medio de vida. Una de esas personas, Jonás (Miquel Fernández), quiere saber cuál fue la verdadera causa de la explosión que ha matado a su mujer y a su hijo. Marta (Aura Garrido) también ha perdido a su marido en el mismo accidente y se niega en principio a colaborar con el viudo en sus investigaciones. A ambos los vigilan las autoridades de esta sociedad que trata de evitar que el pueblo oiga hablar de algo lejano y quizá libre: La Ciudad.

 
   El barcelonés Miquel Fernández logra que le sigamos atentamente casi en cada secuencia de Vulcania para que veamos cómo pone en jaque a los que desean que todo permanezca tan tranquilo y atado como siempre. “Mi personaje es o está triste. La desaparición de las personas que más quería le empujan a jugarse el todo por el todo y denunciar lo que ha sido ocultado durante mucho tiempo”, señala Fernández, al que recordamos en La gran familia española (Daniel Sánchez Arévalo).

   Resulta inevitable que asociemos a Aura Garrido con su papel protagonista en la serie El Ministerio del Tiempo, un fenomenal trabajo que se inscribe en el aún corto recorrido de una actriz con alma, nacida para llegar a ser una estrella. “Me gusta mucho que la película mezcle diferentes géneros: ciencia ficción, aventuras, incluso a veces tiene tono de historia romántica”, opina.

   Todas las decisiones de esta autarquía que plantea el filme las toma Ginés García Millán, en el pellejo de un capo despiadado que pone a cada uno en su luga. No admite réplicas ni fallos en la producción del hierro que ocupa a la población. “La cinta pretende ser una metáfora sobre el control mental y físico. Quiere que percibamos lo que es vivir bajo la lupa de unos seres sin escrúpulos”, comenta el murciano, uno de los intérpretes de la serie Isabel.

 
   Junto a García Millán no tardamos en encontramos a su fiel esposa, Silvia Abril, a quien le cuesta cada vez más cerrar los ojos a sus múltiples abusos. “En Vulcania hay muchas subtramas que completan el retrato de un pueblo en el que se agrieta el poder que ejercen unos pocos”, dice la catalana, parte del reparto de Anacleto, agente secreto (Javier Ruiz Caldera).

   Más crítica, pero también sometida al indiscutible líder, Ana Wagener. Compone uno de esos personajes fuertes e inteligentes a los que nos tiene acostumbrados en cintas como La voz dormida (gracias a la cual ganó el Goya en 2012). “En esa sociedad que recrea José [Skaf] veo un paralelismo con lo que está sucediendo en España. Nos quieren hacer creer que la cultura no importa, que da igual que el ciudadano tenga una opinión y piense por sí mismo”, reflexiona.

   Además de la participación de Rubén Ochandiano o Jaime Olías, hay que destacar por último el cometido de José Sacristán. Es literalmente la voz de su amo: la de García Millán. Recita gravemente el evangelio del metal y el fuego, hipnotizando a los habitantes sin alegría de esta fragua posindustrial. El de Chinchón también percibe una mirada crítica en Vulcania. “No es cine político, pero se posiciona en contra de la injusticia”.
Exploración de un mundo
Además de su carrera como cineasta, José Skaf es responsable de programación en el canal TCM, especializado tanto en cine actual como clásico. “En Vulcania lo más importante fue explorar un mundo suspendido en el tiempo y el espacio. Un lugar que es todos los lugares. Es un ahora y un entonces. Una sociedad en constante vigilancia, esclava de sus tradiciones, de sus prejuicios. Encontrar todo lo malo, y quizá lo bueno, que alberga un mundo como este”,  afirma el realizador del corto Albert White (2009).

   La fantasía desoladora de una dictadura atemporal y de pobreza generalizada que ha propuesto Skaf nos impacta y estremece. Constituye una magnífica plasmación de un universo donde las personas son números a los que se puede reemplazar en cualquier momento. Son prisioneros que olvidaron su condición, por lo que el intento de quebrar el orden constituido lo recibimos con gozo, como sucede en las cintas de aventuras donde deseamos la muerte de los tiranos. Vulcania bebe con largueza de estas fuentes imperecederas.
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