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03-07-2019

Los estrenos del 5 de julio


‘522. Un gato, un chino y mi padre’


UN VIAJE REDENTOR



ALBERTO ÚBEDA-PORTUGUÉS

Esta singular road movie de Paco R. Baños que se estrena ahora ya recibió aplausos durante su presentación en la sección oficial del Festival de Málaga. Protagonizada por la jiennense Natalia de Molina, 522. Un gato, un chino y mi padre es una coproducción hispano-portuguesa de las compañías Tarkemoto y Ukbar Filmes, rodada en escenarios naturales del Algarve, el cabo de San Vicente y Sevilla.

   George (Natalia de Molina) acaba de cumplir 30 años, y como tiene agorafobia, le resulta imposible alejarse más de 522 pasos de su apartamento. Sus únicas compañías son las de su gato Mauricio, un vecino que tiene por amante (Manolo Soloy el dependiente de una tienda oriental Hao (Alberto Jo Lee). El gato muere atropellado y George quiere viajar hasta Portugal para darle sepultura en su tierra natal. Hao se ofrece a llevarla en su camioneta, así que emprenden un viaje en el que se enfrenta con su pasado.



   Pese a su juventud, Natalia de Molina tiene ya una importante trayectoria cinematográfica a sus espaldas. Con dos Goyas por Vivir es fácil con los ojos cerrados (David Trueba) y Techo y comida (Juan Miguel del Castillo), últimamente ha destacado en Animales sin collar (Jota Linares) o Elisa y Marcela (Isabel Coixet). “A Natalia le interesó la historia desde que recibió el guion. Además de ser una actriz enorme y camaleónica, era fundamental que no tuviera rasgos portugueses, pues su personaje se ha empeñado mucho en olvidar el pasado”, apunta el director sobre una artista con otros títulos en su currículum como Los del túnel (Pepón Montero), No dormirás (Gustavo Hernández), Quien te cantará (Carlos Vermut), la webserie El antivlog y la serie de televisión La catedral del mar.

   El barcelonés Alberto Jo Lee ha sobresalido en filmes como Nadie quiere la noche (de Coixet), Señor, dame paciencia (Álvaro Díaz Lorenzo) o Thi Mai, rumbo a Vietnam (Patricia Ferreira). “Alberto encarna a Hao, el chino de la tienda de su barrio. Es como un espejo de George, un universo de contrastes, un japonés que se hizo chino por amor. Su forma de encarar el pasado será clave en todo el proceso de transición y cambio de George”, afirma el cineasta.

   522. Un gato, un chino y mi padre cuenta con la colaboración especial de Manolo Solo, quien nos deslumbró en Tarde para ira (Raúl Arévalo), trabajo por el cual ganó el Goya al actor de reparto. Ha aparecido desde entonces en B (David Ilundain), Tiempo después (José Luis Cuerda) o La sombra de la ley (Dani de la Torre).



Un mundo propio

“Uno fabrica su propio mundo: lo puede hacer muy grande o muy pequeño. Cada paso que damos se convierte en parte de nuestro pasado, de nuestra memoria, de nuestro recuerdo… Una mochila de la que no deberíamos desprendernos”, expone Paco R. Baños. Antes rubricó Ali, que protagonizaron los aplaudidos Nadia de Santiago, Julián Villagrán y Verónica Forqué.

   “No podemos renunciar a nuestra identidad, a lo que somos, al mundo que reconocemos y que puede reducirse a 522 pasos. Eso es lo que le sucede al personaje de Natalia de Molina”, comenta Baños. Es realizador también del corto Necesidades y de dos episodios de la serie La peste

   En el caso de 522 pasos. Un gato, un chino y mi padre, Baños es además autor de un guion que ambienta en el Algarve, una bella región del suroeste de la Península. “Mi padre era de Portugal y conozco bastante el Algarve, que siempre ha tenido esa atmósfera de fábula. El país vecino, y no solo Lisboa, nos envuelve a menudo en un sentimiento nostálgico, de retorno al pasado… Por eso me parecía el marco ideal para hacer transitar una historia que habla de ese pasado del rol de Natalia y que saca a relucir la saudade portuguesa”, explica Baños.

   ¡Qué gran personalidad tiene Natalia de Molina! Es capaz de llenar la pantalla, de convertirla en un alud de matices con su rostro y sus movimientos, situando a su peculiar personaje “en esa delicada línea entre lo frágil y lo enérgico, algo necesario para conducir la historia”. Así lo expresa Paco R. Baños. 522. Un gato, un chino y mi padre renuncia a un esquema convencional para contarnos ese viaje redentor de De Molina, nos invita a ser parte de las emociones y sus dudas, a buscarnos a nosotros mismos en esas tierras y ese mar tranquilos del Algarve, a despertar la libertad dormida que todos tenemos en nuestro interior. 

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